El Papa Benedicto XVI, que llegará el próximo miércoles a Sao Paulo, la capital económica de Brasil, está convencido de que la lucha entre católicos y pentecostales en América Latina se juega entorno a la figura de Jesucristo, al cual acaba de consagrar un libro.
El mismo pontífice alemán fijó el tema de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe (Celam) que inaugurará el 13 de mayo en el santuario mariano de Aparecida: Discípulos y Misioneros de Jesucristo.
La reunión pretende establecer la futura estrategia de la Iglesia en la región, fustigada por la proliferación de las iglesias pentecostales de inspiración protestante y la secularización.
La proliferación de los pentecostales, centrada en la creencia de la salvación por gracia de Dios, mediante la fe en Jesucristo, fue según el Papa la consecuencia de una Iglesia más concentrada en la política que en el mensaje católico.
Dicho movimiento es muy lejano a los principios de la Teología de la Liberación, que se difundió en toda América Latina, en particular en Brasil, a partir de los años setenta y que pretende unificar los valores del cristianismo con la lucha en favor de los más pobres (indígenas, campesinos, obreros).
Cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), el cardenal Joseph Ratzinger, actualmente Papa, condenó a la Teología de la Liberación y a sus principales precursores, entre ellos al brasileño Leonardo Boff, así como al suizo alemán Hans Kung.
Recientemente la sentencia contra el teólogo salvadoreño de origen español Jon Sobrino, cuyos libros influenciaron a toda una generación de sacerdotes latinoamericanos, puso en la mira a un continente entero.
Dos obras del religioso salvadoreño, Jesucristo Liberador, Lectura Histórica-Teológica de Jesús de Nazareth y La Fe en Jesucristo. Ensayo desde las Víctimas (La fe), fueron examinadas por la congregación vaticana a “causa de los errores e imprecisiones en ellos encontrados”.
“Las obras de Sobrino presentan, en algunos puntos notables, discrepancias con la fe de la Iglesia (...) la relación de Jesús con Dios no se expresa correctamente diciendo que era un creyente como nosotros”, sentenció la Congregación, que en 2001 decidió estudiar con más profundidad los textos del teólogo.
En su primer libro como Papa, titulado Jesús de Nazareth, traducido en varios idiomas, el pontífice pide a los católicos reconciliar la histórica figura de Jesús con la de los evangelios.
Insiste además en la “primacía de Dios” sobre cualquier otro aspecto de la vida y critica a aquéllos que querrían que la Iglesia “se preocupara antes que nada de dar pan al mundo”.
“La interpretación de la Biblia puede convertirse en un instrumento del anticristo” si se hace de forma equivocada, alertó el Papa.
El jefe de la Iglesia católica, un reputado teólogo, deploró a “los peores libros, que destruyen la figura de Jesús y desmantelan la fe, alimentados por los supuestos resultados de la exégesis”, en una alusión además al “bestseller” de Dan Brown El Código Da Vinci, muy criticado por la Iglesia católica.