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Una maravillosa amistad
Gregor Koebel y Jean-Pierre Lafosse
El señor Gregor Koebel es Embajador de la República Federal de Alemania en Nicaragua, y el señor Jean-Pierre Lafosse es Embajador de la República Francesa en Nicaragua.

En ocasión de la celebración de la Semana Cultural Alemana Francesa en Managua, esta semana dará inicio una premier muy especial: del 22 al 25 de mayo del 2007, las Embajadas de la República Federal de Alemania y la República Francesa organizarán conjuntamente una semana Cultural Franco-Alemana en Nicaragua. Con ello deseamos celebrar la gran unión en que hoy en día trabajamos los alemanes y los franceses en Nicaragua. El mejor ejemplo de ello es la cultura: en las nuevas instalaciones de la Alianza Francesa, cuya inauguración hemos celebrados hace pocas semanas, cientos de jóvenes nicaragüenses no sólo aprenden francés, sino también desde hace dos años también alemán. Además en el mes de enero de este año un representante de la Iniciativa Cultural Alemana Nicaragüense instaló sus oficinas en la Alianza. Finalmente, una gran parte de las celebraciones de nuestra Semana Cultural se llevarán a cabo en la Alianza.

Hoy en día esta cooperación concreta y de mutua confianza es algo cotidiano, tanto aquí en Nicaragua como en muchos países del mundo. Al mirar hacia atrás en la historia, esto no ha sido siempre así. Durante la primera mitad del siglo XX, los franceses y alemanes lucharon unos contra otros en dos crueles guerras, las cuales costaron la vida de millones de personas. En 1945 al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con la capitulación de Alemania, era casi impensable una reconciliación entre vencedores y vencidos. La desconfianza entre los “enemigos históricos” había dejado cicatrices profundas.

Pero entonces pasó algo que le dio un giro a la historia. En un día de septiembre de 1958 se reunieron dos hombres en un pequeño pueblo francés, Colombey-les-deux-Eglises, para juntos pensar sobre una reconciliación entre franceses y alemanes. Estos dos hombres eran el Presidente francés Charles de Gaulle y el Canciller Federal alemán Konrad Adenauer. De forma tranquila y pacífica sentaron durante su encuentro las bases de la amistad franco-alemana. Unos pocos años más tarde sellaron esta amistad con el famoso Tratado de Elysée del 22 de enero de 1963. En dicho documento ambas naciones se comprometieron a una estrecha cooperación en todos los aspectos y, por ejemplo, a un intercambio constante entre jóvenes alemanes y franceses.

Desde entonces el proyecto franco-alemán ha desarrollado una gran dinámica. Los líderes políticos de ambos países, desde De Gaulle y Adenauer, independientemente de sus tendencias políticas, continuaron unidos por estrechos lazos de hermandad. De manera que no es casualidad que el nuevo Presidente francés Nicolas Sarkozy y la Canciller Federal Angela Merkel, ya durante la noche de elecciones del 6 de mayo de este año se hayan asegurado mutuamente respaldar fuertemente la amistad franco-alemana. Esta amistad entre Francia y Alemania, también ha jugado un importante papel en el marco del proceso de la integración europea. Los compromisos encontrados entre los intereses franceses y alemanes — estos últimos muchas veces opuestos— luego sirven de base para las soluciones que también los otros Estados Miembros aceptan. El reconocido motor franco-alemán continuamente y de manera decisiva impulsó la unificación de Europa desde la firma de los Tratados de Roma hace cinco décadas hasta la iniciativa más joven de la actual Presidencia pro témpore alemana en contra del cambio climático.

Igualmente importante es que los alemanes y franceses hoy en día no sólo están unidos en el ámbito político. Ya sea en Berlín o París, en Marseille o München, cientos de miles hablan el idioma de su vecino. Casi ningún joven francés o alemán ha dejado de cruzar el Rin para visitar al país vecino. Y de acuerdo a una encuesta actual la mayoría de los franceses y los alemanes sienten simpatía los unos con los otros. Lo cual se vio claramente reflejado durante el partido final del Mundial de Futbol 2006 en Berlín, en donde la mayoría de los anfitriones apoyaban la camiseta tricolor.

Esta maravillosa amistad la queremos celebrar en esta semana en Managua, dado que consideramos que la historia de reconciliación germano francesa contiene un mensaje universal: La diversidad de nuestras culturas no es una amenaza. Es un enriquecimiento. Y esto es justamente lo que esta Semana Cultural Franco Alemana quiere mostrar, con su programa que se basa en la diversidad, desde un foro de discusión sobre la Diversidad Cultural y el Desarrollo, en la Universidad Centroamericana el 22 de mayo, un concierto de música clásica con la pianista francesa Valentina Frénot y el violinista alemán Götz Bernau en el Teatro Nacional Rubén Darío el 24 de mayo, hasta una noche electrónica con artistas alemanes, franceses y nicaragüenses en la Alianza Francesa el 25 de mayo. A esta gran fiesta entre amigos deseamos invitar muy especialmente a nuestros anfitriones nicaragüenses, con quienes tanto los alemanes como los franceses nos une una gran amistad.

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