Las reformas a la Constitución que las bancadas del parlamento se comprometieron a negociar y aprobar en primera legislatura en diciembre de este año, están en un punto muerto, admitieron ayer los diputados María Eugenia Sequeira y Wilfredo Navarro.
La comisión especial que preside Navarro tiene semanas sin reunirse y el legislador manifestó que la división liberal no permite un buen clima para entrar en negociaciones con un Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que todavía no formaliza sus puntos de agenda para los cambios a la Carta Magna.
“Están en un punto de equilibrio (las negociaciones) porque el PLC (Partido Liberal Constitucionalista) tiene una posición oficial de revertir la Ley Marco y en estos momentos no tomar decisiones sobre reformas constitucionales, porque no hay una unidad de las fuerzas democráticas para enfrentar al sandinismo, que tiene la llave”, comentó Navarro.
La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) está en contra de revertir la Ley Marco, al alegar que ponerla en práctica fortalecería el pacto entre el PLC y el FSLN, con la repartición de cargos en la Súper Intendencia de Servicios Públicos y el Instituto de la Propiedad Urbana y Rural.
La ALN propone que, en todo caso, si la decisión es revertir la Ley Marco que congeló otras reformas constitucionales hasta el veinte de enero del 2008, se consulte a la población.
“La Ley Marco es fundamental que se consulte con la población, que conozcan realmente las leyes que están paralizadas con la Ley Marco. Que sea el pueblo el que decida si quiere un cambio de sistema político en Nicaragua, de pasar de un sistema presidencial a uno legislativo”, manifestó Sequeira.
CAJA DE PANDORA
Para Sequeira, la división de los liberales y la falta de información oficial por parte del FSLN en lo relativo a sus puntos de agenda, no crea condiciones para negociar nuevas reformas constitucionales.
“No hay condiciones políticas en la actualidad, para que se abra esa caja de pandora y es una lástima, porque realmente la Constitución necesita reformas conscientes y responsables, pero debido a que no hay condiciones políticas actuales para eso, a lo mejor valdría la pena detenerlas”, dijo Sequeira.
“Si no tenemos los votos para hacer las reformas democráticas, ir a negociar con el Frente Sandinista significaría que habría que cederle algo”, añadió por su parte Navarro.
LA DEMOCRACIA DIRECTA
Del FSLN, cuyos representantes han dicho que no hay que tenerle miedo a la reelección presidencial inmediata, también se conoce que están interesados en fortalecer la denominada “democracia directa”.
“Los sandinistas no lo dicen oficialmente, pero ellos impulsan la democracia directa, que es un cercenamiento de la autoridad de los otros poderes, para centralizarlos en una asamblea popular que está en las estructuras del Frente Sandinista”, argumentó Navarro.
El PLC y la ALN no respaldan tal iniciativa
En meses pasados, el secretario ejecutivo de la bancada del FSLN, José Figueroa, admitió que al Gobierno le interesa establecer la llamada democracia participativa, lo cual se lograría a través de reformas constitucionales, de participación ciudadana y de municipios.
Anteriormente, el presidente Daniel Ortega logró que por ley exista una serie de Consejos presidenciales, que en un decreto ilegal tenían amplias facultades, pero que a través de unas reformas a la Ley 290 (de organización del Poder Ejecutivo), vieron reducidos sus alcances.
El propio Ortega dijo después que las decisiones de los Consejos presidenciales deben ser acatados en el parlamento.