Una actitud responsable e inmediata salvó de una contaminación permanente a la quebrada Las Coyundas, Puerto Sandino, luego del derrame de unos 700 barriles de residuos de petróleo en octubre de 2006.
La reparación al daño fue, a juicio del ambientalista Jaime Incer Barquero, la clave para que la quebrada quedara totalmente limpia de hidrocarburos, seis meses después del accidente.
“Toda acción que realizamos tiene un impacto ambiental, el problema no está en el impacto, sino en que actuemos”, comentó el especialista.
En este caso, la Esso había subcontratado a otra compañía para tratar sus deshechos, pero la mala ubicación de la pila de almacenamiento y el diseño “no ambiental” de las mismas, combinado con un fuerte aguacero, provocaron un accidente que los empresarios no previeron.
“Lo importante es que no hubo una destrucción de la vegetación, para efectos ambientales el sitio está limpio”, aseguró Incer Barquero quien hace varias semanas visitó el lugar para cerciorarse de que la Esso había realizado un buen trabajo de remediación.
A pesar de eso, el estudioso no se mostró feliz con la situación de la cuenca, ya que la quebrada tiene más presión por sus pobladores que por el derrame.
Por otro lado, el agua que alberga la quebrada Las Coyundas en la época lluviosa es contaminada por los mismos habitantes aledaños, con malas prácticas higiénicas y poca educación ambiental.
Incer Barquero destacó la disposición de la Esso en este caso, porque se mostró dispuesta en seguir colaborando en la remediación del daño aún cuando los recursos naturales y las personas no salieron seriamente afectados por el derrame.