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Sarkozy sería nuevo presidente de Francia
CABLES COMBINADOS
Un cargo con grandes prerrogativas

Los franceses eligen hoy un nuevo jefe de Estado, que será el vigésimotercero de los últimos 159 años y el sexto de la V República, que es la que más poderes les otorga.

Esas prerrogativas excepcionales están definidas en la Constitución francesa de 1958, a la que el general Charles de Gaulle imprimió su impronta.

Muchos aspirantes a la máxima función del Estado francés criticaron los poderes que la V concede al "inquilino" del Palacio del Elíseo.

Pero, una vez en el cargo, ninguno de los cuatro sucesores de De Gaulle (1958-1969) cuestionó el papel preeminente de las funciones de presidente, que no tiene parangón con los poderes de que disponen la mayor parte de sus homólogos europeos.

Salvo Georges Pompidou (1969-1974), todos los presidentes de la V República arremetieron, cuando eran candidatos al Elíseo, contra los poderes a los que luego se aferraron.

En las hemerotecas quedan la queja de Franois Mitterrand (1981-1995) contra el "golpe de Estado permanente" de De Gaulle, la crítica de Jacques Chirac (1995-2007) a la "deriva monárquica" de Mitterrand o el "ejercicio solitario del poder" que Valéry Giscard dEstaing (1974-1981) atribuyó al mítico general.

Sin embargo, una vez en el Elíseo, esos "peros" desaparecieron.

A la inversa que en la IV República, en la que el jefe de Estado era una figura honorífica, la V subordina el poder legislativo al ejecutivo y, dentro de éste, da primacía al presidente sobre el Gobierno.

Así, el presidente es el garante de la Constitución, de la continuidad del Estado, de la integridad del territorio y de la independencia nacional, al tiempo que supervisa el respeto a los tratados firmados por Francia y nombra al primer ministro y al resto del Gabinete, así como a los embajadores.

El cargo lleva aparejadas otras prerrogativas, como la posibilidad de convocar referendos o disolver la Asamblea Nacional (cámara de diputados), con el consiguiente adelanto de elecciones.

Desde 1958, se han convocado diez referendos, de ellos la mitad por De Gaulle, quien dimitió tras perder una consulta sobre la regionalización y la reforma del Senado, el 27 de abril de 1969.

El último lo organizó Chirac y también lo perdió: fue el referéndum del 29 de mayo de 2005 sobre la Constitución europea, en que el "no" cosechó el 54,7 por ciento de los votos.

En cuanto a la Asamblea Nacional, ha sido disuelta cinco veces desde 1958, dos por De Gaulle, dos por Mitterrand y una por Chirac, en 1997, lo que supuso otro de sus fracasos más sonados, al perder la mayoría con la que contaba en el Parlamento y abrir la puerta a la cohabitación con el Gobierno de izquierdas de Lionel Jospin.

El presidente dispone también de "poderes excepcionales" definidos en el artículo 16 de la Constitución en caso de que las instituciones, la independencia de la nación, la integridad del territorio o la ejecución de los compromisos internacionales estén amenazados.

Esta prerrogativa ha sido aplicada una única vez y lo hizo el general De Gaulle, de abril a septiembre de 1961, en el momento más difícil de la guerra de Argelia.

Aunque poco utilizados, esos poderes discrecionales y propios del jefe de Estado, entre los que se incluye el famoso maletín nuclear, no necesitan autorización de nadie para ser ejercidos.

El estatuto penal del jefe del Estado tiene también un capitulo aparte, que ha sido retocado recientemente en la Constitución.

La reforma, prometida por Chirac, consagra la inmunidad del presidente de la República, pero instaura un procedimiento de destitución parlamentario en caso de falta a sus deberes "incompatible con el ejercicio de su mandato".

El cargo de presidente de la República francesa lleva aparejado otros títulos pintorescos heredados del Antiguo Régimen, como copríncipe de Andorra, canónigo de honor de San Juan de Letrán, protector de la Academia Francesa de la Lengua y Gran Maestro de las Ordenes Nacionales.

EFE

GINEBRA Y PARÍS.- El conservador Nicolas Sarkozy sería ya el nuevo presidente de Francia, en sustitución de Jacques Chirac, al haber vencido a la socialista Ségolne Royal por el 53,5 por ciento de los votos, según datos difundidos hoy en Suiza por la agencia ATS. En París, los seguidores del candidato derechista celebraron con gritos de júbilo, al conocerse los primeros datos extraoficiales publicados en el extranjero.

Ese medio indicó que "según una estimación realizada por el ministerio del Interior" francés, el candidato de la derecha francesa habría obtenido el 53,5por ciento de los escrutinios, frente al 46,5por ciento de su rival socialista.

Asimismo señala la ATS que la tasa de participación ciudadana en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia fue fijada por el ministerio del Interior del país vecino en el 75,11por ciento a las 15.00 GMT, la mayor cifra de votantes a esa misma hora alcanzada desde 1965.

La agencia helvética informó también, citando fuentes propias , de que estimaciones internas en el Partido Socialista francés y de la UMP, los respectivos partidos de Royal y Sarkozy, "dan vencedor" al candidato conservador por el 54 por ciento de los votos.

Mencionan, además, otro sondeo realizado por el instituto de opinión francés BVA en el que la correlación de fuerzas se sitúa en el 53 por ciento para Sarkozy y el 47por ciento para Royal.

JÚBILO EN CAMPAMENTO DERECHISTA

Gritos de júbilo estallaron hacia las 18H15 locales de este domingo, entre los partidarios del candidato conservador Nicolas Sarkozy reunidos en un teatro de París, cuando informaciones oficiosas apuntaban a su victoria en la segunda vuelta de las presidenciales francesas.

"¡Hemos ganado!", coreaban los militantes de la UMP, el partido de Sarkozy, antes de que cerraran las oficinas electorales ante las cámaras de televisión francesas e internacionales.

Paralelamente, en la sede del Partido Socialista (PS) en París, el ambiente era poco festivo entre los simpatizantes de la candidata Ségolène Royal, a la espera de los resultados oficiales de la segunda vuelta.

La ley francesa prohíbe la difusión de sondeos desde el viernes a medianoche hasta el domingo al cierre de las oficinas electorales, a las 20h00 locales (18h00 GMT).

No obstante, en las sedes de los partidos y en las grandes redacciones circulaban las estimaciones sobre los resultados desde las 18h00 locales (16h00 GMT), cuando cerraron las primeras oficinas.

FIESTA EN LA PLAZA DE LA CONCORDIA

A las 20h00 locales, las televisiones darán a conocer las estimaciones totales y los primeros resultados parciales sobre esta segunda vuelta.

Sarkozy, de 52 años, es considerado favorito por los sondeos frente a su rival, la socialista Ségolène Royal.

En caso de victoria de su candidato su partido ha previsto una gran fiesta en la plaza de la Concordia, cerca de la avenida de los Campos Elíseos, donde ya comenzaron a reunirse centenares de personas.

Se prevé que la participación en esta segunda vuelta de las elecciones será muy elevada y podría batir el récord en la historia de la V República, nacida hace medio siglo. A las 15h00 GMT, un 75,11% de los electores franceses ya había votado, según las cifras oficiales.

ELECCIÓN MASIVA

Los franceses acudieron masivamente a las urnas el domingo para elegir a un nuevo presidente entre el conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal. Se prevé que la participación en esta segunda vuelta de las elecciones sea muy elevada, e incluso podría batir el récord en la historia de la V República, nacida hace medio siglo. A las 15h00 GMT, un 75,11% de los electores ya había votado, según las cifras oficiales.

Los franceses elegirán el domingo a un presidente para los próximos cinco años, en unas elecciones que atrajeron la mirada del mundo entero porque suponen la llegada al poder de una nueva generación y marcarán un punto y aparte en la V República.

Estos comicios suponen además la salida de la vida pública de Jacques Chirac, presidente desde 1995, que pondrá fin esta semana a 40 años de carrera política.

Sarkozy votó el domingo a mediodía en Neuilly sur Seine, a las afueras de París, acompañado por sus dos hijastras y sin su esposa, Cecilia. Por su parte, la socialista Ségolène Royal votó más o menos a la misma hora en su feudo de Melle (centro-oeste), donde fue recibida con vítores por sus partidarios.

DOS RECETAS OPUESTAS

Más allá de los programas de cada candidato, este domingo en las urnas francesas se enfrentaban dos concepciones de la sociedad francesa y dos recetas opuestas para sacar al país de la crisis económica y social.

De un lado Sarkozy, de 52 años, apóstol del orden, la seguridad y el valor del trabajo, prometió reformar el país de arriba a abajo y defiende ideas bastante polémicas en materia de inmigración, pero tiene un plan preciso para sacar al país de la crisis económica y promete ser el "portavoz de todo el pueblo francés".

Del otro, Royal, de 53, la primera mujer con posibilidades reales de convertirse en presidenta de este país, asegura ser capaz de resolver los males de Francia "sin brutalidad", promete conciliar progreso económico con justicia social y acusa a su adversario de dividir al país.

Más allá de la izquierda y derecha que representan, Sarkozy y Royal encarnan una renovación de la clase dirigente francesa, muy conservadora y a menudo alejada de los problemas reales de los ciudadanos.

PROMETEN CORTAR ERRORES

Sin renunciar a la bandera de sus familias políticas, ambos han querido mostrar cierta independencia y el deseo de cortar con los errores de sus respectivos partidos.

Hasta el último momento, los dos finalistas intentaron atraer el voto de los indecisos, sobre todo del centro y de los extremos, tanto en la derecha como en la izquierda.

En la primera ronda presidencial, Sarkozy se alzó con un 31% de sufragios y Royal con el 26%. En tercer lugar quedó el centrista François Bayrou, con más del 18% de los votos, que se convirtió en árbitro inesperado de la segunda vuelta y transformó a sus casi siete millones de electores en el botín codiciado de Sarkozy y Royal.

Aunque el líder centrista ya anunció que no votaría al conservador y se acercó en los últimos días a la aspirante socialista, su electorado ha podido dividirse de forma casi equitativa entre los dos candidatos.

En París y otras grandes ciudades, unos 3.000 policías están en estado de alerta ante el riesgo de incidentes violentos en los barrios marginales de la periferia, habitados en su mayoría por inmigrantes, que amenazaron con una revuelta en caso de victoria de Sarkozy.

Las últimas oficinas electorales cerrarán a las 20h00 locales (mediodía en Managua) y el nombre del futuro presidente de Francia se conocerá minutos después a través de resultados parciales.

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