Con un pobre guión, un adecuado cuido de la fotografía y el diseño y con sólo uno de los personajes que vale la pena, se presenta Cansada de Besar Sapos, una producción mexicana dirigida por Jorge Colón, que deja un sabor demasiado amargo para ser su primera propuesta.
La protagonista principal es Martha, una diseñadora que, hastiada de sufrir decepciones amorosas, decide convertirse en “hombreriega” y hasta ahí todo va bien, pero el declive inicia con un guión que no plasma lo que promete, con una Martha que no pasa de la amenaza de buscarse un montón de hombres y a la que demasiado pronto se le acaban las emociones.
En cuanto al humor, también tiene sus deficiencias con poco ingenio, a excepción de otra de las protagonistas con historias tan interesantes, que hubiese sido mejor darle más espacio a sus aventuras que a la aburrida Martha.
Los diálogos tampoco abonan a que nos interesemos en la trama porque no se haya qué decir, cayendo en una peligrosa monotonía que desespera y a la vez da pesar porque se hizo un buen trabajo con los escenarios, los colores y la fotografía.
Aquí Colón deja al descubierto su total inexperiencia en una cinta que trató de “robar” de otras mejores propuestas que ya hemos visto (lo cual está bien, si se hace bien) pero que la dejó vacía, como si fuera un huevo de cascarón pintado de esos de Pascua.
En cuanto a la música, tiene el mismo defecto. Los cambios bruscos en la elección de los temas, fue un factor importante en que se confundieran los momentos en los que se debía concentrar la atención hacia la narración.
Y por último, el galán de la película es ¡Zepillín! No, ya fuera de bromas, de verdad que se parece a ¡Zepillín! Siiií, no les miento. Y esperen cuando pega un gritito de ¡Marthaaaaaa!, dan ganas de zangolotear al director para que nos explique por qué no pidió más a sus actores, por qué jamás exigió más al guionista y por qué contrató a Zepillín con esa horrible voz.
Como dije al principio, hay que reconocer el trabajo que se hizo con el diseño de interiores, la fotografía y los accesorios pero en lo demás, Jorge Colón tiene muuucho camino por recorrer.