Una empresa argentina muestra cómo un simple e-mail puede allanar el acceso de pequeñas empresas al comercio electrónico
En su blog, la mexicana Georgina Gaitán muestra al mundo los mejores frutos de su talento para esculpir el barro. Pequeñas esculturas, vajillas y adornos para el hogar llaman la atención de usuarios de todo el orbe y no falta quién desee adquirir una pieza.
Gina no vende nada por internet. Sin embargo, hace un año, un visitante de su blog, radicado en Estados Unidos, ofreció una suma considerable por una obra. Halagada por el interés, Gina confió en la honestidad del usuario, envió la pieza y esperó por un dinero que jamás llegó a México. Al no contar con una plataforma que le garantice el pago de las operaciones comerciales que podría realizar en internet, Gina ahora rechaza cualquier oferta. “No importa la cantidad de dólares que se coloquen en la mesa; la respuesta siempre es no”, dice.
Para evitar que la plataforma de pagos sea un obstáculo letal para usuarios de internet y compañías que desean participar del comercio electrónico, un conocido empresario del boom puntocom latinoamericano, el argentino Alec Oxenford, creó DineroMail (www.dineromail.com). A la manera de PayPal, el sistema de pago estadounidense propiedad de Ebay, DineroMail es una plataforma que permite enviar y recibir dinero vía internet con tan sólo conocer el e-mail del destinatario (que no está obligado a poseer una cuenta bancaria) y que aprovecha sistemas de pago tradicionales, como tarjeta de crédito o débito, efectivo y transferencias bancarias.
El sitio ofrece servicios específicos para usuarios que compran y venden en subastas electrónicas, empresas que comercializan mercancías en la red y comercios e individuos que necesitan realizar pagos online entre sí. Para la persona que efectúa el pago, todas las operaciones en DineroMail son gratuitas. En cambio, los comercios o individuos que reciban el dinero deben abonar una comisión que varía según el país y el medio de pago.
MIEDO Y DESCONFIANZA
El miedo, reconoce Oxenford, quizá explique que casi 50 por ciento de los pagos operados por DineroMail implican el uso de efectivo.
Para combatir las desconfianzas, DineroMail dedica muchos recursos a apuntalar la integridad de la plataforma tecnológica. Cuenta con un departamento de prevención de fraudes y su infraestructura cumple con los máximos estándares de seguridad. “Tendrán éxito siempre y cuando hagan bien las cosas desde el principio. No contarán con una segunda oportunidad, por lo menos, no la tendrían con mi dinero”, dice un especialista en servicios por internet para empresas.
Gina, la escultora mexicana de piezas de barro, quizá esté dispuesta a conceder el privilegio de la duda. Las ofertas no dejan de llegar a su blog. El e-commerce, a pesar de la mala experiencia previa, no ha dejado de ser una tentación.