La Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional investiga el supuesto secuestro de tres niños, quienes habrían sido raptados de sus colegios por dos hombres y una mujer.
La Policía fue alertada ayer, cuando una de las víctimas huyó de los delincuentes, quienes escaparon con rumbo desconocido con otros dos infantes.
A las 9:45 a.m. de ayer, el niño Jerry de Jesús Sánchez, de 11 años, pidió auxilio a oficiales de la garita de Xiloá, kilómetro 9 de la Carretera Nueva a León, quienes avisaron a sus padres Omar Antonio Sánchez, de 41 años, quien trabaja como vigilante privado del Banco Central y Yadira Esmeralda Romero, de 32, maestra.
Sánchez aseguró que su hijo desapareció desde el mediodía del martes, tras salir de clases en el Colegio Jehová es mi Proveedor, en el barrio Camilo Ortega, donde el niño cursa el primer año de secundaria, y también estudia allí su hermano de 9 años. El padre llamó al celular a su esposa para verificar si los infantes habían llegado a su casa, ubicada en el barrio Arges Sequeira, pero ésta contestó que sólo había regresado el menor.
El martes por la tarde el padre del niño interpuso la denuncia en la Policía por la desaparición de su hijo.
“Mi hijo dice que un hombre vestido como nos vestimos los de seguridad del banco, lo agarró de la mano y le dijo que lo llevaría adonde yo estaba, en el banco, lo montó en un carro negro, Hyundai, donde estaba otro hombre”, aseguró.
En el sector del Siete Sur, los maleantes cambiaron de vehículo y obligaron al niño a montarse en una camioneta doble cabina, roja, marca Toyota, sin placas, para luego dirigirse hacia la laguna de Xiloá.
En las costas del balneario estaba una mujer con una niña y un niño, de unos 13 y 8 años respectivamente, supuestamente también secuestrados.
BUSCABAN A MÁS NIÑOS
“Cuando montaron a mi hijo en la camioneta le cubrieron la boca con un pañuelo rojo, al llegar a Xiloá los hombres y la mujer subieron a los otros niños y dijeron que irían a otros colegios a buscar más niños.
El niño dijo que los secuestradores manifestaron su alegría porque recibirían buena recompensa tras entregar a las víctimas en Honduras.
“Luego por la noche se pusieron a tomar y parece que el guaro les llegó, pues la mujer se acostó en un asiento de la camioneta y el otro en el asiento del conductor, y sólo uno de ellos quedó al cuido de los niños”, explicó Sánchez.
Cuando en la madrugada los plagiadores dormían el niño aprovechó para escapar.
El papá del menor dijo que el niño se detuvo a descansar en varias ocasiones en el camino y que incluso vio pasar a sus secuestradores abordo de la camioneta con los otros niños.