Diferentes organizaciones nacionales e internacionales que apoyan el desarrollo de la agricultura nacional presentaron ayer la campaña Semillas de Identidad, con la cual pretenden promover el uso de semillas criollas, es decir producidas naturalmente y evitar el cultivo de transgénicos en Nicaragua.
La campaña es promovida por la Fundación Suiza de Cooperación al Desarrollo (SWISSAID) junto al Grupo de Promoción de la Agricultura Ecológica (Red GPAE), el Grupo de Interés sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional (GISSAN), la red Nacional del Programa de Campesino a Campesino (Red PCAC) y la Alianza de Protección a la Biodiversidad Capítulo Nicaragua.
Su presentación ocurrió en el marco de la celebración del Día Internacional de la Biodiversidad, celebrado ayer.
SEMILLAS SIN MARCO REGULATORIO
Los organizadores de la campaña la justificaron aduciendo que las semillas criollas “son el fundamento de la agricultura ecológica y garantizan la sostenibilidad de los ecosistemas y la soberanía alimentaria”, por eso insisten en su producción.
En cambio, argumentaron, que las semillas transgénicas son alteradas con genes de otras especies utilizando técnicas de biotecnología para generar propiedades ajenas a su estructura natural como la resistencia al frío, a agroquímicos o a ciertas plagas de insectos.
Esa alteración, según coincidieron, puede causar problemas sanitarios en quienes los consumen y dañar el medio ambiente.
Eduardo Vallecillo, de GISSAN, aseguró que en Nicaragua no hay un marco regulatorio para evitar o limitar la introducción, uso, manejo y consumo de productos transgénicos que arriesgan el patrimonio del país, la seguridad y soberanía alimentaria de la población.
Por eso, Vallecillo solicitó al Gobierno del presidente Daniel Ortega que desarrolle una política sobre los transgénicos.
Lucía Aguirre, representante de SWISSAID en Nicaragua, recordó que en el país la introducción de transgénicos se evidenció al realizar análisis de laboratorios a los alimentos provenientes de donaciones realizadas por programas alimentarios en productos como la harina de maíz y granos de arroz, que aunque son comercializados en algunos centros comerciales del país aún no se cultivan aquí.