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A su llegada a Sao Paulo, la principal ciudad industrial de Brasil, Benedicto XVI fue recibido en el aeropuerto por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva y su esposa Marisa. (LA PRENSA/AFP/A. Scorza)
Benedicto XVI llega a Brasil
Ana Inés Cibils
SAO PAULO/ AFP
Datos de la visita

Mil voces de 50 coros participarán en la vigilia de la misa campal, se gastará un total de 1.2 millones de dólares, mientras que 7,000 árboles serán plantados: éstas son algunas de las cifras y curiosidades en torno a la visita del Papa Benedicto XVI a Brasil.

1.2 millones de fieles son esperados en todos los eventos públicos, de los cuales 240,000 serán brasileños de otras ciudades y 12,000 turistas.

10,000 efectivos serán movilizados para la seguridad del Papa, de los cuales 3,000 militares, en un operativo denominado Operación Arcángel.

2,000 empleados de la compañía de control de tráfico estarán distribuidos en Sao Paulo, una ciudad que tiene más de 5 millones de autos.

Miles de fieles emocionados recibieron el miércoles en Sao Paulo al Papa Benedicto XVI, quien al iniciar su primer viaje como máximo prelado de la Iglesia católica a América Latina, llamó a darle “un nuevo vigor e impulso misionero” al continente y reiteró su mensaje contra el aborto y la eutanasia.

Ni el frío ni una persistente llovizna mitigaron la emoción de una multitud llegada desde todo Brasil y de países vecinos para recibir la primera bendición de Benedicto XVI en suelo brasileño, desde el balcón del monasterio de Sao Bento, donde se hospeda.

A su llegada a la mayor ciudad de Brasil, el Papa fue recibido por el Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, junto a su esposa Marisa y autoridades eclesiásticas.

“Brasil ocupa un lugar muy especial en el corazón del Papa”, dijo Benedicto XVI en el aeropuerto, en su primer discurso en suelo brasileño, recordando que este país —donde canonizará el viernes al primer santo brasileño, Frei Galvao— “posee hoy el más alto número de católicos” del mundo.

El Pontífice indicó que espera que la V conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que inaugurará el domingo en Aparecida (170 km de Sao Paulo), pueda darle “un nuevo vigor e impulso misionero a este continente”, una región que ha registrado un fuerte avance de las iglesias evangélicas pentecostales.

El aborto y las leyes

Abogó también porque la conferencia reitere la defensa del “respeto a la vida, desde su concepción hasta su natural declive, como exigencia propia de la naturaleza humana”, en un claro mensaje contra la eutanasia y el aborto, tras la reciente despenalización de esa práctica en Ciudad de México.

Brasil también registra un agitado debate en torno a la legalización del aborto, con una propuesta del ministro de Salud, José Gomes Temporao, para someter el tema a plebiscito.

Más temprano, Benedicto XVI había respaldado la amenaza de excomunión de los obispos mexicanos contra los legisladores que aprobaron en abril la legalización del aborto en Ciudad de México.

La excomunión es una regla “que no es arbitraria y que está prevista en el Código de Derecho Canónico”, dijo a la prensa a bordo del avión que lo transportó a Brasil.

También entonces descalificó la Teología de la Liberación, corriente de fuerte arraigo en América Latina en los años 1970 y que todavía tiene influencia en una región con altos índices de pobreza y desigualdad.

Esas ideas “eran erróneas, pero esto ya lo saben todos”, aseguró el Papa alemán, quien como cardenal dirigió durante 24 años la Congregación de la Doctrina de la Fe, que silenció en 1985 a uno de los principales ideólogos de esa corriente, el sacerdote brasileño Leonardo Boff.

A su llegada a Brasil, el Pontífice hizo referencia a la “solidaridad con los pobres y desamparados” y afirmó que la Iglesia insistirá en el “fortalecimiento de la familia —como célula madre de la sociedad—, de la juventud (...) y defendiendo y promoviendo los valores subyacentes en todos los segmentos de la sociedad, especialmente de los pueblos indígenas”.

A su lado, el presidente Lula —que se reunirá jueves con el Pontífice— afirmó que ambos comparten intereses comunes en la “revitalización” de la familia y la juventud.

Unos 40,000 jóvenes católicos son esperados el jueves para un encuentro con el Papa en un estadio de la ciudad.

Más de 10,000 efectivos fueron destinados para cuidar la seguridad de Benedicto XVI, de 80 años, durante su visita de cuatro días a Brasil, considerada el gran acercamiento de Benedicto XVI a América Latina, la gran cantera católica que acoge a la mitad de fieles del mundo.

Lejos de los fieles, un centenar de personas, convocadas por organizaciones brasileñas de homosexuales, se congregaron por la noche en una plaza del centro de Sao Paulo reclamando que se garantice el Estado laico y criticando las presiones del Vaticano para que no se aprueben leyes que los favorezcan.

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