Una vez que has pisado tierra dominicana tu mente no deja de pensar que ha llegado el momento de bailar merengue, probar la “Mama Juana” —bebida nacional—, y por supuesto, conocer la riqueza cultural que posee Santo Domingo.
Caminar por las calles de la zona colonial de la capital de República Dominicana es dar un paseo por la historia de la isla descubierta por Cristóbal Colón el 5 de diciembre de 1492 y bautizada con el nombre de La Española.
Una vez que se estableció la colonia, inició la fundación de la primera iglesia y misa católica, sucedió la primera batalla con europeos, el primer virreinato, se inauguró la primera catedral y también la primera fortaleza; de ahí que sus habitantes afirmen que en ese lugar están lo cimientos de América.
A PASEAR
El paseo por la ciudad colonial inicia en la Puerta de las Atarazanas (nombre árabe con que se denomina a las casas utilizadas como almacenes en el siglo XVI), esta puerta revela la importancia de la actividad comercial del sitio. Al centro se encuentra el Palacio Virreinal de Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón, y de su esposa María de Toledo, que hoy funciona como museo.
Es más que placentero caminar por la habitación principal de ese palacio, donde se recibían a las personas más importantes de esa época y se desarrollaban grandes fiestas. Además, se exhiben pinturas de la familia —hechas a la imaginación del pintor— muebles antiguos y hasta la cama del matrimonio, juntas son piezas que dan fe de la vida de reyes que disfrutaban en la isla.
HUÉSPEDES FAMOSOS EN LA CATEDRAL
En la catedral Santa María Nuestra Señora de la Encarnación —construida desde 1523 hasta 1540, bajo el reino de Carlos I de España, V de Alemania, gracias a la gestión del primer Obispo residente en la isla, el italiano Alejandro Geraldine— se encuentran restos de personajes históricos.
Las 14 capillas dentro de la catedral, siete en el ala Sur y siete en el Norte, fueron erigidas por las familias más ricas de la época. En ellas se encuentran altares, pinturas y restos de personas como Fernando Arturo de Meriño, tercer Arzobispo dominicano y también Presidente de la República.
La basílica posee una combinación de estilos deslumbrantes como el gótico, gótico tardío y elementos renacentistas. Sus columnas en forma de palmera y las pencas de las palmas simulando hojas son un deleite para los ojos de los turistas.
PLAYA, SOL Y MERENGUE
Aunque Santo Domingo no cuenta con playas públicas, la panorámica de su cuerpo de agua al recorrer la ciudad es impresionante.
Pero los visitantes de la isla tienen una cristalina y refrescante opción: Boca Chica. Es la playa por excelencia, ubicada en la parte Este de la llanura costera sur oriental. En ella se practican diversos juegos de playa, aptos para los amantes de la aventura. Su arena blanca y aguas transparentes invitan a las personas a tomar el sol para lograr un tono bronceado de piel.
La vida nocturna se concentra en la avenida George Washington, donde hay casinos, discotecas, hoteles y restaurantes.
En las discos, la música incita a mover el cuerpo al ritmo del reggaetón, el tradicional merengue, ritmos caribeños y música electrónica. Los anfitriones y el ambiente de algarabía ponen a bailar a todo el mundo, hasta los que creían no poder hacerlo.
La discoteca Guacarataína, con su estilo de cueva con elementos totalmente naturales, es una excelente opción si le gusta lo moderno. Pero si prefiere rumbear a lo típico lo más adecuado sería visitar el restaurante El Coñuco.