NAHR AL BARED, Líbano. - El ejército libanés y el grupo Fatah al Islam mantuvieron un breve intercambio de disparos el jueves por la noche en torno al campo de refugiados Nahr al Bared, en el norte de Líbano, donde siguen atrincherados los islamistas que el gobierno prometió eliminar.
Este tiroteo, que se prolongó unos 15 minutos, rompió dos días de tregua tras los combates que estallaron el domingo entre las tropas libanesas y el grupo islamista, que dejaron 69 muertos y llevaron al éxodo a miles de refugiados palestinos habitantes de Nahr al Bared.
Según un portavoz del ejército las tropas "respondieron a disparos procedentes del campo" contra sus soldados.
"Actuaremos para erradicar el terrorismo y hacernos cargo de nuestros hermanos, los refugiados palestinos, y asegurar su protección", dijo el primer ministro, Fuad Siniora, en una clara advertencia a los combatientes de Fatah al Islam.
El ministro de Defensa, Elias Murr, había excluido el miércoles toda negociación con este grupo y llamó a sus militantes a rendirse o a hacer frente a una intervención militar.
En el campo de Nahr al Bared reinó durante el día una aparente calma, mientras los refugiados continuaban a huir del lugar, aprovechando la tregua acordada el martes después de tres días de combates, los peores desde el final de la guerra civil en 1990.
Hacia el mediodía una fila de mujeres y niños exhaustos, sedientos y empapados en lágrimas, se dirigía hacia un control del ejército en la carretera costera.
"Bebemos el agua de los desagües, tan sólo nos quedaban unas pocas rebanadas de pan duro. Ya no queda leche para los niños, ni pañales", afirmó entre sollozos Djamila Fatib, de 47 años. "Dejamos atrás a los cuatro abuelos porque no pueden andar. Y a algunos jóvenes que no querían separarse de ellos", agregó.
SIN AGUA NI LUZ
Según el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, el campo se ha quedado sin agua potable y electricidad tras los graves daños repercutidos en las infraestructuras.
El CICR, que estima en 40,000 el número de habitantes de Nahr al Bared, cree que la mitad ya huyó hacia el vecino campo de Baddaui, la gran ciudad de Trípoli o las localidades circundantes.
Las ambulancias de una asociación de ayuda médica vinculada al movimiento islamista palestino Hamas entraron en el campo, alrededor del cual el ejército reforzó sus posiciones y movilizó sus tanques.
Los soldados registraban a los refugiados que abandonaban el lugar con el fin de impedir la huida de combatientes o el contrabando de armas.
Acusado de estar vinculado con la red terrorista Al Qaida y de ser utilizado por los servicios de inteligencia sirios para desestabilizar Líbano, Fatah Al Islam manifestó su determinación de luchar "hasta la última gota de sangre".
En total, 19 islamistas murieron en los combates, así como 30 soldados, 19 refugiados palestinos y un civil libanés, según datos recabados por la AFP. El ejército se refirió tan sólo a "un civil muerto y 19 heridos".
Las fuerzas castrenses anunciaron además haber provocado al alba el hundimiento de varias lanchas que transportaban a islamistas que trataban de huir del campo, al tiempo que acusó a Fatah al Islam de utilizar a civiles como "escudos humanos" y de disparar contra convoyes humanitarios.
En este sentido, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, primer canciller de un país occidental en visitar Líbano desde el inicio de los enfrentamientos, aplaudió la "determinación" del ejército libanés.
"No es una tarea fácil cuando se trata de actuar contra un grupo armado instalado en medio de una población civil", dijo Kouchner.
Sobre el papel los 12 campos de refugiados palestinos no son accesibles para el ejército libanés en virtud de un acuerdo libanés-palestino de 1969, que sigue en vigor pese a que fue declarado caduco por el parlamento libanés en 1987.
Los campos se encuentran bajo control de las facciones político-militares palestinas. Pese a ello, el representante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Líbano, Abas Ziki, afirmó que su organización no se opondría a una eventual decisión del gobierno de ordenar al ejército su entrada en Nahr al Bared. Líbano registra paralelamente una nueva ola de atentados, el último acaecido el miércoles por la noche en la localidad drusa de Aley, al este de Beirut. Previamente, otros dos ataques golpearon la capital libanesa, dejando un muerto y varios heridos.