La marca con la cual Pedro Solórzano quería dejar sentada para la posteridad su gestión al frente del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), el conocido adoquinómetro, fue construido gratis por la Corporación de Empresas Regionales de la Construcción (Coerco), en una operación de manejo irregular de fondos públicos que finalmente no fueron reintegrados correctamente.
Incluso, de acuerdo a investigaciones de LA PRENSA, funcionarios del MTI leales a Solórzano, buscando cómo ocultar la pérdida de estos fondos, pretendieron que el monumento fuese costeado con el dinero que maneja la Unidad Ejecutora de Proyectos del Banco Mundial que funciona en el MTI, la cual maneja los créditos firmados entre el Gobierno de Nicaragua y esa instancia financiera internacional para ser utilizados concretamente en proyectos de adoquinado de caminos y carreteras. Sin embargo, esto no pudo hacerse y finalmente el costo del monumento tuvo que ser pasado a pérdidas de la Coerco.
Buscamos a Solórzano para que explicara sobre la discrecionalidad con la que manejó los fondos con los cuales se construyó el adoquinómetro, pero éste se rehusó atendernos cuando lo encontramos en el negocio familiar que tiene ubicado en Plaza Brasil; la tienda de ropa K Store.
Cuando preguntamos por Solórzano, identificándonos como periodistas de LA PRENSA, una dependiente fue a informarle de nuestra presencia. Regresó y dijo que Solórzano mandaba a decir que se encontraba muy ocupado para atendernos.
Hace 15 días, cuando buscamos a Solórzano para obtener su versión sobre el embargo que emprendió la Procuraduría General de la República (PGR) por un poco más de 150 millones de córdobas en su contra, debido a la investigación del caso Hispánica (la ampliación de la carretera Ticuantepe-Granada-Masaya), fuimos a esa misma tienda, donde una señora nos aseguró que él no tenía nada que ver con ese negocio.
El adoquinómetro, el que incluso Solórzano pretendió en algún momento presentar ante el libro Guinnes de los Récords mundiales como “el adoquín más grande del mundo”, fue construido en el 2004, denominado por el pintoresco ex funcionario como “El Año del Adoquín”.
Musica y Presidente
El adoquinómetro y el parquecito fueron formalmente inaugurados el 16 de abril de ese año. En el acto participó el entonces presidente Enrique Bolaños, y la agrupación musical La Nueva Compañía estrenó la Canción del Adoquín, que iniciaba con la famosa frase del mandatario que tanto hinchaba de orgullo a Solórzano: “Cuidado con Pedro, porque si no se apartan, los adoquina”.
El monumento, junto a un pequeño parque, se encuentra ubicado frente a la sede central del MTI, en las inmediaciones del Estadio Nacional.
La construcción del monumento y el parque en cuestión fue ejecutada por la empresa Econs-3, que forma parte de la Corporación de Empresas Regionales de la Construcción (Coerco), adscrita al MTI.
La Coerco, de acuerdo a su ley creadora, es una instancia independiente del MTI y con autonomía financiera. Cada trabajo o proyecto en el cual trabaje cualquiera de las seis empresas que conforman la Coerco, tiene que ser pagado.
La Coerco construyó el monumento y el parquecito, pero no existe evidencia concreta de que se haya pagado por estas obras, lo cual afectó financieramente a esta entidad, que al final del gobierno pasado se encontraba en un proceso de descapitalización.
Tampoco se pudo financiar el proyecto por otras vías, como son los fondos de la Unidad Ejecutora de Proyectos del Banco Mundial, por lo que los 276,192 córdobas estimados para llevar a cabo la obra fueron presuntamente traslados como pérdidas de la Coerco.
quisieron CANCELAR
El 8 de septiembre del 2004, Erick Guillén, entonces director general de la Coerco en el MTI, envió una carta a Amadeo Santana, entonces coordinador del proyecto del Banco Mundial, en el cual le solicita la elaboración del contrato y la cancelación de las obras ejecutadas en el proyecto de construcción del monumento al adoquín.
“El proyecto fue ejecutado en el período que comprende del 11 de febrero al 15 de abril del 2004, para la cancelación de las obras efectuadas se elaboró un avalúo el que fue remitido el 9 de junio de los corrientes al ingeniero Leonel Gutiérrez, director de la Unidad Ejecutora de Proyectos Banco Mundial MTI”, cita el documento.
El avalúo, también en poder de LA PRENSA, fue enviado a Gutiérrez por el director general de la Coerco, Rodolfo Fonseca Jiménez, director general de la Econs-3.
Estas misivas, según información de fuentes vinculadas al MTI, eran enviadas con el propósito de usar parte de estos fondos acordados con el Banco Mundial, para pagar la construcción del monumento, pero esto no pudo ser concretado de acuerdo a información extraoficial suministrada a LA PRENSA.
El procedimiento administrativo formal establece que si el MTI pretendía construir el monumento y el parque con sus propios fondos, esa cartera del Estado debía haber presupuestado el proyecto y luego haberle pagado por éste a la Coerco.
Llamamos al teléfono móvil de Amadeo Santana, quien ahora está asignado a proyectos del MTI en el campo, pero éste dijo que no escuchaba bien nuestras preguntas (nosotros sí escuchábamos claramente lo que nos decía) porque estaba en la zona de El Naranjo, y cortó la llamada. Llamamos nuevamente pero sólo nos respondía su buzón de voz, el cual se encontraba lleno, por lo que no pudimos dejarle ningún mensaje.
Insistimos con el Departamento de Relaciones Públicas del MTI, en el cual nos respondieron que consultarían sobre nuestras inquietudes, pero no hubo ninguna respuesta formal.