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Historia

“El único deber que tenemos con la his-

toria es reescribirla”.

Oscar Wilde (1854-1900), escritor británico.

Huellas de Acahualinca

Con la ausencia del Alcalde de Managua, ingeniero Dionisio Marenco, de la directora del Instituto Nicaragüense de Cultura, licenciada Emilia Torres y del director del Instituto de Turismo, licenciado Mario Salinas, se presentó el importante proyecto Museo-Huellas de Acahualinca propuesto por la Fundación Hugo Palma-Ibarra.

Este proyecto, encaminado a la dignificación de las Huellas de Acahualinca, es una puesta en valor de este sitio arqueológico de vital importancia no sólo para Nicaragua sino para toda América, como lo expresó el arqueólogo Jorge Espinoza, quien estuvo presente esa noche aseverando la importancia de este proyecto inicial para salvaguardar dicho Patrimonio Nacional.

La presencia de las autoridades antes mencionadas era de vital importancia, porque son ellos quienes tendrían que brindar el apoyo y a la vez el visto bueno a la Fundación Hugo Palma-Ibarra, que ha tomado la iniciativa de presentar este proyecto para preservar, conservar, mejorar y embellecer este sitio arqueológico, olvidado por todos los gobiernos de turno que ha tenido nuestro empobrecido país.

A la par de este importante proyecto, a corto y mediano plazo, la fundación mencionada propone para un futuro cercano: la creación de la Ruta Xolotlán, partiendo desde San Jacinto, pasando por los Baños Termales, el Centro Histórico de Managua, las Huellas de Acahualinca, hasta llegar a Nagarote, La Paz Centro y concluir en las Ruinas de León Viejo.

Aplaudo desde ya la iniciativa de la Fundación Hugo Palma-Ibarra y espero que cuente con el apoyo necesario para que este proyecto se haga realidad.

Julio León Báez

Microempresas y crédito

Las microfinancieras en Nicaragua, a partir de los años noventa han sido ejes fundamentales en la economía, porque los gobiernos neoliberales dejaron atrás la importancia de apoyar l a los microempresarios, dejándolos a merced de las empresas antes mencionadas, desapareciendo la banca estatal como primer paso para la desatención de este sector.

El Gobierno ha dejado a todas estas empresas de microfinanzas que con bombo y platillo hacen ver que son fundamentales para la creación de empleos. No obstante, el costo de un microcrédito en Nicaragua es uno de los más altos en Centroamérica. Si valoramos cada pago que realiza la población por acceder al crédito, podemos entender que se deben costear los gastos legales, siendo las empresas las más interesados en pagar este servicio, sumado al porcentaje de interés, que es el principal costo del crédito y que con suerte puede ser del 24 por ciento anual como tasa nominal. Luego, para incrementar el costo aplican comisiones que van desde el dos por ciento mínimo hasta llegar a 10 y 12 por ciento en algunas de estas empresas.

Creo que el Gobierno siempre está limitado a restringir estas empresas por ser capitales de familias allegadas al mismo Gobierno, todo esto mezclado con la ineficiencia de nuestras leyes para regular los costos de los microcréditos, quedando limitado al promedio ponderado de los bancos pero sacando provecho de las comisiones y justificándolas con los altos costos del microcrédito.

Las personas necesitadas de capital para invertir y trabajar accede a esos créditos sin cotizar, por ser semejante el costo en casi todas ellas. ¿Qué hacer si no ahorcarse con ellos, como popularmente decimos los nicas, y dejar siempre que el mérito de ser nosotros, los microempresarios, los ejes fundamentales en estas economías subdesarrolladas, sea lo único que nos aliente para seguir adelante?

Ojalá la izquierda que ha surgido en Nicaragua sepa controlar estos costos usureros que afectan al pobre, y que por fin los nicaragüenses gocemos de tasas de interés que realmente nos ayuden a crecer y sacar adelante este país, empezando por regular lo nunca regulado: el interés del crédito y a sus beneficiarios.

José Mairena

Estelí

Beneplácito

Me alegró saber que Álvaro robelo no recibió el beneplácito para ser embajador ante el Vaticano. Lo siento mucho por él y por su familia, quienes seguramente ya se habían hecho ilusiones de regresar a Roma en circunstancias que les daría cierto prestigio.

Desde que supe que él había sido nominado al cargo de embajador ante la Santa Sede, me puse a rezar para que no fuera aceptado. Dios ha estado grande con Nicaragua y no ha permitido que alguien así nos represente ante su Iglesia. Espero que el futuro embajador sea digno de esta misión.

Mari Cruz

Rostros de la radio

Me sorprendió mucho leer en el Diario LA PRENSA el artículo publicado el miércoles 2 de mayo titulado: Rostros de la radio. Mientras en otros países existen escuelas y hasta carreras para aprender locución, me doy cuenta que en este país cualquiera que tiene “argolla”, entra a una emisora para hablar detrás de un micrófono.

Sin embargo, los que dicen llamarse locutores cuando se encuentran al aire tienden a equivocarse y a decir palabras inapropiadas, usan un lenguaje de escaso léxico sin importarles sus oyentes . En FM no existen locutores verdaderos, ya que todos son empíricos y llegan a la radio “poner música reggaetonera”, la cual ha ido destruyendo la forma de expresión en los jóvenes.

“Rostros de la radio” son aquéllos que se esfuerzan y que en verdad estudian carreras que van acorde con esta profesión.

Yo estudié periodismo y he aprendido a expresarme porque sé que tengo el papel de emisor y los receptores están escuchándome. ¿De qué sirve tanto aprendizaje si todo termina en lo mismo: sonido reggaetón que se repite diariamente?

No estoy en contra de que estos jóvenes vivan “locutando” en las emisoras de hoy, pero creo que hay que darle espacio a los que verdaderamente han estudiado para tener un espacio en los medios de comunicación.

Róger Salinas Gallegos

Estudiante

Educación

Estoy de acuerdo con lo que dice el profesor Wells Moller con respecto a la tristeza que produce ver hoy en día a tantos estudiantes que no saben realmente nada. Siempre he dicho que la educación empieza con la que nos proporcionan nuestros padres en la casa y por supuesto reforzada después en la escuela.

Debemos tener presente todo el tiempo nuestros valores y conocimientos, pues nosotros seremos los reflejos de nuestros padres y de los primeros profesores que nos enseñaron las primeras letras. Arriba la educación y los valores.

Nelly Quant

Trabajo doméstico

Se ha convertido en una costumbre asumir que el trabajador doméstico tiene una jornada de trabajo diario de doce horas o más, por el mismo salario pactado (que a veces inferior al mínimo legal).

Muchos abogados lo justifican interpretando el artículo 147 del Código del Trabajo que literalmente dice: “Los trabajadores domésticos tendrán derecho a doce horas de descanso absoluto mínimo, ocho de ellas nocturnas y continuas”.

Hacen una interpretación negativa y determinan que la jornada ordinaria de los trabajadores domésticos es de doce horas de labor, cuando en realidad el artículo mencionado únicamente delimita el mínimo de descanso al que tienen derecho estos trabajadores.

La Constitución Política de la República de Nicaragua, en su artículo 82 establece el derecho que tienen los trabajadores a ciertas condiciones de trabajo, y entre ellas señala el inciso cinco que se refiere a que todo trabajador tiene derecho a una jornada laboral de ocho horas de conformidad con la ley.

Esa ley es el Código del Trabajo, que también establece una jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no mayor de ocho horas diarias y que no debe exceder de 48 horas a la semana (arto. 51 C.T.).

Al mismo tiempo el principio fundamental VIII del mismo Código, dispone que en caso de conflicto o duda sobre la aplicación o interpretación de las normas del trabajo, legales, convencionales o reglamentarias deberá prevalecer la más favorable al trabajador.

De modo pues, que los trabajadores domésticos que laboran jornadas de más de ocho horas diarias, tienen derecho de acuerdo al artículo 57 del Código del Trabajo al pago de horas extraordinarias, dichas horas que deberán pagarse un ciento por ciento más de lo estipulado para la jornada normal respectiva (arto. 63 C.T.).

Ricardo Guevara Altamirano

Abogado y Notario Público

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