Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas (Fenacoop), que representa a unas 41 mil familias en 620 cooperativas del país, hizo pública una demoledora crítica a la política del Gobierno para el sector rural, de acuerdo a la transcripción de una charla ofrecida por el dirigente campesino y que presenta la revista Envío en su última edición.
En una de las críticas más fuertes que se conocen desde el seno del sandinismo, Cáceres señala que la actuación “errática” del Gobierno de Daniel Ortega pone en evidencia que el FSLN no estaba preparado para gobernar.
“Se quieren hacer muchas traspolaciones, como si no hubieran pasado 16 años. Esa tendencia fuerte a reeditar los años 80 conduce a errores, porque muchos de los de entonces ya no somos los mismos y hoy pensamos y reaccionamos de otra manera porque hemos vivido una historia que nos obliga a ser diferentes”, comenta.
PIEDRA SOBRE PIEDRA
El cooperativista, un sandinista de larga trayectoria que sustituyó en la presidencia de la Fenacoop al actual ministro de la cartera agropecuaria y forestal, Ariel Bucardo, desbarata literalmente el plan oficial para el ciclo agrícola y el programa Hambre Cero y lamenta la reducción del programa Libra por Libra.
“El viernes 19 de abril, el Gobierno presentó el plan para el inicio del ciclo agrícola, pero lo que presentó como plan para la siembra de primera no resiste un mínimo análisis”, asegura.
Cáceres destaca la incoherencia entre política nacional y política exterior, al señalar que mientras el Gobierno intenta establecer relaciones con China continental, los productores están perdiendo valiosos recursos ya aprobados por Taiwán.
REPARTICIÓN ENTRE ALTOS FUNCIONARIOS
Pero lo que recibe más disparos es la forma en que se está manejando la ayuda venezolana, comparándola con una mafia que se repartió de antemano, entre diputados y altos funcionarios del Gobierno, los fondos prometidos para el banco de fomento.
“Cuando el presidente Hugo Chávez anuncio que a través del Bandes de Venezuela iba a asignar 10 millones de dólares a la pequeña y mediana producción rural, esos fondos se los repartieron entre cuatro o cinco empresas antes de que llegaran al país. Cuando fuimos a preguntar cuál era el criterio para acceder a esos fondos, nos dijeron: Eso ya se definió. Pero, ¿quién lo definió?, preguntamos. Y nos dijeron que estaba definido y no se discutía”, revela.
“Lo que vemos como tendencia, lo que está sucediendo, es que los organismos que más recursos están recibiendo no son los más necesitados, sino los que tienen a la cabeza a diputados o a cuadros de alto nivel de la estructura o de la nomenclatura del partido o del Gobierno”, agrega.
LOS CÁRTELES
Cáceres deplora la forma en que se está manejando la ayuda del Gobierno de Venezuela y hace énfasis con el manejo de la urea, con la que, asegura, se ha establecido un “cártel” con el que se premia y castiga a los productores, dependiendo de su lealtad al Gobierno.
“En Nicaragua hay muchos cárteles: está el cártel de la urea, el cártel de las tierras, el cártel de la madera… Hay varios. Son mafias que ya están institucionalizadas. Qué daríamos porque la Policía estuviera detrás de estos cárteles. ¡Cuántos Sinaloa estuvieran descubiertos y en proceso de desarticulación y encarcelamiento! Pero Amintas Graneras no hay muchas”, dice Cáceres.
QUEREMOS SOLUCIONES, NO CONSEJOS
El dirigente de la Fenacoop manifiesta que el sector rural no sabe a qué atenerse con el Gobierno en cuanto a las políticas dirigidas a ese sector y desconocen los mecanismos y las instancias para comunicarse con el Gobierno.
“El Gobierno habla de consejos consultivos de la ‘democracia directa’. Pero ya le hemos hecho saber al Gobierno que no queremos mecanismos consultivos, llámense consejos, instancias o comisiones. Queremos mecanismos efectivos y operativos para enfrentar nuestros problemas”, dice Cáceres, al hacer públicas las fuertes discusiones internas en el sandinismo.
QUE RECONOZCA QUE NO TIENE POLÍTICAS
Considera que el Gobierno debe hacer un “reconocimiento valiente” de que no tiene una política para el sector y que por lo tanto debería convocar a los sectores del agro para establecer esas políticas.
“Hasta ahora sólo hemos oído muchos discursos, pero al campo no nos han llegado recursos. Y el recurso que utilizan para decirnos que no hay recursos es el discurso. Y con eso no se convence ya a nadie. Este Gobierno no se puede dar el lujo de cometer el error de ver al campesinado sólo como un objeto político fácil de moldear a la hora de las elecciones”, advierte.
Afirma que en lo que va del Gobierno no se han hecho esfuerzos contundentes para acabar con la “mafia que acapara las asignaciones de recursos del Estado, que controla las consultorías y las asesorías”, las que “siguen siendo las mismas”, aunque hace una excepción en el caso del INTA.
De acuerdo a Cáceres, en esa institución había un “cártel” que controlaba más de 150 mil dólares anuales en asistencia técnica privada, pero el director del INTA les obligó a competir en plano de igualdad con otros oferentes, dando como resultado que “la mayoría de estos mafiosos no presentaron ofertas”.
EL PROGRAMA LIBRA POR LIBRA
Cáceres, autor del libro Lo Agrario y los TLC, Caja de Pandora en el Movimiento Rural en el que expone sus reflexiones como uno de los negociadores del Cafta, da a conocer que el programa Libra por Libra, inaugurado en el 2002 en la administración de Enrique Bolaños, está sufriendo una “reducción sensible”.
“El programa Libra por Libra va a tener una reducción sensible. Históricamente, las cooperativas han accedido a 4,500 cupones para La Guinea, y hoy nos están dando sólo 900 cupones para todo el municipio. Nos daban 1,200 en arroz y ahora le dan 200 a todo el municipio. ¿Qué pasa?, preguntamos. Ahí les vamos a explicar, nos contestan. Pero no nos explican nada”, indica.
Ante esa situación decidieron producir sus propias semillas y los técnicos del INTA y del Magfor hicieron sus diagnósticos para después decirles “que no hay semilla para la siembra de primera y que tal vez nos consiguen para la de postrera”.
“En la agricultura esta informalidad y esta incoherencia son graves, dramáticas. Podemos perder este ciclo agrícola”, advierte Cáceres.
HAMBRE CERO FRACASARÁ
Cáceres relata las grandes discusiones internas dentro del sandinismo por las diferentes políticas que el Gobierno ha anunciado, y destaca que aunque su deseo es que el programa Hambre Cero no fracase, esa iniciativa tiene un alto nivel de probabilidad que fracase.
Los principales argumentos expuestos a los promotores del programa por parte de las cooperativas es el modelo impuesto que intenta ensayar una salida mecánica a la pobreza.
“A los pobres también se les consulta”, comenta.
Considera “atrevido” que sin consulta previa se les imponga una gallina o un cerdo, cuando a lo mejor el campesino preferiría un pelibuey, de la misma manera en que no entiende cómo piensan los organizadores del programa que los campesinos van a administrar dos mil dólares que se les entreguen de golpe.
“No se puede imponer una cooperativa o un modelo. Hay que hacer estudios de viabilidad y hay principios: en el movimiento cooperativo hay el principio de gradualidad y el de voluntariedad, y ahora no los están respetando. En los años 80 quedó demostrado que la gente se metía a la cooperativa para llegar a la tierra. Ahora la gente se va a hacer cooperativa para llegar al bono. Y esto distorsiona la conciencia, la actitud y la conducta de la gente”, indica Cáceres.
También advierte que el programa Hambre Cero está a la “intemperie” debido a que los costos del proyecto no fueron incluidos en el presupuesto.