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Sócrates en Managua (noviembre, 1933). ()
Sócrates, EL HERMANO MENOR: FIEL HASTA LA MUERTE
Sócrates Ismael Sandino Tiffer (1898-1934) se identificó con la causa de su medio hermano —el Guerrillero de Las Segovias—, llegando a luchar y a morir por ella. Aquí se revelan aspectos desconocidos de su vida, entre ellos su inquietud literaria, oratoria política y amor filial
Jorge Eduardo Arellano
Secretario/AGHN
Ascendencia y descendencia

C.1 Josefa Dolores Tiffer Delgado: TÍA materna. Casada con Santos Rivas Alemán el 28 de enero de 1891 en la parroquia de Santa Ana, Niquinohomo, falleció en ese pueblo el 29 de abril de 1894; y
C.2 América Tiffer Delgado (28 de junio, 1879-14 de mayo, 1958). MADRE. Casada con Gregorio Sandino López (12 de marzo, 1868-13 de febrero, 1947): PADRE. Se casaron Gregorio y América en la parroquia de Santa Ana el 27 de febrero de 1897, teniendo el primero un hijo pre-matrimonial reconocido (Augusto Nicolás Calderón Sandino); tres fueron sus hijos legítimos:
D.1 Sócrates Ismael Sandino Tiffer (31 de octubre, 1898-21 de febrero, 1934). Soltero, tuvo con Cleotilde López a Alejandro López Sandino: (1925-1979): HIJO. Este es el padre de los López Sandino: NIETOS.
D.2 María Asunción Sandino Tiffer (29 de abril, 1900-9 de marzo, 1955): HERMANA. Se casó con Bismarck Alvarado y tuvieron cinco hijos: José Bismarck, Manuel Enrique, Francisco José, Uriel y Rosa Argentina Alvarado Sandino: SOBRINOS. Esta se casó con Nicolás Sandino, padres de los Sandino Alvarado. SOBRINOS-NIETOS.
D.3 Zolia América Sandino Tiffer (8 de agosto, 1906-11 de julio, 1926): HERMANA. Se casó con Orlando José Zambrano Báez y tuvieron dos hijos: Orlando José y Zoila América Zambrano Sandino (11 de julio, 1926-13 de octubre, 1973): SOBRINOS. La última se casó en primeras nupcias con Alfredo Valerio Brenes (no hubo descendencia) y luego con Teódulo Murillo Molina, padres de los Murillo Zambrano: SOBRINOS-NIETOS (entre ellos Rosario Murillo Zambrano, esposa de Daniel Ortega Saavedra).

A) Santiago Delgado Alfaro: BISABUELO materno y sacerdote. Fallecido en Niquinohomo el 26 de enero de 1890. Fue padre de:

B) Josefa Dolores Delgado, casada con Jacinto Tiffer: ABUELOS. Tuvieron dos hijas:

Mario José Borge Castillo

Don Alberto Tiffer: padrino de bautismo de Sandino

En mi libro Guerrillero de nuestra América (septiembre, 2006) se transcribe por primera vez el texto de la Fe de Baustimo de Augusto C. [alderón] Sandino. El documento —custodiado en la Curia de Managua desde 1979— se asienta en la iglesia de Santa Ana de Niquinohomo (pueblo llamado entonces La Victoria) el 14 de julio de 1895. Entonces la criatura tenía 57 días de nacida. Se trataba de “Augusto Nicolás que nació el 18 de mayo de 1895, siendo hijo natural de Margarita Calderón Ruiz”. No se menciona al padre, pero se indica un dato revelador: “Fue su padrino don Alberto Tiffer, a quien advertí su obligación y parentezco (sic) espiritual de que doy fe. / Marcos Romero Borge - Pbro. / Cura párroco”. ¿Quién fue ese padrino, es decir, don Alberto Tiffer?

Sin duda era familiar cercano de América Tiffer, dos años después —en 1897— esposa de don Gregorio Sandino, padre del recién nacido, a quien había reconocido en el Registro Civil de acuerdo con su partida de nacimiento, cuya reproducción facsimilar se difundió en el Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación (núm. 30, julio-agosto, 1979, p. 34). “Ante mí Lisandro Zambrana, Regidor de Policía y encargado del Registro Civil, compareció don Gregorio Sandino, mayor de edad, agricultor y de este vecindario…” —dice la partida, fechada el mismo día del acta baustismal, dando cuenta del nacimiento—, “sin señales particulares”, del “hijo natural de Margarita Calderón, de oficios domésticos”.

Familiares de don Alberto Tiffer afirman que su segundo apellido era Pérez. También que, nacido en Masatepe, casó con la jinotepina Isabel Arévalo, procreando a Esmeralda, Amelia, Enriqueta, Teodora, Andrea, Ernesto, Evangelina y Alberto Tiffer Arévalo. Éste se unió por matrimonio con su prima en segundo grado Rosa Virginia Tiffer Rivas y tuvieron un hijo único: Alberto Tiffer Tiffer, padre de María Isabel Tiffer Alduvin, licenciada en Ciencias Políticas y residente, la mayor parte de su vida, en el extranjero (Estados Unidos, Europa, África y Asia).

Don Alberto Tiffer Pérez fue propietario de una hacienda en Niquinohomo: La Estrella y adquirió otra, La Providencia, de caña de azúcar y luego de café, con una extensión de 300 manzanas. La Providencia disponía de un beneficio. La parte principal de la hacienda —hoy disuelta— fue heredada por su nieto Alberto Tiffer Tiffer, casado con Esperanza Alduvin Abaunza. Cinco fueron sus descendientes: Rosa Esperanza, Ricardo, Alberto (los tres fallecidos), María Isabel y Amelia Tiffer Alduvin.

Conservador de partido, don Alberto fue electo diputado en la Asamblea Constituyente tras la caída de J. Santos Zelaya (1893-1909) y José Madriz (agosto, 1910). Las actas de las sesiones de este cuerpo lo revelan participativo y ecuánime. En la del 28 de diciembre de 1911, ante la acusación entablada contra Félix Romero, por los delitos de usurpación de funciones y abuso de autoridad, Tiffer manifestó “que no era correcto sentar un precedente, porque sería mirado como revancha (…) En mi concepto el ex Ministro de Hacienda no es responsable de los delitos de que se le acusa. En aquel tiempo imperaba sólo la voz prepotente del dictador que regía los destinos del país y ¡ay! del que no acatara sus mandatos. No veo el motivo para que la cuerda reviente por lo más delgado”.

En la mal llamada guerra de Mena, Tiffer se adscribió al bando de éste, combatiendo junto a Benjamín F. Zeledón (1879-1912) en Masaya y se le recuerda como “el General Tiffer”.

El primer Tiffer en Centroamérica fue don Antonio Tiffer, súbdito germano que había pertenecido a la armada española. Así llegó a Portobelo (hoy Panamá) hacia 1760. En 1786 ya radicaba en Nicaragua con el grado de capitán.

Como su hermano paterno Augusto, a quien desde niño admiró y respetó, Sócrates Sandino Tiffer pertenecía a una de las principales familias de Niquinohomo —pueblo de la antigua Manquesa— heredando su valor guerrero, distinción cívica y raigambre intelectual. En una monografía de la localidad, escrita no casualmente por su pariente José Manuel Sandino y publicada en la revista Educación (Managua, no. 45, julio, 1926), se habla de tres personajes importantes, todos de apellido Sandino.

1.Los Sandino de Niquinohomo

A saber: de otro “Augusto Nicolás” (este fue el nombre de pila del futuro guerrillero de nuestra América), fallecido el 28 de febrero de 1926; del Capitán Mayor “don Eufrasiano Sandino, cuyo arrojo le mereció a los generales Máximo Jerez y Fernando Chamorro el dictado de El Mayor de los Valientes, durante la guerra nacional antifilibustera”; y de “don Frutos Sandino, acaudalado agricultor, descubridor de un medicamento que en veinticuatro horas cura las picaduras de las arañas en los animales de casco, medicina que después de prueba fue publicada en la Revista de Hacienda, la cual otorgó un premio a su inventor”.

Otras fuentes establecen los antecedentes genealógicos de don Gregorio Sandino López, padre de Sócrates, que usaba chaleco con leontina de oro, remontados a tres hermanos Sandino llegados de España. Uno se dirigió a Colombia, al Valle del Cauca; otro a Campeche, México; y el tercero a Nicaragua. Logró hacer algún dinero, se casó y dejó al menos tres hijos: José María, Eufrasiano (“El Mayor de los Valientes”) y Santiago. Este último desposó con una india pura, Agustina López Oviedo, con quien tuvo seis hijos: Asunción y Cayetana (mujeres) y los varones Pedro, Cleto, Isabel y Gregorio Sandino López.

Este ya nació en la casa solariega de la familia, frente a la plaza del pueblo el 12 de marzo de 1868. Aun en marzo de 1933 era el hombre más rico de la localidad. Don Gregorio se casaría a los 30 años con América Tiffer Delgado, de 19, procreando tres hijos legítimos: Sócrates Ismael, el primogénito, nacido en Niquinohomo el 31 de octubre de 1898 y asesinado en Managua el 21 de febrero de 1934; Asunción (1900-1955) y Zoila América (1906-1926). Sócrates recibió el bautismo, según acta consultada y transcrita por Mario José Borge Castillo, el 11 de diciembre de 1898, siendo su padrino Santos Rivas Alemán, esposo de su tía materna Josefa Dolores Tiffer.

Gregorio y América se casaron en la misma parroquia de Santa Ana el 27 de febrero de 1897. Mas, anteriormente, el primero había engendrado con Margarita Calderón Ruiz (1870-1942), “de oficios domésticos” —como dice el acta del registro civil— un hijo: Augusto Nicolás, a quien reconoció, nacido en Niquinohomo el 18 de mayo de 1895. Llevado a la pila bautismal el 14 de julio del mismo año, lo apadrinó un pariente de doña América: Alberto Tiffer Pérez, de quien se traza una semblanza en otra parte de este reportaje.

2. Su afición a la bebida e inquietud literaria

Poco se sabe de las relaciones de infancia entre Sócrates y Augusto. Aníbal Gallegos, entrevistando al primo materno de Sandino, Adalid Calderón Zambrana, refirió que tanto Augusto como Sócrates dieron juntos la comunión (La Prensa, 15 de mayo 1986). Otros documentaron que, a partir de 1906, ambos asistían —Augusto 11 y Sócrates de 7 años— a la escuela pública de Niquinohomo en tiempos de Zelaya y que solían burlar a los policías escolares, encargados de mantener la obligatoriedad de la enseñanza primaria. No fueron, al parecer, buenos estudiantes. Pero la formación dentro y fuera de casa debió forjarlos. En el caso de Augusto, la realizó en el manejo de las propiedades rurales y negocios de su padre. Llegó a incrementarlos y a poseer uno propio. Con su ayuda, don Gregorio alcanzó el control del comercio de frijoles en la región y duplicó su capital.

En cambio, Sócrates no respondió a las expectativas de su padre, cuyo último intento de enderezar su camino y suprimirle la adicción de la bebida fue enviarlo a Estados Unidos (Filadelfia y Nueva York). Don Gregorio esperaba —ha escrito Sergio Ramírez (sobrino de Sócrates, pues su abuela Petrona Gutiérrez era hermana paterna de América Tiffer)— que allá, tal vez, el duro trabajo de una fábrica podría rescatarlo del vicio (“Mi tío segundo”, Magazine, no. 78, 11 de febrero de 2007).

No había cumplido Sócrates los 20 años cuando pergeñó en Niquinohomo un obituario sobre su abuela materna, desaparecida un año antes: doña Josefa Dolores Delgado viuda de Tiffer. En el diario La Noticia de Managua (miércoles, 20 de febrero, 1918) se lee con el título “A ella”. La breve necrología es convencional y sentimental, pero revela en su autor cierta inquietud literaria: “Un año hace que en cuatro hombros amigos marchaba un ataúd negro y oscuro, conteniendo dentro blancura de armiño, blancura de marfil, blancura y sólo blancura; caminaba despacio por la gran vía que conduce a la inmensa ciudad desconocida”, decía uno de sus párrafos.

3. En Nueva York defendiendo a Sandino con la pluma y la palabra

Diez años más tarde, residiendo en Nueva York, se hallaba al frente del primer Comité de Solidaridad surgido en Estados Unidos con la causa de Sandino. Se ignora cuánto tiempo tenía Sócrates de haber llegado a esa gran cosmópolis. Unos afirman que para el 4 de mayo de 1927 ya se hallaba en Nueva York. El hecho es que una fotografía lo registra tomando la palabra ante un atento y elegante público, perteneciente a la “Anti-imperialist League”. Su secretario era otro latinoamericano: Manuel Gómez.

Promotora de mitines en Nueva York, de asambleas y marchas en Washington, de bailes y postales, la “Liga Anti-Imperialista” duró casi un año y obtuvo ayuda en dinero y medicinas para los campamentos de Las Segovias. Salomón y Roberto de la Selva (propietario del restaurante El Charro), José Román, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Sherwood Anderson y Waldo Frank se reunían con Sócrates en El Charro (100 y 115 Street).

“Se tomaba tequila y mezcal, pero sobre todo llegaban a conversar sobre problemas sociales, locuras geniales y sobre Sandino, plato del día en las noticias”, recordó Román. Por su lado, Salomón de la Selva refiere que en ese “abrevadero oculto”, por la ley seca, planeó con el puertorriqueño Luis Muñoz Marín y el propio Sócrates —quien trabajaba como mecánico en una fábrica— una gira por América Latina para despertar conciencia y obtener apoyo a la causa sandinista. Muñoz Marín y Sócrates irían a La Habana, y Salomón a Nicaragua. Roger Baldwin, de la Civil Liberties Union, les daría 600 dólares; pero Sócrates desapareció de Nueva York.

Desde allí —no hay que olvidar— se propuso refutar las calumnias acerca de su hermano. “Mi objetivo —declaró— es decir la verdad al mundo, por medio de los periódicos asociados de la North American Newspaper Alliance”. Y así redactó y difundió dos artículos bajo el título de La Vida del General César A. Sandino, en El Universal Ilustrado, de México, el 16 y 26 de febrero de 1928. Al mismo tiempo, colaboró con otros dos en la primera publicación aparecida en Europa (Barcelona, Ediciones Populares, 1929) sobre la resistencia sandinista.

4. En Mérida, Yucatán, incorporado al grupo de su hermano

En Veracruz, ciudad y puerto en el Golfo de México, Sócrates se incorporó al grupo de Augusto que con él sumaban cinco. De ahí salieron hacia Progreso, Yucatán, a donde llegaron el 10 de julio de ese año. El muelle estaba pletórico de admiradores que acompañaron a Sandino y sus hombres hasta el Hotel Llano. Antes de las siete de la noche, Sandino y sus compañeros —seguidos de enorme público— se dirigieron al Teatro Variedades para participar en un mitin. Aparte del general antiimperialista, José de Paredes y Sócrates pronunciaron discursos. Entonces de 31 años, el hermano menor de Sandino se refirió a la revolución nicaragüense y tuvo para el pueblo mexicano cálidos elogios. Concluido el mitin, los viajeros partieron hacia Mérida, ocupando varios automóviles.

A la entrada de la carretera Mérida-Progreso, los aguardaba el administrador del Diario de Yucatán y el redactor gráfico: uno para saludarlos, el otro para tomarles fotografías. Luego siguieron para el centro de la población y se alojaron en el Gran Hotel. Al día siguiente, numerosas personas se presentaron allí con el deseo de saludar a Sandino. Por la tarde, un grupo de estudiantes de secundaria organizó una manifestación en su honor. Sandino agradeció el homenaje de que era objeto. Sócrates también intervino. “Todos los oradores fueron ruidosamente aplaudidos, especialmente el general Sandino y su hermano Sócrates”. Según el Diario de Yucatán del 12 de julio, 1929. Cabe señalar que Sócrates, en la primera plana de ese diario aparece al lado derecho de su hermano, sin sombrero, contrastando su traje de civil, corbatín y zapatos, con los sombreros, vestimenta militar y botas de los otros acompañantes. Incluso es el único que no porta arma de fuego.

5. Referencias sobre Sócrates en México

No son muchas las referencias sobre Sócrates en México al lado de su hermano entre julio de 1929 (se le unió en Progreso el 10) y abril de 1930 (el 24 salió de Veracruz acompañándolo, secretamente, de regreso a Nicaragua). Pero resulta muy valiosa, por cuanto retrata su personalidad la de Revista Social (Mérida, tomo III, 30 de julio, 1929). Dice: “No queremos dejar de hablar de su hermano Sócrates. Persona culta. Admirable en su papel. Imaginación fecunda. Cultura amplia. Es periodista. Es escritor. Polemista. Orador. Hombre inquieto. Dinámico. Cortés. Amable. Es un hombre”. Además, Sócrates se destaca en una fotografía del mismo tomo, sentado, en medio de Tranquilino Jarquín (nicaragüense) y Agustín Farabundo Martín (salvadoreño); lo acompañan, de pie, José de Paredes (mexicano), Rubén Ardila Gómez (colombiano) y Gregorio Urbano Gilbert (dominicano). Todos ellos lugartenientes del guerrillero.

No menos valiosa es la del propio Sandino en carta a su madrastra, doña América Tiffer, fechada en la misma Mérida el 6 de marzo de 1930, cuando ya había resuelto las dificultades pecuniarias que padecía como prisionero de Estado del Gobierno mexicano. Copio dos de sus párrafos. El primero: “Con la expresión de nuestro mayor efecto, tengo el gusto de participarle que nos encontramos sin novedad Sócrates y todos los demás miembros de nuestro ejército, transitoriamente en esta ciudad”. Y el octavo: “Me participa Sócrates que durante nuestra permanencia en [Ciudad] México se dirigió a usted en solicitud de algunos fondos porque creyó él en algo grave en relación con nosotros. Hoy tengo el gusto de manifestarle que no nos es necesario el envío de fondos a que se refirió Sócrates, ya que no había nada de grave y hemos resuelto nuestra situación en forma favorable a la causa que sostenemos, sin menoscabo de nuestra dignidad ante nadie ni ante cosas materiales”.

Pero la más interesante es la relacionada con el archivo del EDSNN depositado por Sandino en la Logia Masónica de Yucatán el 3 de agosto de 1929, doce paquetes de documentos entregados a Primitivo Molina, “Gran Maestro de los Masones de la Gran Logia La Oriental-Peninsular Unidas del Estado de Yucatán”, según escritura de la misma fecha. Pues bien, Sócrates lo rescató seis meses después, quedando en poder del doctor Pedro José Zepeda; así lo indica Sandino en su “Descripción de motivos que nos impulsaron ir a México, en busca de apoyo para el sostenimiento de nuestra lucha emancipadora en Nicaragua”, datado en Las Segovias, 16 de julio de 1931.

6. En misión del Ejército Libertador

Ya en las Segovias, Sócrates fue comisionado por su medio hermano para una misión en Tegucigalpa, de acuerdo a carta a su padre del 21 de octubre de 1930. Esta y otras tres se reproducen por aparte, tomadas de la revista Alero de Guatemala, pertenecientes al archivo de Sergio Ramírez. Bastante desconocidas, revelan el amor filial de su remitente y las dificultades que le acarreó dicha misión. Por lo demás, la información sobre Augusto y su lucha son de un valor inapreciable, aparte de ejemplificar la inquietud intelectual de Sócrates al solicitar a sus padres, desde la montaña, novelas clásicas de la literatura hispanoamericana como La Vorágine del colombiano José Eustasio Rivera y Doña Bárbara, del venezolano Rómulo Gallegos. También llama la atención que les haya solicitado el libro de José Stalin: Plan quinquenal.

7. Combatiendo y versificando en las Segovias

El propio Augusto C. Sandino, en el testimonio que le dictó a José Román entre febrero y marzo de 1933, afirma que Sócrates se le había juntado en México, para especificar: “Colaboró en mi cruzada militar, muchas veces sirviéndome de secretario y otras peleando y llenando los seis meses de entrenamiento para guerrillero. Lo más del tiempo anduvo en la columna del general Umanzor” (Maldito país, segunda edición, 1983: 127).

Por su parte, Román lo retrata: “El coronel Sandino es de mediana estatura, blanco, de facciones comunes. Es muy agradable y de fácil palabra, pero de temperamento acalorado. No es inteligente. No se parece al general”. Otros, como el citado Borge Castillo, le niegan el grado de coronel y que haya pertenecido al Estado Mayor.

Lo innegable es que permaneció en Las Segovias, según carta del mismo Sócrates (fechada en El Chipotón, y dirigida a su padre, el 23 de julio de 1931) desde el 21 del mismo mes y año hasta noviembre de 1933, es decir, durante dos años y cinco meses. En ese lapso no sólo combatió en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, si aceptamos el testimonio de su hermano de padre transcrito por Román. También el escenario de la guerra antiintervencionista le inspiró efluvios líricos, limitados a la versificación a que recurrían otros combatientes: el octosílabo (verso de 8 sílabas).

De estas composiciones se conocen cinco: El Amanecer, Al aguadero va mi campesina, Mi campesina molendera, Cómo es mi campesina y Cómo duerme mi campesina, publicados en el suplemento cultural Ventana (Managua, 20 de febrero, 1984). Y no podían ser más fieles al medio rural segoviano: “Anda ya mi campesina,/llevando su cantarita,/pues ya hizo la cocina/con una comida frita”, comienza “Al aguadero va mi campesina” y continúa “Sale presta y plañidera/ a llenar la tinajita/ que el río a ella le espera/ por ser mi campesinita.// Al llegar a la ribera/ ella se mira sonriente,/pues en la misma pradera/ quien se retrata es la fuente.//La fuente y ella se hermanan,/pues la dos ellas son,/la belleza en la montaña/y miel en el corazón”.

Su léxico regional es abundante: huacal, molendera, petate, pinol, tapesco, etc., y el uso del diminutivo frecuente: boquita, champita, chiquita, fresquita, tinajita. Los versos, excepto El Amanecer (una estampa paisajística) tienen de destinatario una compañera campesina, a quien observa moliendo maíz, cocinando, recogiendo agua del río en tinaja, durmiendo en “un tapesco de cañas”. O describe: “Mi campesina es fresquita/como el rocío mañanero,/tiene roja la boquita/y por ojos dos luceros.//Su cuerpo esbelto y mediano,/muy chiquita de los pies,/en su frente está el arcano/de la siembra y de la mies…”

Y remata sus octosílabos de rima alterna consonante (a b a b) con ecos modernistas, vigentes aún en esos años: “Su mirada muy lejana/con una sonrisa sabia,/con manías de gitana/y desplantes de la Arabia.// Griega, rusa o japonesa,/si es ella toda, todita,/de la montaña princesa/y también mi campesinita”.

8. En Niquinohomo celebrando eufórico su retorno

Sócrates retornó a Niquinohomo, a su pueblo natal y hogar, donde creció como hijo mimado, al menos siete años después de haber partido al extranjero. Exactamente, en noviembre de 1933, acompañando a su hermano Augusto, quien viajaba por tercera vez a Managua. En La Prensa del 29 de agosto de 1979 se refiere que, al llegar “convertido en coronel del ejército libertador de Nicaragua, fue objeto de varias fiestas en Granada y Niquinohomo, donde le obsequiaron un baile a la usanza antigua, con bastonero y programa de las piezas bailables para comprometerse a bailar con las damas”. Dos testigos recordaban la presencia de Sócrates: el bastonero Rodrigo Morales y el Presidente del Comité del baile Carlos Alvarado. “Sócrates —dijo Alvarado—, en medio de la euforia de los tragos, disparó la carga de su pistola 45 al aire. Esta pistola fue la misma que utilizó cuando lo llegaron a matar a la casa de don Sofonías Salvatierra, tres meses después de aquel baile”.

En cuanto a su asesinato, ya se sabe que fue ametrallado en la casa de don Sofonías Salvatierra, frente a la iglesia del Calvario, calle 15 de Septiembre, antes de la captura de su hermano, siendo el único de los mártires de ese día que murió con las armas en la mano.

“En comisión de nuestro Ejército”

La Unión, El Salvador, 21 de octubre de 1930.

Sr. Dn.

Gregorio Sandino

Niquinohomo, Nicaragua.

Mi adorado papá:

De Tegucigalpa, le escribí a mi mamá participándole que me encontraba en la referida ciudad en comisión de nuestro Ejército. Hoy lo hago contigo para manifestarte el resultado de mi misión que fue un ligero fracaso, debido al detectivismo Yankee, como el que la Legación nicaragüense tienen en ese país.

Pues bien: en esta ciudad fui capturado el día 19 del corriente mes, por el propio Jefe de la Policía, Coronel Marcos Gutiérrez, quien me expresó su pena por el ultraje de que era víctima, excusándose que él no tenía nada que hacer en mi asunto sino que cumplir órdenes del Presidente de la República, por quejas que éste tenía de la Legación de Nicaragua y Gringa, contra mí; manifestándome a continuación que tenía que ser deportado para lo cual ya tenía todo listo.

Efectivamente esa misma noche salí escoltado por un pelotón de policías hasta San Lorenzo, de aquí (a Amapala), de este a La Unión, donde me encuentro sin un centavo.

Yo pienso escribirles desde Costa Rica, que es donde me quiero dirigir para que ha (sic) este lugar me manden dinero y en la forma que yo les indicaré, pues estoy completamente sin un quinto y sin ropa, pues toda me la robaron en Honduras.

Con recuerdos a toda la familia me firmo de Usted y de mi mamá, su hijo que no los olvida nunca.

Sócrates.

“Siento la nostalgia de todo lo que es mío”

San Salvador, 9 de marzo de 1931

Sra. doña.

América de Sandino,

Niquinohomo, Nic.

Mi adorada y querida mamita:

Hasta hoy me doy el gusto de contestar tu apreciable y distinguida cartita, la que no había hecho antes debido a mi mal estado de salud e indecisión en que me encuentro dado a mis múltiples contratiempos con que he tropezado desde mi salida de México, y que en carta anterior les manifesté en síntesis de la manera más espontánea sin omitir detalles.

Recibí los cincuenta dólares, que por medio del compañero José Gilberto Amaya, me enviaron y que me han sido muy útiles, pues con ellos he podido cancelar un poco mis deudas.

De Augusto, he estado siempre al corriente de los correos que han llegado del campamento. He tenido las mejores y más halagadoras noticias. Una de ellas es que de la herida que recibió en Saraguasca, ya está completamente restablecido, pues camina con toda firmeza; esto es satisfactorio, pues temíamos que quedara impedido por toda la vida, dado los informes recibidos y de la proporción de esta herida. Teresa Villatoro, mujer de Augusto, se encuentra en ésta.

Al escribirles me siento triste, muy triste. Siento la nostalgia de todo lo que es mío en esa, el cariño de ustedes y todo lo que forma ese mundo ideal que es mío también, me llena el alma de profunda meditaciones que al martillar constantemente sobre el yunque de mi sensibilidad me vuelve más triste aún, sintiendo el verdadero deseo de volar hacia ustedes para convivir juntos, aunque sean una horas de felicidad.

Usted y mi papá reciban el corazón de su hijo.

Sócrates.

“Estamos encantados de la vida”

El Chipotón, 23 de julio de 1931.

Sr. don

Gregorio Sandino

Niquinohomo, Nic.

Mi adorado y querido papá:

Te escribo del centro de estas montañas segovianas, donde está representado el honor nacional y de la raza en general. Estoy feliz al encontrarme al lado de Augusto y de sus bravos soldados, así como en la contrata compañía de Blanquita, quien después de tantos sacrificios ha venido a correr la suerte de su marido y a poner su contingente en esta lucha libertadora. Todos estamos buenos y contentos y abrazamos a todos los de esa nuestra casa con el corazón en nuestras manos.

Aquí en el Campamento General se han recibido más halagadoras y buenas noticias. Nuestro Ejército ha triunfado en todos los sectores de lucha, lamentando únicamente la muerte de nuestros hermanos Generales Pedro Blandón y Miguel Ángel Ortez y Guillén, después de haber infligido fuertes derrotas a los invasores.

Yo estoy aquí desde el martes 21 del corriente después de haber dilatado un mes de camino de El Salvador acá. Salí de San Salvador el día 19 del pasado mes, por tierra hasta llegar a Tegucigalpa, donde permanecí veinte días escondido, porque la Policía Hondureña me perseguía, hasta que venciendo mil dificultades pude llegar a Danlí, casi en la lipidia. Alfredo Zambrana me dio prestado veinte y cinco dólares, lo que le suplico que lo paguen inmediatamente, o tan luego puedan, girados a Danlí.

Aquí estamos encantados de la vida, como generalmente acostumbra a decir Augusto, y que ha hecho de esta frase un refrán en el Ejército, algo así como un término oficial.

Cuando nos escriban que sea a Madelina Berríos, recomendado a J. Francisco Berríos, San Rafael del Norte, de la misma manera que siempre lo han hecho, de sobre sobre sobre.

Con recuerdos y abrazos a todos los de esa casa, especialmente a mamá de parte de Augusto y de Blanquita, quienes los recuerdan con cariño en las horas más íntimas. Usted y mi mamá reciban el corazón.

Sócrates.

“Espero me manden dos libros”

Santa Cruz, 13 de mayo de 1933.

Sra. doña América de Sandino

Niquinohomo

Mi adorada mamita:

Te escribo desde este apartado lugar del Río Coco, con el fin de mandarles a través de estas líneas todo mi cariño al par de mi recuerdo siempre fijos en ustedes. Por de pronto me encuentro sin novedad y asimismo son mis deseos para ustedes.

Próximamente llegará Augusto a Managua y probablemente llegará a esa. El viaje lo hará de incógnito y de la manera más rápida, como él sabe hacerlo. Se lo participo para que estén listos y lo esperen como él se merece...

Con el General [Ismael] Peralta, que quizás llegue a esa, espero me manden dos libros que puedan comprar en Managua o Granada, ellos son: Doña Bárbara y la Borágine (sic).

Con mis recuerdos sinceros para todos los amigos de ese pueblo, con especialidad para Rosita Norori, Anita, Tona, así como para Graciela, Migdalia y Sara María. Para los niñitos Orlandito y Zoilitamérica, muchos besos.

Para usted y mi papá va todo mi cariño. Patria y Libertad. Su hijo.

Sócrates Sandino.

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