Los oraciones y súplicas dirigidas al Altísimo por parte de familiares, vecinos y personas que conocen del caso de los niños que fueron intoxicados por su padre, se centran en la esperanza de que el infante, de cuatro años, gane la lucha contra el potente químico conocido como fosfina, que ya le quitó la vida a su hermanita de dos años de edad.
La niña perdió la batalla contra la muerte, cumpliéndose así los pronósticos desalentadores que días atrás ofrecieron los médicos del Hospital Fernando Vélez Paiz.
La menor falleció a las diez de la noche del lunes, al no soportar más una insuficiencia respiratoria. “Esto se debió a los problemas que presentaba en los pulmones y los daños que ocasionó la fosfina en el cuerpo de la niña que era más vulnerable al químico”, explicó la doctora Alina Salinas Uriarte, subdirectora de ese centro hospitalario.
Salinas dijo que posiblemente la niña recibió una dosis mayor de fosfina que la de su hermanito, al momento en que su padre se las suministró a través de un refresco.
“Uno de los problemas que notamos fue que a la niña la hicieron vomitar cuando los familiares se dieron cuenta de que había sido intoxicada por su padre, y hacer eso sólo logró que la fosfina afectara a más órganos de su cuerpo al distribuirse en varios lugares, si no la hubieran hecho vomitar, el químico sólo se hubiera centrado en dañar ciertos órganos”, explicó la doctora.
La galena dijo que el niño aún no está fuera de peligro.
“El niño no ha presentado nuevas complicaciones en su organismo, sin embargo, él aún está grave y con pronóstico reservado de sobrevivencia”, aseveró la doctora.
Salinas indicó que el químico puede seguir causando daños en los órganos del infante, pero esperan salvarle la vida.
La niña fue velada la noche del lunes en su casa de habitación, ubicada en el barrio Venezuela, y será sepultada hoy a las dos de la tarde en el Cementerio Central de Managua.