Douglas Carcache
El gobierno de Daniel Ortega se está poniendo más a tono con los presidentes latinoamericanos aliados de Hugo Chávez, que tratan de callar a los periodistas. Es lo que percibí tras el ataque del asesor presidencial, Orlando Núñez Soto, contra el Diario LA PRENSA, la semana pasada, cuando dijo algo que puede servir de pretexto a Ortega para cercenar después la libertad de prensa: “Los medios de comunicación están generando antipatía a las medidas del Gobierno”.
Algo similar hacen los presidentes de Bolivia, Ecuador y, por supuesto, Venezuela, donde Chávez ya ordenó el cierre definitivo de un canal de televisión. ¿Es coincidencia o estrategia? Creo que están de acuerdo en acabar con la libertad del periodismo.
Hace dos semanas, el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, declaró que es partidario de introducir regulaciones en la actividad de los medios de comunicación, según él, para dar a los ciudadanos e instituciones la posibilidad de defender su “honra y prestigio”. Como impulsa una Asamblea Constituyente, para reformar las instituciones ecuatorianas, pretende hacer leyes “que regulen a la prensa y permitan a los ciudadanos y a las instituciones afectadas por la desinformación, defender su prestigio y su honra”.
En realidad busca impedir que los medios le critiquen, infundiendo miedo entre los periodistas. Con leyes que castiguen a la prensa, Correa puede montarle un juicio y encarcelar al periodista que se atreva a revelar información secreta de su administración, o divulgar versiones contrarias a las oficiales.
En Venezuela, según el ex candidato presidencial Eduardo Fernández, “hay un predominio de la política oficial en los medios de comunicación, sean porque son del Gobierno o porque están influidos por razones presupuestarias y publicitarias por el Gobierno, o porque los medios están amenazados”.
En Bolivia, Evo Morales trata de hacer lo mismo y en los últimos meses se ha empeñado en atacar al diario La Razón. El 23 de marzo pasado una periodista, un fotógrafo y un chofer de La Razón fueron insultados, atacados a pedradas y amenazados por simpatizantes de Morales en Patacamaya, cuando cubrían una noticia. A los reporteros les llamó la atención que los agresores les gritaron en varias ocasiones que “La Razón es mentirosa, como ha dicho el Evo”.
Se puede deducir, por tanto, que el ataque fue dirigido porque el presidente Morales había dicho antes que se sentía “perseguido” por un sector de los medios de comunicación de Bolivia. Aunque dio a entender que no haría nada contra La Razón, lanzó una amenaza velada: “Vamos a soportar, pero el pueblo juzgará esta clase de tergiversaciones que vienen de algunos medios de comunicación”.
Por eso, cuando en Nicaragua Núñez ataca a LA PRENSA, porque considera que es uno de los medios que más fiscalizan a la administración sandinista, vale recordar las amenazas que ya penden o se materializan contra los medios de comunicación en los países donde gobiernan los aliados políticos de Daniel Ortega.
Con gobernantes así, es probable que lo próximo que veamos sea una turba atacando a periodistas. Luego, Ortega podría decir que fue una acción del “pueblo”, como si de una casualidad se tratara.