La Unión Europea (UE), Estados Unidos, Brasil e India intentarán solucionar las principales cuestiones de la negociación de la Ronda de Doha de liberalización comercial mundial en una reunión ministerial a mediados de junio.
“Vamos a hacer todo lo posible para resolver los puntos principales” en esa reunión, declaró ayer el Ministro de Exteriores y jefe negociador brasileño, Celso Amorim, tras dos días de conversaciones en Bruselas de los jefes negociadores de estas cuatro partes (conocidas como G-4).
Las conversaciones fueron “productivas” y se centraron en las “áreas centrales” de la negociación de Doha, como agricultura, servicios y acceso a mercados no agrícolas, señaló un comunicado conjunto.
Amorim dijo, en una conferencia de prensa, que habrá dos reuniones preparatorias de altos funcionarios —una de ellas la próxima semana— de cara a la ministerial, cuya agenda todavía está abierta y que se podría celebrar entre el 19 y el 22 de junio en algún lugar de Europa aún no decidido, según detalló.
En cambio, una reunión prevista para el 10 de junio en Londres ha sido anulada. El objetivo de todas esas reuniones entre estas cuatro partes es “encontrar una convergencia” de puntos de vista, indicó el comunicado.
Añadió que la UE, Estados Unidos, Brasil e India “siguen comprometidos” en que el trabajo del G-4, unido a la labor de la Organización Mundial de Comercio en Ginebra, permita “una conclusión exitosa de esta Ronda para el final de año”.
Las discusiones de la Ronda de Doha, de la Organización Mundial de Comercio (OMC), están estancadas desde julio de 2006.
Los países en desarrollo como Brasil e India y los pobres como Nicaragua, quieren que los países ricos como Estados Unidos y la UE, eliminen los subsidios agrícolas. Pero los ricos quieren, a cambio, que las naciones en desarrollo abran las puertas de sus sectores financieros y de servicios.