Managua
07:07 am
10.05.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Cartas al Director

Hombres

“A todos los auténticos grandes hombres les gusta dejarse tiranizar por un ser débil”.

Honoré De Balzac (1799-1850), novelista francés.

Museo de Sandino

Escuché en días pasados, en una emisora de Masaya, un anuncio en el que la pareja presidencial invita al pueblo de Masaya a celebrar el natalicio de Sandino, el 18 de mayo —aunque si mis oídos no me fallan invitan a la celebración para el 19— en la ciudad de Niquinohomo.

Como niquinohomeño me siento ofendido porque la pareja presidencial invite a esta celebración, cuando es precisamente la Primera Dama, Rosario Murillo, quien ha secuestrado y desmantelado el museo que se erigió en Niquinohomo al General de Hombres Libres.

Quiero decirle a Rosario Murillo que yo como niquinohomeño me sentiría gozosos si ella devolviera las pertenencias de Sandino a nuestro museo de Niquinohomo. Si en verdad “el pueblo es presidente”, el pueblo de Niquinohomo demanda que devuelva las pertenencias de Sandino a donde deben estar: en el museo de nuestra ciudad y no en su casa.

Ángel Gurdián

Agustín Castro

Resultó curioso y atractivo que Jorge Eduardo Arellano haya entrado de cuerpo entero a narrar la experiencia beisbolística del paradigmático caballero center fielder del San Fernando, cuyo nombre es Agustín Castro. Conocí a este famoso beisbolero a través de las narraciones radiales de Sucre Frech y Evelio Areas, que comentaban las grandes atrapadas y los escopetazos al home play, tal como lo había hecho Castro en sus días del San Fernando y el Esfinge. Oí su fama también como uno de los mejores artesanos del calzado, con preferencia tal, que si había que llevar a un amigo o pariente que venía al país en los días de los maravillosos zapatos hechos a mano, como los que hacían en Nicaragua, y deseaba comprar algún par, casi obligadamente uno tenía que ir a comprarlo a La Moda Elegante, la tienda de calzado de don Agustín Castro.

Pero no conocía la parte más importante y consecuente de Castro: su humanismo a la medida de la famosa leyenda sobre las huellas de los pies de Cristo, grabadas en la tierra del camino, y presidente de la Cruz Roja de Masaya, fundador del asilo para adulto mayor Sol de la Tarde —con acento y nombre poético—, sin olvidar algo muy puntual para sus inquietudes sociopolíticas, firmando el documento que sustentaba Fuerza Obrera que parece controversial, o de atinada visión, siendo don Agustín un empresario del calzado.

Me llamó la atención la expresión que Jorge Eduardo pone en labios de don Agustín Castro, cuando escribe su testimonio ante la muerte de Paco Soriano, a quien conocí: “Tuve el honor de conseguir el ataúd para su entierro”. Hay que meditar y dar muchas vueltas sobre este pensamiento del humanista con sangre de beisbolero, o viceversa. Y agrega: “Aparte de poesías, escribía artículos de opinión y algunos de índole deportiva”. Un hombre como Agustín Castro, que vale tanto, que tiene a su favor tantos atributos, estoy absolutamente seguro que merece estar y daría lustre al Salón de la Fama del beisbol nicaragüense. Que lo hagan entrar hoy que aún lo puede hacer con sus propios pies.

Róger Mendieta Alfaro

Policía de Tránsito

La situación actual que se vive con la Policía de Tránsito de la estación cuatro, ubicada en el Mercado Oriental, es complicada; no sé si ocurre lo mismo en las demás estaciones policiales, pero supongo que es igual.

En primer lugar citan a las personas para conocer el dictamen del accidente de tránsito a una hora específica, la cual no la cumplen y aparte de eso se hace un desorden porque se llega a forcejear con las demás personas para ver cuál entra primero. Después cambian la fecha y hora del documento; en fin un sinnúmero de excusas.

Sugiero a la comisionada Aminta Granera, ya que ella estuvo a cargo de Tránsito Nacional, que le dé seguimiento a esta situación. Deberían de entregar números para terminar con el desorden y poner más sillas para la sala de espera, para que la gente pueda esperar sentada. De igual forma quitarían tensión a las oficiales que trabajan en recepción de documentos.

Podrían invertir la plata de los quiebres al narcotráfico, en el mejoramiento de las mismas instalaciones policiales.

Alex Carvajal

Apoyo a Taiwán

El Gobierno de Taiwán ha solicitado nuevamente el apoyo de los nicaragüenses, para ser parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en este mes de mayo realiza su asamblea anual. Los hermanos taiwaneses argumentan que su país ha mantenido, desde que fue expulsada de esa organización, en el año de 1972, un interés permanente por el trabajo científico en el campo de la salud y la solidaridad con diferentes pueblos del mundo, en situaciones de desastres, como ocurrió en Asia del Sur o en casos de epidemias en Gambia, Malawi, Somalia y otros lugares y regiones.

Últimamente Taiwán ha incrementado sus esfuerzos en las investigaciones, para lograr un control de la gripe aviaria, y aunque en países cercanos a ellos se han producido casos, esta isla ha logrado superar cualquier tipo de contagio para mantener la enfermedad fuera de su frontera.

Taiwán promueve el establecimiento de una red internacional de salud, para desarrollar un fuerte sistema común para toda la humanidad.

Su interés en ingresar a la OMS y ser parte de este sistema, es para lograr un control internacional y prevención de las epidemias, ya que debemos recordar que la cooperación y el intercambio internacional en el área de la salud es una de las mejores formas para establecer un mejor sistema de seguridad global. Los nicaragüenses solidarios con Taiwán debemos apoyar esta nueva gestión, porque la salud no tiene fronteras ni prejuicios políticos.

Claudia Espinal Baquedano

Periodista y catedrática universitaria

Inspección aduanera

He viajado durante tres años de Costa Rica a Managua, por tierra, llevando como equipaje solamente una pequeña mochila. Nunca he llenado fórmula de aduanas porque mis dos pantalones, mis dos camisas y mi ropa interior no ameritan llenar una declaración de aduanas.

Sin embargo, en el último viaje la situación cambió. Un miembro de la Policía Nacional de Nicaragua me pidió que lo acompañara al bus y junto a dos policías más y un funcionario de Migración me revisaron literalmente hasta las caries. Me preguntaron: ¿De dónde viene? ¿hacia dónde se dirige? ¿a qué se dedica? ¿cuánto tiempo va a estar en Nicaragua?, mientras revisaban las bolsas de mis pantalones.

No es la primera vez que esto ocurre, ni será la última en la que cae un “burro” cargado de cocaína o heroína gracias al buen trabajo de estos funcionarios. Lo que lamento son las casi dos horas que estuvimos en Peñas Blancas y la forma hollywoodense con la que actuó el responsable de arrojarme el perro labrador, ya que resultó más obediente el canino que el policía que lo dirigía.

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Realidad

En estos días leí un artículo del es-

critor Carlos Navarro, en el que hace un enfoque de la realidad que vivió la juventud en los años ochenta. Sin embargo, me llamó la atención que al inicio de su interesante artículo manifiesta no haber participado en la guerra de los ochenta, ni gritó en la plaza de la revolución, ni escribió poemas de los que se aprendían en talleres de poesía y dice no haber sido servil de los comandantes ni de sus acólitos, etc.

Es claro que Navarro no logró tener las diferentes oportunidades que muchos jóvenes alcanzaron en las diferentes tareas de la revolución y que otros jóvenes en similar o peores condiciones lograron tener un protagonismo en la contrarrevolución.

Me pregunto, ¿cuántos de ellos dieron sus preciosas vidas por sus ideales a cambio de un país libre e independiente? Pero también es necesario recordar que mientras la juventud nicaragüense libraba fuertes batallas en diferentes campos, Carlos Navarro se encontraba al igual que muchos coterráneos en el país de los soviéticos, hoy Rusia, en la ciudad de los zares, en la eterna Leningrado, emprendiendo sus primeros estudios superiores de los clásicos del marxismo-leninismo, alcanzando el título de Máster en Historia por la Universidad de San Petersburgo.

Quiero decirle a Carlos Navarro que haber participado en la formación política e ideológica en el exterior, como parte del proceso de la revolución popular sandinista, no le resta ser hoy en día uno de los intelectuales más críticos, importantes y actualizado de la generación de los noventa, como lo expresa el escritor Álvaro Urtecho.

Sólo las personas que no participan en los procesos son los que no sueñan y nunca cometen errores.

Julián Andrés Mendoza Bravo

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda