Senegal, apoyado por Brasil, pretende ser la cabeza de puente de la penetración de los biocombustibles en África, afirmaron ayer en Brasilia los presidentes de ambos países, Abdoulaye Wade y Luiz Inácio Lula da Silva.
En un acto de firma de acuerdos, Lula destacó el gran avance de Brasil en el área de los combustibles verdes (biodiesel y etanol), y anunció: “Bajo el liderazgo de Senegal, queremos llevar esa iniciativa a los demás países africanos no productores de petróleo”, reunidos en el grupo llamado OPEP Verde.
“Hemos decidido lanzar la producción de biocarburantes, no sólo en Senegal, sino en toda África, teniendo en cuenta las experiencias brasileñas”, refrendó Wade, que elogió el modelo porque “los campesinos siguen siendo propietarios y productores de sus tierras, y concluyen un acuerdo con los inversores” del área energética.
“El biocombustible va a provocar una nueva revolución en África. Todo el continente está preparado (...) para ser un gran productor de biocarburantes”, porque tiene todo lo necesario para ello: tierra, agua y sol, observó el presidente senegalés.
UTILIZARÁN OLEAGINOSAS
En posteriores declaraciones a la prensa, Wade explicó que su país se dedicará particularmente a la producción de biodiesel en base a plantas oleaginosas, como la papaya.
En una rueda de prensa el martes, Lula destacó que la política de Brasil de exportar su tecnología de biocombustibles avanza ya en América Central, aunque su gran prioridad es África.
“Mi cabeza está orientada al continente africano, porque es su gran oportunidad para desarrollarse, en el momento en que el mundo desarrollado resuelva introducir 10 ó 15 por ciento de etanol en la gasolina”, dijo Lula.
Durante la visita de Wade, los dos países firmaron cuatro acuerdos, uno de ellos sobre formación de recursos humanos y transferencia de tecnología para el programa de biocombustibles de Senegal. Los otros son proyectos de lucha contra las plagas de langosta y de mejora de la cría de ganado en Senegal, y de desarrollo de servicios aéreos entre ambos países.
En marzo pasado en Brasilia, Lula y el jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, sellaron una alianza en el área de biocombustibles, con proyectos de inversión en Brasil y en África, con foco inicial en Angola.