Los barrios y asentamientos que por “tradición” han sido escenarios de graves inundaciones y terribles pérdidas, siguen en el mismo lugar.
La razón: falta de recursos económicos para trasladar a la población de esas zonas en riesgo, a otras áreas más seguras.
Por el momento, la única recomendación que puede dar el alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, es “manejarse con prudencia ante el invierno, porque no se puede hacer más”.
A la fecha, las autoridades competentes han detectado 31 puntos vulnerables que pueden ser inundados en Managua. Algunas de esas zonas pueden ser afectadas sólo mientras duren las lluvias, pero en otras los daños podrían ser más serios.
De acuerdo al Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres en Nicaragua (Sinapred), en su informe sobre la vulnerabilidad en Managua, los asentamientos establecidos en la zona baja de Acahualinca, Anexo a Las Brisas, sector aledaño a la Cuesta El Plomo, asentamiento Hugo Chávez y barrio Waspam Norte, entre otras zonas, son las que presentan mayor riesgo de inundación.
De acuerdo al mismo informe, el Distrito Tres es el más vulnerable, porque contiene el 45 por ciento de los sitios críticos. Le sigue el Distrito Seis, con 21 por ciento de los sitios más vulnerables; mientras, el Distrito Cuatro tiene el 17 por ciento de las zonas de mayor riesgo.
“Ya todas las instituciones saben eso (los puntos de riesgo). Ya no podemos hacer más, pero si la gente se sigue metiendo a estas zonas problemáticas se van a ahogar”, dijo el Alcalde de Managua.
De acuerdo a datos preliminares del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el período lluvioso en Nicaragua podría ser más abundante en este año, por los efectos directos del fenómeno La Niña.
El sistema de pronóstico del tiempo (CFS) utilizado por el Ineter, indica “una transición a condiciones La Niña durante mayo-julio”. Sin embargo, aún se desconocen las condiciones en que se desarrollará el fenómeno, o qué tan fuerte podría ser.