BAGDAD. - El primer ministro británico Tony Blair efectuó hoy una última visita a Irak antes de abandonar el poder el próximo mes , y le prometió a los líderes locales que pueden contar con el apoyo de Gran Bretaña.
Blair hizo su promesa poco después de un ataque dinamitero contra la zona donde se encuentra la embajada británica, donde se reunió con los líderes iraquíes.
La detonación cercana a la Zona Verde _donde están las oficinas del gobierno iraquí y varias embajadas extranjeras_ dejó en evidencia la violencia que azota a este país. En el ataque resultó herida una persona, dijo el portavoz de la embajada estadounidense Lou Fintor.
Posteriormente, cuando Blair visitó a las fuerzas británicas en el sur de Irak, explotaron en las inmediaciones dos proyectiles de morteros, aunque no se registraron heridos, expresaron funcionarios militares británicos.
ATAQUES COTIDIANOS
Blair, que realizó su séptima visita a esta nación, manifestó que la seguridad había mejorado, pero admitió que los ataques dinamiteros y con proyectiles eran cotidianos.
"Cada vez que hay un intento de progresar, obviamente los terroristas redoblan sus esfuerzos, y nuestra respuesta no debe ser alejarnos o rendirnos. Debe ser hacerles frente. Porque ellos no representan la verdadera voluntad de la población iraquí", sostuvo.
En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro Nuri al-Maliki y el presidente iraquí Jalal Talabani, Blair pareció irritarse cuando lo consultaron varias veces sobre el incremento de la violencia en Irak.
Blair expresó que el nuevo gobierno británico, que estará liderado por el actual jefe del Tesoro Gordon Brown, seguirá apoyando a Irak después que Blair abandone su puesto.
"La política que yo he seguido es la política de todo el gobierno, entonces aún cuando yo me vaya, estoy seguro de que continuará ese apoyo firme", indicó.
RECONCILIACIÓN NACIONAL
El primer ministro británico instó asimismo a los dos líderes iraquíes a acelerar el proceso de reconciliación nacional convocando a nuevos comicios provinciales e incrementando los esfuerzos para que los líderes tribales y otros grupos que están relacionados con la violencia participen en la política.
Al-Maliki, por su parte, dijo que el gobierno ha conseguido logros importantes en su lucha contra la insurgencia.
"Lo que están haciendo ahora (los insurgentes) no es nada si se lo compara con lo que habían planeado para destruir el proceso político en Irak", manifestó.
Después de visitar la Zona Verde, Blair se trasladó en avión hacia Basora, la segunda ciudad más importante de Irak, a unos 550 kilómetros (340 millas) al sudeste de Bagdad.
En un complejo de las fuerzas de la coalición en el aeropuerto de Basora, saludó y compartió una tasa de té con soldados británicos, estadounidenses, daneses y australianos.
El primer ministro británico les dijo que sería su última oportunidad para agradecerles su valentía y les manifestó que su desempeño en Irak combatiendo a los terroristas de al-Qaida, los insurgentes suníes y las milicias respaldadas por Irán, era fundamental para la seguridad internacional.
Blair, cuya popularidad cayó en picada tras su decisión de unirse a la invasión de Irak en el 2003, llegó al país vía Kuwait, después de haberse reunido en Washington con el presidente estadounidense George W. Bush, el jueves.