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En Letra Pequeña
Fabián Medina

Vampiros

Tal como se pronosticó, al final Nicaragua tiene una Ley de Acceso a la Información Pública hecha a la medida de los diputados y funcionarios de Gobierno. Por enésima vez los diputados vuelven a legislar a su conveniencia. Bien pudimos haber dado un paso gigantesco en el camino a la democracia, bien pudimos ayudar a combatir la pobreza arrinconando desde ahora tanta corrupción que provoca la posibilidad de manejar las cuentas del Estado en la oscuridad... Pero no. Para esta clase política la transparencia es como la luz para los vampiros: los anula. ¿Qué podíamos esperar de ellos?

Democracia

Nos han hecho creer que democracia es votar cada cinco años, según las reglas, más o menos claras, que han definido los partidos políticos. ¿Acaso no sería democracia darle al ciudadano la posibilidad de supervisar la gestión de sus gobernantes? ¿Qué diputados son éstos, qué democracia es ésta, que considera peligroso que los ciudadanos manejen información sobre la gestión pública? ¿Cuál es el miedo a que se conozca el patrimonio de un funcionario? ¿Qué puede pasar si se conocen las armas del Ejército?

Rendir cuentas

Cuando la diputada Mónica Baltodano propuso que las declaraciones de probidad de los funcionarios fuesen públicas, saltó el diputado liberal Freddy Torres descalificando la moción con un cuestionamiento: ‘Que nos diga Mónica Baltodano con cuánto entró ella al Gobierno y con cuánto salió’. Precisamente, diputado Torres, de eso se trata. Queremos que sea obligación del funcionario decir con cuánto entra y con cuánto sale. Deberíamos saber ahora cuál es el patrimonio de Baltodano, el suyo y el de los otros funcionarios, para luego compararlo con el que saldrán cinco años más tarde, y no estar así, 16 años después, pidiéndoles cuentas a gritos porque no tuvieron la decencia de aprobar hoy una ley que los obligara a ello.

Sí pero no

¿Pero si las declaraciones de probidad son públicas?, se pregunta extrañado el diputado Edwin Castro. Y tiene razón, la ley dice que las declaraciones de probidad son públicas, pero los diputados, bandidos que son, pusieron una colita que exige la aprobación del funcionario para que su declaración vea la luz del día. Así las cosas, un funcionario honesto, que los hay, autorizará la publicación de su patrimonio, pero, ¿qué creen que hará aquel que robó en su gestión? En otras palabras, la ley como está ahora establece el derecho de los funcionarios honestos a sacar pecho mostrando transparencia, pero también establece el derecho a ocultar sus bienes a aquellos que robaron. ¡Qué lindo!

Nuevos ricos

A ver señores, digámoslo de una vez: que entren tantos cientos de millones de dólares desde Venezuela al país no quiere decir que Nicaragua solucionará su pobreza. Es cierto, podrían ser un buen punto de partida, pero así como se ven venir las cosas, al cabo de 10 años seremos igual o más pobres que ahora, pero posiblemente veamos a una nueva casta de ricos que comienza a formarse desde ahora. Si no, ¿porque tanto interés de manejar el dinero fuera del presupuesto?

Peter Pan

En la familia Medina se quedó la costumbre de decirle “muchachas” a mis tías. Envejecieron, pero para nosotros siempre fueron “las muchachas”. Igual pasa con el Gobierno. Le seguimos llamando “nuevo Gobierno” a pesar de que ya muestra bigotes, y al parecer seguiremos llamándole así por muchos años, porque padece de lo que los sicólogos llaman “síndrome de Peter Pan”: querrá ser niño por siempre para echarle siempre la culpa de todos los males a los gobiernos anteriores, sin responsabilizarse nunca de nada.

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