Cada vez que releo, en el ani-
versario de la muerte de don Miguel de Cervantes (1616) las páginas de su novela inmortal El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, encuentro lecciones magistrales en cuanto ética, principios, ideales, etc. En la segunda parte, después de muchas aventuras donde resulta apaleado y mal herido, prosigue su camino con su inseparable escudero Sancho Panza. Llegan a un castillo que ya no es venta sino que es tan real como lo son duques, damas, pajes y nobles verdaderos que se burlarán del Caballero de la Triste Figura y del rústico Sancho y convierten en realidad el sueño de Sancho de ser gobernador de la isla Barataria.
Antes de partir a ejercer su cargo, en los capítulos XLII y XLII, Sancho, de parte de su amo, recibe los más sabios consejos que le permitirán gobernar con justicia y buen juicio, veamos:
1. Primeramente, ¡Oh hijo! Has de temer a Dios porque en el temerle está la sabiduría y, siendo sabio, no podrás errar en nada.
2. Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es lo más difícil que puede imaginarse.
3. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
4. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso.
5. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
Las frases claves en estos consejos son: temer a la justicia divina, búsqueda de la verdad, no aceptar sobornos, ser imparciales a la hora de juzgar y conocer sus limitaciones para no ejercer cargos que no se pueden desempeñar.
La vida de Cervantes estuvo marcada por muchos infortunios, estuvo preso en varias ocasiones y sufrió cárcel durante cinco años en Argel, donde él nos confiesa “aprendí a tener paciencia en las adversidades”. Fruto de todo lo que pasó en su vida, y lo que vio en su época se refleja en las aventuras de D.Q. sobre todo, critica la intolerancia religiosa, el racismo, la xenofobia, la expulsión de los no cristianos. El moro Ricote desterrado, exclama: “¡Oh Sancho Panza, vecino y amigo mío!, como el pregón y bando que su majestad mandó publicar contra los de mi nación, puso terror y espanto en todos nosotros… me parece que fue por inspiración divina, la que movió a su majestad a poner en efecto tan gallarda resolución… Finalmente, con justa razón fuimos castigados con la pena del destierro, blanda y suave al parecer de algunos; pero al nuestro lo más terrible que se nos podía dar.. Doquiera que estamos lloramos por España; que en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural”.
Tremenda ironía subyace en este discurso de Ricote. La condena de Cervantes es evidente en las expresiones “inspiración divina”, “gallarda resolución”, “con justa razón fuimos castigados”, dolor del exilio por razones políticas, o ideologías religiosas, etc.
Otra felicísima página es aquella en que se refiere a la libertad. Cuando D.Q. se marcha para Zaragoza y abandona el castillo de los duques, el caballero dice: “La libertad Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre, por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que viene a los hombres” (561). Una formidable lección de moral pues Don Quijote, se sintió prisionero del favor de los duques, atado a los beneficios y mercedes que comprometían su libertad : “Venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo”. (Edición Porrúa 561) Bellísimo pasaje donde entendemos la lección de que aquellos que son débiles y disfrutan de las mieles del poder, se sienten comprometidos a dejar de ser auténticos en aras del bienestar personal de que gozan.