El director del organismo iraní de Energía Atómica, Gholamreza Aghazadeh, afirmó éste domingo que su país ha acelerado sus actividades nucleares, que, dijo, “no dependen del diálogo” con Occidente.
Aghazadeh, citado por la agencia IRNA, hizo esta declaración unos diez días antes de la próxima reunión entre el principal negociador iraní, Ali Lariyani y el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana.
“Nuestro objetivo es desarrollar la tecnología nuclear, así como la instalación y la puesta en marcha de 50,000 centrifugadores”, manifestó Aghazadeh, quien consideró que “la marcha de las actividades nucleares de Irán tiene una velocidad y un desarrollo satisfactorios”.
El funcionario incluso agregó que “nunca hemos dicho que nuestros esfuerzos (actividades) técnicos dependen de las negociaciones”, al preguntársele si el avance nuclear de su país obstaculiza el progreso del diálogo con la UE.
Sin embargo, Aghazadeh insistió en que los países occidentales “tienen que poner como orden del día unas negociaciones serias y profundas con Irán”.
Lariyani por su parte ha anunciado que su próxima reunión con Solana, la segunda desde el encuentro de finales de abril en Ankara, se celebrará el próximo 31 de mayo en “un país europeo”.
LAS DUDAS
La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, alberga dudas sobre el programa nuclear iraní y sospecha que Teherán, capital de la República Islámica de Irán, pretende utilizarlo para fines bélicos, a pesar de la insistencia iraní de que únicamente tiene objetivos pacíficos.
Lariyani recalcó recientemente que su país no abandonará el enriquecimiento de uranio y consideró como “pérdida de tiempo” la exigencia de la comunidad internacional al respecto.
Al mismo tiempo, mencionó que el asunto “no es nada complicado” si Occidente se olvida del asunto del enriquecimiento.
Solana calificó días atrás de “difícil” el diálogo con Irán por su negativa a suspender el enriquecimiento de uranio y adelantó que en las conversaciones “no estamos haciendo grandes progresos ni puedo garantizar que lo logremos”, pero añadió: “vale la pena intentarlo”.
La producción de uranio enriquecido es legal bajo el Tratado de no Proliferación nuclear, pero delicado por su posible doble uso, militar y civil.