El papa Benedicto XVI pidió a los obispos de toda América que sean misioneros fieles y eficaces para evangelizar el continente, durante la misa campal con la que se inauguró la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en el Santuario de Aparecida, Brasil. / LAPRENSA/AP/RICARDO MAZALAN
Autoritarismos inquietan al Papa
Señala motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a “ideologías que se creían superadas” en América Latina
Exigió a obispos de América despojarse de toda ideología partidista
APARECIDA, Brasil/ AFP/ AP

El Papa Benedicto XVI se declaró este domingo en Brasil, preocupado por el surgimiento en América Latina de formas de gobierno “autoritarias” o sujetas a doctrinas “superadas”.

Al inaugurar la quinta asamblea de la Conferencia de Obispos de América Latina (Celam), lamentó también la pobreza en la región y reclamó a los gobiernos que aplican una “economía liberal” que se preocupen por la “equidad”.

“En América Latina y el Caribe (...) se ha evolucionado hacia la democracia aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas”, dijo el Pontífice.

Benedicto XVI no mencionó a los gobiernos aludidos. Una nueva generación de dirigentes de izquierda llegó al poder en América Latina, entre ellos Evo Morales, primer Presidente de origen indígena de Bolivia, y Rafael Correa en Ecuador. Ambos son aliados del Presidente venezolano Hugo Chávez, quien promueve el socialismo en su país.

El Papa condenó los “errores destructivos” del marxismo y el capitalismo, y dijo que tanto uno como otro “excluyeron de su horizonte a Dios” y por eso no consiguieron alcanzar “estructuras justas” para los pueblos.

Las estructuras justas “no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales”, afirmó. “Donde Dios está ausente (...) estos valores no se muestran con toda su fuerza ni se produce un consenso sobre ellos”.

PAPA PIDE DESPOLITIZAR IGLESIA

El Papa Benedicto XVI reclamó a los obispos de toda América que se despojen de toda ideología partidista para contribuir a cimentar una sociedad más justa y libre de las falsas promesas del marxismo y el capitalismo.

“Tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas y afirmaron que éstas, una vez establecidas, funcionarían por sí mismas; afirmaron que no sólo no habrían tenido necesidad de una precedente moralidad individual, sino que ellas fomentarían la moralidad común”, dijo el Pontífice. “Y esta promesa ideológica se ha demostrado que es falsa”.

“El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa destrucción del espíritu”, agregó en la última jornada de su visita de cinco días a Brasil. “Y lo mismo vemos también en Occidente, donde crece constantemente la distancia entre pobres y ricos y se produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad”.

El Papa pronunció su discurso más enérgico al inaugurar en el Santuario de Aparecida la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, donde durante 18 días unos 200 obispos de todo el continente trazarán la orientación de la Iglesia para una década en este hemisferio, que alberga a la mitad de los más de mil millones de católicos en el mundo.

Benedicto, quien durante más de dos décadas fue Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe —guardiana de la ortodoxia católica— antes de asumir el papado, advirtió a los obispos que las estructuras justas “han de buscarse y elaborarse a la luz de los valores fundamentales”, sin “ideologías ni sus promesas”.

“Este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia”, fue el mensaje explícito del Papa en un país en el que tuvo particular resonancia la Teología de la Liberación, un movimiento nacido en Latinoamérica que propuso la acción directa de la Iglesia para luchar contra las injusticias sociales y económicas y que en algunas de sus manifestaciones extremas justificó la violencia en esa lucha.

Uno de los muchos teólogos rebeldes sancionados durante la gestión del entonces cardenal Joseph Ratzinger fue el ex franciscano brasileño Leonardo Boff. Ya investido Pontífice, un par de meses antes de venir a Brasil, formuló una advertencia al religioso español Jon Sobrino, un conocido exponente de la Teología de la Liberación que trabaja en El Salvador, en lo que se interpretó como un mensaje para los obispos latinoamericanos.

FALSOS CONCEPTOS DE REALIDAD

“Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables”, agregó en el primer discurso que ofrece aquí en español en vez de portugués. “La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido”.

El Papa, que dejó este mensaje como legado a los obispos y a Brasil antes de emprender el regreso al Vaticano, dijo que “formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas, es la vocación fundamental de la Iglesia en este sector”.

“¿Son ‘realidad’ sólo los bienes materiales, los problemas sociales, económicos y políticos? Aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo, error destructivo, como demuestran los resultados tanto de los sistemas marxistas como incluso de los capitalistas”, insistió.

“Falsifican el concepto de realidad con la amputación de la realidad fundante y por esto decisiva, que es Dios. Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas”, dijo.

BENEDICTO: LA IGLESIA NO HACE PROSELITISMO

Horas antes, en la homilía de una misa concelebrada que inauguró la V Conferencia, el Papa pidió a los obispos de toda América que sean misioneros fieles y eficaces para evangelizar el continente.

“La Iglesia no hace proselitismo”, recalcó Benedicto. “Crece mucho más por atracción: como Cristo atrae todo a sí con la fuerza de su amor, que culminó en el sacrificio de la cruz, así la Iglesia cumple su misión en la medida en la que, asociada a Cristo, cumple su obra conformándose en espíritu y concretamente con la caridad de su Señor”.

La misa campal fue presenciada por 150,000 personas, muchas menos de las 400,000 a 500,000 que esperaban los organizadores, y más aún del millón que anticipaba el programa preparado por la Radio Vaticana mucho antes de la visita.

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