Sao Paulo. - El Papa Benedicto XVI concluyó hoy la segunda jornada de la visita pastoral a Brasil con un llamamiento a los jóvenes latinoamericanos para que no "despilfarren" la juventud, vivan en castidad, defiendan la naturaleza y construyan una sociedad más justa y solidaria.
El discurso del pontífice era el momento esperado desde hace semanas por miles de jóvenes que se desplazaron a Sao Paulo para asistir a un encuentro en el estadio de fútbol Pacaembú en el que los participantes desbordaron entusiasmo en sus gritos de "Viva el Papa" y "Papa, yo te amo".
El Papa, que desde su llegada a Brasil el miércoles se ha mostrado afectuoso y atento con los fieles que han acudido a verle, tuvo también gestos de cariño con los jóvenes, especialmente con los que subieron al palco en representación de Latinoamérica para pedir más oportunidades, solidaridad, educación y apoyo a la estructura familiar.
En su discurso, el pontífice resaltó que deseaba "ardientemente" reunirse con los jóvenes de Latinoamérica, a los que recordó que los bosques actuales "no tienen vida" y que la "devastación ambiental del Amazonas y las amenazas a la dignidad humana de sus poblaciones exigen un mayor compromiso en los más diferentes ámbitos de acción".
También se refirió al matrimonio, del que dijo que hay que respetarlo y venerarlo, y a la castidad, que "necesita un espíritu de sacrificio y renuncia".
El verdadero amor "buscará siempre más la felicidad del otro, se preocupará más del otro, se entregará y querrá estar para el otro", dijo el Papa en un país donde un 73 por ciento de la población se declara católica, pero donde las encuestas muestran que una mayoría aprueba el uso del preservativo y las relaciones sexuales antes del matrimonio.
El Papa también exhortó a los jóvenes a defender la familia, la vida desde su comienzo hasta el decline natural, a ayudar a los ancianos y a santificar el trabajo.
Los colores de las banderas de Argentina, Perú, Paraguay, Honduras, México y Chile ocupaban un lugar destacado en el encuentro de la juventud latinoamericana con Benedicto XVI, en el que también se exhibieron carteles de jóvenes judíos con el saludo hebreo "shalom".
La segunda jornada del Papa en Brasil comenzó con una visita de cortesía al presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, en el Palacio dos Bandeirantes, donde también conversó por separado con el gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra.
ENCUENTRO CON LULA
El pontífice, que fue recibido como jefe del Estado vaticano y no como líder religioso, conversó con Lula sobre la familia, la ayuda social y la solidaridad internacional, entre otros asuntos.
El presidente habló del programa de erradicación del hambre y la pobreza, en especial el "Bolsa Familia", que beneficia a 11 millones de familias en Brasil y que causó la admiración del Papa, según la embajadora brasileña en el Vaticano, Vera Machado.
También mencionó el programa de producción de biocombustibles y el refuerzo de la agricultura familiar, así como su interés en llevar esa tecnología a países africanos, algo que también suscitó el interés de Benedicto XVI, explicó Machado.
Después de los encuentros privados hubo oportunidad de intercambiar regalos y un acto en el que el Papa recibió un sello postal que lleva su imagen en primer plano y, en el fondo, la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, donde el domingo inaugurará la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam).
El Papa pasó el resto del día en el Monasterio de Sao Bento, en el centro de Sao Paulo, donde se aloja, y donde tuvo un encuentro con 15 representantes de otras confesiones religiosas, entre ellas el judío Henri Sobel y el musulmán Armando Hussein Saleh.
En varias ocasiones el pontífice se saltó el protocolo para bendecir desde el palco acristalado del monasterio a los fieles que esperaban en el exterior para verle.
El pontífice oficiará mañana una misa multitudinaria en Sao Paulo en la que será canonizado el beato Antonio Galvao de Frana, más conocido como Frei Galvao, que se convertirá así en el primer santo nacido en Brasil.