Después de más de 24 horas sin servicio de agua, Chinandega volvió a la calma la tarde de ayer.
La mayoría de los barrios quedó desabastecida este fin de semana. La inusual crisis afectó a la mitad de los habitantes de la ciudad el sábado, pero para otros sectores el servicio se retrasó incluso hasta ayer domingo.
Desde muy temprano del sábado al menos siete barrios y más de 10 repartos periféricos sufrieron la escasez del vital elemento. Las labores domésticas se paralizaron en un 75 por ciento.
La población recurrió a tomar agua de los pozos excavados a mano, a pedir agua en gasolineras y a comprar agua embotellada.
La ciudadanía se quejó que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) no reportó el corte del servicio, del que se dice fue ocasionado por fuerzas mayores. El malestar provocó que en muchos hogares no tuvieran agua, ni para beber.
El servicio se restableció como a las 11:00 de la noche del sábado, pero fue nuevamente suspendido el domingo, por más de cuatro horas.
La suspensión afectó a cerca de 200 mil habitantes del casco urbano de la ciudad.
Enacal informó que las causas se originaron porque una parte de la red energética, localizada en la periferia de la ciudad, se vino al suelo y se trataban de cables de alta tensión que suministran de energía a la bomba que abastecía a dos tanques, uno en el reparto Los Ángeles y el otro en la entrada a las comarcas rurales del municipio.
“Hemos recibido una serie de llamadas, que reflejan la inconformidad de los clientes, pero nosotros respondemos que no es culpa de nosotros. Seguimos haciendo esfuerzos por dar agua aunque sea en la noche”, dijo Ada María Aguirre, secretaria de la gerencia de la empresa aguadora en Chinandega.
Carlos Alberto Castro, capitán de los bomberos voluntarios, confirmó que una pipa con capacidad para mil 400 galones distribuyó agua el fin de semana, a quienes solicitaban el vital líquido. El agua de otras dos unidades se reservó para cubrir una posible emergencia.
Paula Smith, en el barrio El Calvario, buscaba agua entre los pozos que aún se conservan en el vecindario. “Necesitaba agua para el consumo, para las labores domésticas, asear la casa y cocinar”, dijo apurada.
Ayer en la mañana muchas amas de casa buscaban agua en gasolineras. Otras esperaron casi doce horas para saciar su necesidad, pues como el agua se cortó desde muy temprano no dio tiempo ni para bañarse, según los comentarios entre vecinos.
Las estaciones de servicio de combustible recibieron a cientos de ciudadanos que llegaban con bidones, baldes y galones en busca del líquido.
También los tres supermercados de Chinandega tuvieron demanda de agua embotellada, lo que constituyó una buena ganancia para las embotelladoras del vital líquido. Los precios del agua embotellada se cotizaban en 25 córdobas el botellón de cinco litros y 31 córdobas la presentación de tres litros.
Otros con mayor capacidad adquisitiva se llevaban el agua en bidones. Se confirmó que los precios se dispararon el fin de semana.