WASHINGTON. - El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió a su gobierno que tome medidas para alcanzar el objetivo de reducir en 20% el consumo de combustible en los próximos diez años en Estados Unidos, así como mermar la dependencia energética del país de regiones inestables.
La nueva directriz para lograr la reducción del consumo de carburante debe comenzar a aplicarse a más tardar a fines de 2008, indicó Bush en una declaración en la Casa Blanca.
El mandatario señaló que dio instrucciones a la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) y a los departamentos de Transporte, Energía y Agricultura "para que tomen las primeras medidas para (...) reducir el consumo de combustible y las emisiones de gases de efecto invernadero, usando como base el programa '20 en 10'".
Ese programa, anunciado por Bush en enero, busca disminuir en 20% el consumo de gasolina en Estados Unidos en los próximos diez años, reduciendo de esa manera la importación de crudo de Medio Oriente.
"Nuestra dependencia del petróleo representa un riesgo para nuestra economía porque una ruptura del suministro en algún lugar del mundo podría llevar los precios de la gasolina en Estados Unidos a niveles aún más desagradables", indicó Bush en la Casa Blanca.
AMENAZA PARA LA SEGURIDAD
"Nuestra dependencia del petróleo crea una amenaza para la seguridad nacional estadounidense porque nos hace más vulnerables a regímenes hostiles y a terroristas que ataquen infraestructuras petroleras".
"Por todas estas razones, Estados Unidos tiene un interés nacional en reducir su dependencia del petróleo", destacó.
Bush presentó propuestas legislativas al Congreso, que a su juicio debe aprobar leyes que controlen los niveles de ahorro de gasolina, lo que podría llevar a quintuplicar el consumo actual de combustibles renovables y de origen alternativo, hasta unos 133,000 millones de litros para 2017.u Bush indicó que había firmado un decreto en el que ordena a todas las agencias gubernamentales que cooperen con su plan, consultando al público y teniendo en cuenta las tecnologías y las exigencias de seguridad, pero también las repercusiones financieras de la nueva reglamentación.
El objetivo es reducir "la dependencia patológica" del petróleo en el país.
"Los pasos (administrativos) que he anunciado hoy no son sustitutos de una legislación eficaz", dijo el presidente, al insistir en que el Congreso debe trabajar en esta iniciativa energética.
No obstante, muchos demócratas, mayoría en el Congreso, han acusado al ex ejecutivo de la industria petrolera de estar subyugado por las grandes compañías energéticas, señaladas de golpear el bolsillo de los consumidores en tiempos de altos precios del combustible.
Y los ambientalistas dicen que los nuevos niveles de ahorro de combustible impulsados por Bush siguen estando por debajo de los que existen en Europa, e inclusive en China.
El nuevo plan de Bush recibió un empujón luego de que la Corte Suprema, en un fallo histórico el mes pasado, dijo que la EPA es responsable de controlar las emisiones de gases de efecto invernadero que emiten los vehículos.
El presidente, que tradicionalmente mantuvo una actitud escéptica frente al calentamiento global, dijo que el "impacto dañino" sobre el ambiente apuntala su iniciativa energética.
"El problema es particularmente agudo en el sector del transporte. El petróleo es el componente primario de la gasolina y el diesel, y los automóviles y camiones que usan estos combustibles emiten gases de efecto invernadero que polucionan el aire", agregó Bush.