Unas cien familias campesinas de El Castillo están pidiendo a las autoridades del Gobierno que flexibilice la Ley de Veda Forestal que se está aplicando, sobre todo en perjuicio de ellos, porque no pueden aprovechar sus bosques de manera sostenible y solventar la falta de trabajo y las malas cosechas.
En comunidades como Nueva Armenia, a 30 kilómetros de Boca de Sábalos, cabecera municipal de El Castillo, los campesinos se han organizado en grupos de productores que han llamado “Colectivos de Aprovechamiento Forestal de Bajo Impacto”, los que proponen comercializar madera de manera ordenada y controlada.
El campesino Felipe Amador, de 30 años, explicó que todas las comunidades de la zona de amortiguamiento de la Reserva Indio Maíz se dedican a la agricultura, pero que las tierras de esa zona son de vocación forestal, no agrícola, por lo que las cosechas son muy malas. Escasamente les alcanza para el autoconsumo y muy poco para comercializar los productos y cubrir otros gastos.
“Nosotros dependemos de la siembra de maíz y frijol, además del arroz, pero las cosechas son muy bajas, esta tierra no es muy buena para agricultura, lo que producimos no da para el autoconsumo, algo vendemos, pero es poco, así que no podemos depender sólo de la agricultura, por eso nos organizamos en colectivos para que nos dejen aprovechar el bosque”, dijo el productor.
El productor, que además es líder en su comunidad, aseguró que han recibido capacitaciones para implementar el denominado aprovechamiento de bajo impacto para sacar mejor provecho a la madera, obtener mayores ingresos para sus familias y renovar los bosques.
“Nosotros ya hemos plantado cientos de árboles maderables en varias fincas, nosotros cuidamos el bosque, por eso le pedimos al Gobierno que busque una forma de ayudarnos, no hay trabajo, no tenemos para sobrevivir, podemos aprovechar el bosque sin perjudicarlo, más bien ayudamos porque estamos reforestando”, agregó.
En tanto, Juan Pablo Sequeira, de 40 años, padre de cuatro hijos y también originario de Nueva Libertad, apoyó la posición de su vecino y urgió que el Gobierno los atienda.
“Con los colectivos de aprovechamiento podemos hacer muchas cosas. Nos unimos cinco dueños de parcelas que tenemos bosques, nos ponemos de acuerdo de que en un año podemos aprovechar cinco árboles, sólo en una parcela. Nosotros mismos aserramos con motosierra de marco, sacamos la madera y la vendemos directamente, las ganancias son para todos, obtenemos mayores ingresos y no tenemos que cortar tantos árboles”, explicó Sequeira.
“Hay más control y además por cada árbol que cortamos sembramos veinte, ya no hay intermediarios que son los que se quedaban con todo el dinero antes”, señaló el campesino.
Bernardo Oporta, de 34 años, padre de seis hijos, aseguró que todos ellos están convencidos de que tienen que preservar el bosque, pero también dijo que no pueden morir de hambre viendo los bosques, sin aprovecharlos.
“Los gobernantes tienen que atender a los campesinos nuestras necesidades, sabemos que debemos conservar el bosque, pero podemos aprovecharlo con responsabilidad, nosotros plantamos árboles”, dijo.