Ayer se conmemoró en el mundo el Día Mundial del Asma Bronquial, que se celebra todos los segundos martes de mayo con la intención de sensibilizar a las personas sobre el grave problema de salud pública que significa esta enfermedad, en especial desde hace veinte años.
El asma bronquial es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias cuyo origen es alérgico en la mayoría de los casos. En nuestro medio, las personas la describen como “lira” o “rema” en el pecho por la sibilancia pulmonar y conduce a los padres al uso de medidas desesperadas, como darle al enfermo grasa de gallina, aceite de mono, cartílago de tiburón y otras.
En Estados Unidos hay 15 millones de asmáticos, de los cuales 470 mil casos son hospitalizados y 5 mil fallecen cada año, siendo más afectados los de raza negra y niños. Según datos de la Asociación de Neumología de Nicaragua, un 15 por ciento de personas padecen de asma, lo que equivale a 765 mil personas, la mayor parte sin asistencia medica calificada.
Síntomas asmáticos: el cuadro clínico puede ser por crisis o episodios o tratarse de un padecimiento crónico. Hay jadeo, tos, sibilancia o silbidos en el pecho y sensación de opresión en el pecho, en particular por las noches y madrugadas. Hay espiración prolongada y se escuchan silbidos dispersos en el tórax los cuales desaparecen como consecuencia del tratamiento broncodilatador. Existe predisposición genética para esta enfermedad.
Factores que pueden agravar esta enfermedad son la rinitis, sinusitis, el reflujo gastro-esofágico, aspirina y beta-bloqueadores. También se ha identificado el efecto de producir bronco-constricción la caspa de los animales, el polvo (ácaros) y los hongos caseros, alérgenos de las cucarachas, polen, productos químicos, humos o partículas de materiales industriales, humo de tabaco y contaminantes industriales.
Pero, ¡mucho ojo! Se ha descubierto que hay tres factores que en la inmensa mayoría de asmáticos desencadenan crisis: el frío, ejercicio y estrés o tensión nerviosa.
En la actualidad existen medicamentos modernos capaces de ayudar a tratar exitosamente el asma, a pesar de lo cual es una enfermedad que continúa arrebatando vidas. En todo plan de tratamiento deberán implementarse un conjunto de disposiciones prudentes e inteligentes, entre las cuales se encuentran:
Dieta baja de sal y de grasas, sin alimentos muy condimentados ni aditivos, nada de lácteos. Rica en frutas y vegetales abundantes, agua y presencia generosa de cebollas y ajo por poseer quercetina que impide la liberación de histamina. Además, vitaminas C, D, E, complejo de vitamina B, magnesio, selenio, ácidos grasos omega 3.
Eliminar alfombras, tapices, peluches y cortinas para reducir la exposición a ácaros del polvo.
Control del stress emocional a través de ejercicios de relajación y respiración profunda que tienen una eficacia de hasta un 80 por ciento en reducir la frecuencia de los ataques.
Además, se recomienda la psicoterapia, hipnosis, meditación, acupresión, acupuntura y reflexología como recursos de la medicina alternativa que pueden ser decisivos en pacientes complejos.
Un reconocimiento y saludo a los médicos internistas y neumólogos del país que contribuyen a mejorar la calidad de vida de quienes ven amenazadas su vida por la falta de oxígeno.