El futuro del estadounidense Paul Wolfowitz al frente del Banco Mundial aparecía este martes aún más comprometido tras el informe de un Comité de Ética que se pronunciara “sin ambigüedad” contra el presidente de la institución multilateral, según fuentes europeas.
“El comité concluyó sin ambigüedad que Wolfowitz no respetó las reglas”, dijo este martes a la AFP una fuente europea.
El ex número dos del Pentágono está acusado de haber solicitado personalmente que su compañera, Shaha Riza, empleada del servicio de comunicación de la institución, recibiera un sustancial aumento salarial al pasar al Departamento de Estado de EE.UU.
El consejo de administración, encargado por los 185 países miembros del banco de encontrar una solución a este escándalo que se desató hace poco más de un mes, solicitó a un pequeño número de funcionarios examinar en detalle las acusaciones.
La semana pasada ellos transmitieron sus conclusiones al acusado, que tiene hasta el martes para responderlas.
“El informe fue comunicado a Wolfowitz la noche del domingo: tiene hasta hoy para responderlo. Los dos documentos serán luego transmitidos a los administradores”, quienes deberán pronunciarse en un plazo aún no determinado, precisó la misma fuente.
Según el diario The New York Times, los europeos podrían aceptar que EE.UU. nombre a un nuevo presidente de la entidad financiera a cambio de que Wolfowitz renuncie.
El abogado de Wolfowitz calificó este martes de “injusto” el tratamiento que se le da a su cliente en las investigaciones y de “dañinas” las informaciones filtradas a la prensa sobre sus conclusiones.
“Estamos muy decepcionados porque la comisión ad hoc no dio a Wolfowitz el tiempo que él solicitó para responder al informe. Esto es terriblemente injusto”, dijo el abogado Robert Bennett en un comunicado.
Bennett citó una regla interna de la institución, que concede a los empleados que son investigados al menos cinco días para responder a las acusaciones, “o más si el asunto es complejo y serio, como éste”.
Este escándalo, que cobró su primera víctima el lunes con la dimisión de uno de los consejeros de Wolfowitz, Kevin Kellems, divide a los 24 miembros del consejo de administración.
Kellems, un ex periodista, había sido nombrado por Wolfowitz cuando llegó a la dirección de la institución, en junio del 2005.
Muchos países europeos, como Alemania, Noruega, Francia y Gran Bretaña, apoyan la salida de Wolfowitz, mientras que Estados Unidos, que lo nombró en el cargo, lo apoya.
El martes, el ministro de finanzas holandés, Wouter Bos, estimó que el informe del comité de ética aumenta la presión sobre Wolfowitz para que presente su dimisión.
“Es imposible para el Banco Mundial ir hablando por todos lados del buen gobierno sin que tenga un buen gobierno en el banco”, juzgó por su parte el ministro belga Didier Reynders.
Por su lado, la Casa Blanca reiteró su apoyo al ex halcón del gobierno de George W. Bush.
“Seguimos apoyando al presidente Wolfowitz”, dijo el portavoz de la presidencia estadounidense, Tony Snow.
Sin embargo, Snow evadió la pregunta sobre si el presidente Bush seguirá insistiendo en que Wolfowitz se mantenga a la cabeza del Banco Mundial.