Nuestra sociedad existe en tanto exista un conjunto de ideas ligadas a algo previo; y todas las sociedades se asemejan en esto. La inteligencia, nuestra inteligencia tiene una historia y esta historia no podría ser escrita si que al mismo tiempo escribamos la historia de nuestra sociedad.
O sea que la historia de la nica-inteligencia viene a ser la historia del espíritu de nuestra sociedad y de la sociedad misma. Pero existe un espíritu humano primitivo y un espíritu que expresa lo nuestro, lo actual. En todo caso existen semejanzas mucho más profundadas que lo que podríamos pensar, entre esa Nicaragua primitiva y esta Nicaragua actual. Existen aún en nuestra sociedad, prácticas adivinatorias así como las nociones de suerte, oportunidad, destino, que vienen a ser las mismas que se daban en tiempos primitivos o en sociedades con un espiritualismo más tosco.
Si hablamos de moral y de teología, la noción de pecado, de expiación, funcionan entre nosotros al igual que en sociedades con un primitivismo mas acerado; incluso la noción de moneda, cuyo origen esta muy ligado al carácter mágico de ciertas piedras preciosas: hay quienes llevan en sus bolsos y monederos billetes de dollar doblados de cierta manera, al que previamente lo han untado en ruda, o con un lazo, otros lo meten en la nevera de su refrigerador, esperando transmisión permanente de su poder para reproducirlo.
Existe casi un abismo entre lo que pensamos que somos y lo que somos en realidad, hago esta aseveración tomando en cuenta, claro esta, tanto las formas religiosas contradictorias como las degeneraciones y las evoluciones aberrantes, no tratando lo primitivo como primitivo sino considerando que es un producto de nuestra historia y migraciones de todo tipo de desarrollos en todo el sentido de palabra.
Es importante tomar en cuenta lo que se nos vende, buscando nos identifiquemos con cosas que expresan otras realidades, en contextos de espació y tiempo diferentes, me refiero al nicaragüense guerrero, orgulloso, digno ante la muerte inevitable, lleno de gran sabiduría e inteligencia, que enfrento al extranjero español, y al nicaragüense dominado, sometido, conquistado, con un espíritu diferente, entrenado para embaucar, engañar, servilizarse, ratero, haragán, negado al trabajo, oportunista, resentido social; que ama y le rinde culto a nuevas formas de dominación; que fundamentalmente vienen a ser las mismas; viva expresión de un proceso de aculturación que conocemos, por los mismos intereses de antaño, como el Gueguense. Con una noción de orgullo que le fue impresa en este proceso, pero que no es mas que el orgullo de ser conquistado y de actuar como tal.
Parece ser una practica común, que hoy en día, diputados, funcionarios de todo tipo y nivel, sean invitados por el departamento de estado de los Estados Unidos, a "entrenarse" en asuntos públicos y liderazgos, y yo me pregunto ¿será que en ese país esta la piedra filosofal, será que allí están las obras desaparecidas de Lao-tse, el predecesor de Confucio? Se dice de él, que escribió 930 libros sobre ética y religión, y 70 sobre magia: un millar entre todos. Su gran obra, el Tao-te-King, el corazón de su doctrina y la escritura sagrada del Tao-sse, contiene tan sólo, como lo demuestra Estanislao Julien, "alrededor de 5.000 palabras" en una docena escasa de páginas; el mas antiguo procedía del año 163 antes de Cristo", pero…será que en ese país están secuestrados los cinco King y los cuatro libros Shu de Confucio¿ Si es así, podríamos pensar que ellos quemaron la Biblioteca de Alejandría, para apropiarse también de las desaparecidas Escrituras de Caldea, o los 38000 volúmenes de las religiones y tratados de los monjes tibetanos -cada volumen era como dos veces el tamaño de la Biblia usada hoy por los Cristianos y que datan de 400 a 500 años antes de cristo- esplendida literatura que hasta hoy pensábamos estaba oculta -parece ser que solo quedan unos seis mil que están ocultos- y que no se las apropio el voraz Obispo de Cesárea, sino, los Estados Unidos de América, para no en base a esos conocimientos entrenar a nuestros diputados y políticos en seguir reproduciendo lo que no somos, creyéndonos que eso somos.