La próxima canonización por el Papa de Antonio Galvao de Frana, más conocido como “Frei Galvao”, ha contribuido a una mayor devoción por este fraile brasileño al que se atribuyeron varios milagros en vida.
La ceremonia de canonización de “Frei Galvao” está prevista el día 11 de mayo en el llamado Campo de Marte, en Sao Paulo y convertirá a este religioso en el primer santo nacido en el país con mayor número de católicos del mundo.
La ceremonia de santificación culminará la misión a la que se ha dedicado los últimos dieciséis años la religiosa Celia Cadorin, de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción.
La labor de esta monja era comprobar que el religioso había realizado un milagro, reconocido oficialmente por la Iglesia y por la ciencia, tras su beatificación por Juan Pablo II en 1998, cuando se le atribuyó la curación de una niña de 4 años que sufría “insuficiencia hepática fulminante”.
De las más de 4,500 cartas recibidas por la religiosa con relatos de supuestos milagros del religioso, a Cadorin le llamó la atención el de la brasileña Sandra Grosi, de 37 años, que tras sufrir dos abortos espontáneos, uno de ellos de gemelos y con dificultades para quedarse embarazada por una malformación en el útero, tuvo un hijo.
En 1999, Sandra se quedó embarazada de nuevo y los médicos le pronosticaron que la gestación no pasaría del quinto mes; sin embargo, la mujer recurrió a “las píldoras de Frei Galvao”, y hoy tiene un saludable hijo de siete años.
El Monasterio de la Luz, que fundó y ayudó a construir en 1774, fue declarado en 1988 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y está preparando un museo en su honor.
Antonio Galvao de Frana, que tomó el nombre religioso de Antonio de Santa Ana (1739-1822), fue presbítero de la Orden de los Frailes Menores Alcantarinos o Descalzos.
Nacido en el seno de una familia acomodada en la que recibió una profunda formación cristiana, estuvo a punto de ingresar en la Compañía de Jesús.
Su padre, preocupado del clima antijesuita de la época promovido por el Gobierno portugués del marqués de Pombal, prefirió que integrase en la Orden de Menores Descalzos de la reforma de San Pedro de Alcántara.
En 1774 fundó la congregación del “Recolhimento de Nossa Senhora da Conceicao da Divina Providencia”, institución clausurada por orden del capitán general de Sao Paulo y posteriormente reabierta gracias a la presión popular.
Durante su vida desempeñó importantes cargos en la Orden sin abandonar su dedicación a las religiosas “recogidas” y a las personas menesterosas de Sao Paulo.
La obra espiritual y material de Frei Galvao fue declarada en 1988 “patrimonio cultural de la Humanidad”, por decisión de la UNESCO.
“Frei Galvao” se convertirá en el primer santo cien por ciento brasileño, porque la Madre Paulina, considerada primera santa de esta nacionalidad que fue canonizada por Juan Pablo II en 2002, nació en Trento (Italia).