El pago de los Certificados Negociables de Inversión (Ceni), emitidos a raíz de las quiebras bancarias ya formaban parte de la deuda interna del país, que era de más de 500 millones de dólares cuando asumió el gobierno de Enrique Bolaños, aseveró ayer el propio ex mandatario.
“Todo comenzó con las vulgares quiebras fraudulentas de los bancos”, dice Bolaños tras señalar que “dos terceras partes de todos los bancos del país quiebran en una sospechosa cadena que causa una hemorragia a las finanzas, a la economía y a la confianza en el país. Sin la quiebra dolosa y sucesiva de tantos bancos, no se hubiera tenido que emitir los Ceni”, expresó su posición Bolaños a través de un escrito dirigido a la Fiscalía, con relación a este tema que investigan diversas instancias fiscalizadoras.
Desde su casa en El Raizón, el ex mandatario brindó declaración en calidad de testigo sobre el caso Ceni, que investiga la Fiscalía, a la que también asistieron representantes de la Procuraduría General de la República.
El fiscal Elton Ortega, dijo que el interés de entrevistar a Bolaños fue para saber sobre el conocimiento que éste tenía sobre la reclasificación de las carteras y los avalúos que se hicieron después de las subastas efectuadas.
DECRETO DE ALEMÁN
A la pregunta del fiscal Ortega sobre el mecanismo presupuestario orientado u ordenado al entonces Ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre, para cubrir el pago de los Ceni, recordó que en el 2000 el ex presidente Arnoldo Alemán emitió un decreto referente a la deuda interna producto de la quiebra de los bancos.
Según Bolaños el decreto instaba “a que fuera el Estado garante del pago que debe hacerse al Banco Central de Nicaragua por los gastos y pérdidas del Banco Central de Nicaragua para los cuentahabientes y bancos”.
“Al asumir yo, lo primero que concluí con mi grupo es que no se puede ayudar a resolver el problema financiero del país si no se honraba el compromiso de los Ceni, de manera que emití otro decreto similar ampliando, encomendando al Ministro de Hacienda que firmara un convenio formal con el Banco Central de Nicaragua, que conllevara a acciones específicas formales en procura de una solución estable”, plantea Bolaños en su declaración.
Además de reconocer que se deben pagar los Ceni, dijo que defendió la idea de emitir garantías a favor del Banco Central de Nicaragua por las cantidades que tuviese que pagar el Estado por pérdidas y costos por la situación que estaba pasando.
Dijo que las propiedades no recuperarían los costos que tenían y que éstos los garantizaba el Estado. Consideró que la quiebra de los ocho bancos, que significaban las dos terceras partes de los bancos del país, representaba una situación caótica por lo que debían promover una legislación para el futuro, como la desaparición de las juntas liquidadoras, pues de 500 millones de dólares en deuda, no recuperaron ni 30 millones.