La cooperativa La Esperanza, de Tonalá, en Puerto Morazán, está exportando plátano a Estados Unidos. Están enviando dos contenedores semanales a Miami y aseguran que están superando los problemas de calidad que advierten los compradores.
Ellos siembran alrededor de 200 manzanas de plátano. El costo de producción de cada manzana es de tres mil dólares y el negocio les resulta rentable, porque una manzana produce hasta 60 mil unidades, que de venderse localmente son 60 mil córdobas.
UN MERCADO EXIGENTE
“El mercado americano exige calidad en el campo y dentro de la empacadora, por la inocuidad, por los códigos de barra, por la propia marca”, dijo Juan Carlos Gutiérrez, representante de la Cooperativa La Esperanza.
El productor chinandegano reconoció que a veces le han rechazado el producto por no cumplir con los estándares establecidos por la FDA (Agencia Federal de Alimentos), pero han ido superando estas exigencias.
Gutiérrez fue parte de más de 30 productores de este rubro que compartió experiencias con sus homólogos, en un encuentro que sostuvieron con funcionarios del programa USAID, quienes expusieron los pasos que deben cumplir para la exportación de ese producto, que el año pasado generó más de dos millones de dólares en divisas líquidas al país.
SE EMPAPAN DE MEDIDAS FITOSANITARIAS
En el encuentro, los productores e intermediarios de la comercialización del plátano en Chinandega conocieron ampliamente las medidas fitosanitarias, inocuidad y mejoramiento de la calidad de la fruta que exige el mercado americano, para recibir el producto en su país.
El director del Proyecto ProCafta-DR, Carlos Bravo, afirma que el tema resulta interesante para quienes exportan. “Hay varios factores en juego, hablamos de la producción, del acopio, empaque, la manipulación en el proceso y el transporte”, dijo el funcionario
“La inocuidad es sinónimo de seguridad para el consumidor, pero dentro del proceso se requiere que en el lavado se use agua potable, que se tomen medidas de salubridad, tanto en el campo como en la empacadora”, dijo Bravo.
Nicaexport es otra de las instancias que acompañan a los productores de Rivas y Chinandega en el proceso de exportación.
EN EL SALVADOR HAY MENOS EXIGENCIAS
La mayor producción de plátanos sale hacia El Salvador donde existen menos exigencias.
En el caso de Estados Unidos, se exigen requisitos documentales que todo exportador debe conocer y ante este incumplimiento no puede ingresar la producción nicaragüense.
“Lo más difícil son las condiciones en planta y que vaya libre de plagas”, dijo Jaime Cruz, funcionario de Nicaexport.
Buscan mercado europeo
El Grupo Coen encabeza la lista de los exportadores de plátano en Chinandega. De esta actividad económica se están exportando tres contenedores de la variedad “cuerno gigante”, hacia el mercado americano. Paralelamente un contenedor refrigerado de plátano hawaiano sale hacia Honduras y el mercado costarricense.
Los inversionistas planifican que al completar la siembra de mil manzanas se multiplicarán los envíos a finales de año.
Luis Rafael Gasteazoro, gerente general del Grupo Coen, dijo que “es una necesidad exportar al mercado europeo. Esto nos dejaría interesantes utilidades”. La producción de Chinandega supera a la del departamento de Rivas.