El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, pidió ayer que Estados Unidos muestre “entrañas de compasión” al definir su reforma migratoria para que la misma no termine afectando negativamente a unas 12 millones de personas indocumentadas.
“Nosotros estamos atentos y deseamos que ese gran país, que no puede salir adelante sin nosotros, sepa mostrar entrañas de compasión y actúe con justicia. Para Dios nadie es extranjero porque la Tierra la creó para todos”, dijo Rosa Chávez en una rueda de prensa tras oficiar la misa dominical en la catedral de San Salvador.
El proyecto de reforma migratoria, que discutirá el Senado estadounidense, incluye el aumento de efectivos que patrullan las fronteras y un nuevo sistema de permisos de residencia que crea un programa de trabajadores temporales.
HOY DÍA DECISIVO
Los congresistas deben decidir la tarde de hoy si aceptan abrir formalmente el debate sobre el controvertido proyecto de reforma, en una votación que exige el apoyo de al menos 60 de los 100 miembros del Senado, en otras palabras que una decena de republicanos den su respaldo.
Después del voto del lunes, el proyecto aprobado por el Senado deberá ser debatido en la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen mayoría absoluta. Si es revisado, una comisión bicameral deberá tratar de compaginar las dos versiones y someter el resultado al voto otra vez de ambas cámaras.
El obispo auxiliar de San Salvador señaló que los latinos en Estados Unidos no deben ser considerados un problema, sino más bien “una solución” con el aporte laboral que hacen, el cual ayuda a dinamizar la economía estadounidense.