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Buen momento también para guerrillas
María Clara Ospina
La autora es analista colombiana.

Bogotá (AIPE)- Las FARC deben estar muy complacidas con el escándalo paramilitar en Colombia. Está claro que el zaperoco formado por las antiguas acusaciones contra el presidente Uribe y militares de alto rango, repetidas recientemente —mas no comprobadas— por senadores izquierdistas, informantes misteriosos y paramilitares que buscan acogerse a la ley de perdón y olvido, favorece a los guerrilleros de las FARC de muchas maneras. Ante todo, desacredita al Gobierno que más duro las ha atacado y al presidente Uribe, su mayor enemigo, debilitan a la clase política, exceptuando a los acusadores, y desprestigia al ejército, al poner en duda la integridad de los generales.

Se trata de algo injusto para un ejército que ha logrado disminuir y acorralar a los guerrilleros en el monte. Además, como si todo lo anterior fuera poco, mantiene ocupados a los medios, los cuales, por el momento, se han olvidado de investigar en qué andan las guerrillas y a quién favorece. La prensa hablada y escrita está dedicada exclusivamente a darle duro a los paramilitares y a cubrir los diferentes escándalos diarios. ¿Qué más pueden pedir los de las FARC? Lo más grave es que nadie parece darse cuenta de esto. Lo que dice el presidente Uribe no ha tenido eco en la prensa colombiana y menos aun en la prensa internacional.

Este efecto dominó en contra de todos lo enemigos de las FARC parecería no ser espontáneo sino algo inteligentemente y minuciosamente planeado. Es muy sutil para las FARC y sus amigos llevar las acusaciones contra el presidente colombiano a la arena internacional, sobre todo, a los Estados Unidos y a Europa, donde todo lo que se diga en contra de un gobierno de una “Banana Republic”, más aun si es sobre Colombia, se le da credibilidad instantánea.

¿Cuándo no nos han aplicando el juicio de “culpables hasta que se pruebe lo contrario”? Así vemos cómo Al Gore, ex vicepresidente estadounidense, se negó a asistir a una conferencia sobre el medio ambiente por participar en ella el presidente Uribe y cómo se ha congelado una partida de 500 millones de dólares, que ya estaba aprobada, para soporte de actividades contra la guerrilla, hasta que se comprueben o descarten oscuras acusaciones contra el Comandante del Ejército. Definitivamente, éste es un buen momento para las FARC.

Creo que todos estamos de acuerdo con la conveniencia del destape de la corrupción. Que se conozcan y condenen los pactos entre políticos y guerrilleros o paramilitares, de todos los grupos y se castigue todo tipo de actuación indebida de cualquier persona que forme parte del Ejecutivo, ya sea el presidente o miembros del Poder Legislativo y Judicial o del ejército. Pero, toda acusación debe ser veraz y plenamente comprobada, no como las que hemos oído, visto y leído en la última semana, manchadas de politiquería y seguramente con agendas ocultas.

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