El ex Presidente de Honduras, Rafael Callejas y el Comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, criticaron ayer al Presidente de este país, Manuel Zelaya, por el riesgo que corrió al aterrizar en un avión F5 en Tegucigalpa.
Callejas, quien fue Presidente de Honduras del 27 de enero de 1990 al 27 de enero de 1994, dijo a periodistas que Zelaya puso en riesgo su vida y la del piloto, lo mismo a la aeronave, un F5-F, en la que el jueves pasado voló desde la ciudad caribeña de La Ceiba hasta Tegucigalpa.
El riesgo lo corrió el gobernante porque la pista del Aeropuerto Internacional de Toncontín es muy pequeña —de 1,300 metros de longitud— según han coincidido otras fuentes, entre ellas el ex comandante de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), Roberto Mendoza.
Callejas indicó que él también, cuando fue Presidente, voló en un F5-F, pero despegó y aterrizó en la misma base de La Ceiba, por recomendaciones de los mismos pilotos.
Agregó que está bien que un presidente, como comandante general de las Fuerzas Armadas, conozca el equipo militar que tiene el país, porque eso también estimula a los militares. En el caso de la Fuerza Aérea, es más significativo, según Callejas, porque se trata de la rama insigne de las Fuerzas Armadas de Honduras.
El Comisionado de los Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, por su parte, comentó a periodistas que Zelaya corrió “un riesgo innecesario” al aterrizar en Tegucigalpa en un caza F5-F.
Añadió que “un percance fatal —en un avión militar— traería problemas reales y ficticios, partiendo de la conjetura de un accidente o de un complot”.
Custodio ironizó diciendo que “no es lo mismo el hecho de que a Genaro lo botó la mula o que el piloto de cualquier avioneta pereció en un siniestro, que el suceso de que al Presidente de la República lo botó un brioso corcel y quedó inhabilitado, o que pereció en un accidente aéreo por volar en un avión de guerra en tiempos de paz”.