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Los policías Fabio Sebastián Narváez y Jairo Patricio Mejía Soza alegaron haber actuado de acuerdo con las normas policiales, pero al final fueron declarados culpables. (LA PRENSA/ ARCHIVO)
Culpan a escoltas por agresión
Son dos policías que protegían al Vicepresidente en agosto del 2006 cuando lesionaron a un militar
La Fiscalía pidió cinco años de cárcel y la defensa solicitó dos
Eduardo Cruz Sánchez
sucesos@laprensa.com.ni
Presos en la DAJ

Los oficiales Fabio Sebastián Narváez y Jairo Patricio Mejía Soza, acusados de lesionar al teniente coronel del ejército Adolfo López Quintero, fueron llevados bajo prisión preventiva a la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional (DAJ). Durante el juicio por la agresión estuvieron bajo medidas alternas a la prisión. También fueron sancionados por la jefatura de la Policía.

Los agentes policiales Fabio Sebastián Narváez y Jairo Patricio Mejía Soza fueron declarados culpables por los delitos de abuso de autoridad y lesiones en perjuicio del teniente coronel del Ejército de Nicaragua, Adolfo López Quintero.

Los procesados podrían enfrentarse a una sentencia de dos años de cárcel, según solicitó su abogado defensor, Gerardo González, o a una pena de cinco años, según lo que pidió la Fiscalía y el abogado de la víctima, Luis Felipe Espinoza.

El juez Cuarto Distrito de lo Penal de Juicio, Jaime Alfonso Solís, citó a las partes para el miércoles 23 de mayo, fecha en que se leerá la sentencia.

A los oficiales se les atribuye haber propinado una fuerte golpiza al teniente coronel López Quintero, en el sector del parque Las Piedrecitas el martes primero de agosto del pasado año 2006, supuestamente porque el militar había intentado aventajar la caravana del entonces Vicepresidente de la República, Alfredo Gómez Urcuyo.

Los policías actuaban como escoltas del vicepresidente Gómez Urcuyo, quien viajaba junto a su esposa María del Carmen Lacayo, cuando se dirigían a su casa en Carazo después de participar en las Hípicas de Santo Domingo.

LOS DEJÓ SOLOS

El vicepresidente Gómez iba dormido en el principal de los dos vehículos de la caravana, mientras que su esposa fue quien vio cuando supuestamente el teniente coronel López Quintero amenazaba la caravana.

El abogado defensor de los escoltas, Gerardo González, propuso como testigo a la señora Lacayo para que confirmara que los policías actuaron movidos porque ella se sintió amenazada cuando vio que el militar supuestamente hacía señas obscenas.

Pero Lacayo no se presentó al juicio para declarar a favor de los policías. Primero se introdujo una justificación de que ella fue operada, pero en una nueva sesión de juicio no hubo justificación y el juez Solís desechó a Lacayo como testigo.

El abogado González considera que es un error del judicial haber desechado a Lacayo como testigo, pues ella vio la supuesta agresividad de la víctima, mientras su marido, el ex vicepresidente Gómez, iba dormido y no se enteró del hecho.

“Estamos sorprendidos por la forma en que el juez tomó la decisión de declarar culpables a mis defendidos”, dijo González, quien pidió la pena mínima de dos años de cárcel para los policías, porque éstos no tienen antecedentes delictivos, aunque va a presentar una apelación por el fallo del judicial.

AGRAVANTES

El abogado particular del teniente coronel López Quintero, licenciado Luis Felipe Espinoza, manifestó que la Fiscalía y él pidieron la pena de cinco años de cárcel para los acusados y presentaron dos agravantes, entre ellas la de superioridad, ya que ellos eran dos y la víctima uno.

Indicó que los policías también actuaron con mayor ilustración, porque como agentes de la seguridad pública son conocedores de la ley y protectores de la ciudadanía.

EN PRESENCIA DE NIÑOS

La acusación señala que los oficiales golpearon al teniente coronel López Quintero en presencia de una de sus hijas, de apenas 8 años y de un nieto de 4 años, quienes con gritos y llantos suplicaban a los oficiales que no golpearan a su “papito”.

La explicación que brindaron los acusados a las autoridades de la Policía de Managua, en aquel momento, fue que supuestamente el teniente coronel López Quintero cerca de los semáforos de El Guanacaste había intentado meterse en la caravana de vehículos que trasladaba al vicepresidente Gómez Urcuyo y que ellos actuaron para proteger al vicemandatario.

Los acusados interceptaron el vehículo de la víctima en la vuelta que lleva a la Carretera Nueva a León, en Las Piedrecitas, lo bajaron a la fuerza de su carro, lo agredieron a puntapiés en la cabeza, le pegaron con un rifle en la nariz y después le estrellaron la cabeza en el pavimento. El teniente coronel López Quintero fue ingresado en el Hospital Militar, donde estuvo varios días en recuperación.

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