Más de 44 millones de franceses están llamados el domingo a las urnas para elegir al que será su presidente en los próximos cinco años entre el conservador Nicolas Sarkozy, que parte como favorito, y la socialista Ségolène Royal.
Según la prensa de este sábado, Sarkozy ya se ve como vencedor y los socialistas se preparan para la derrota de Royal, esperando que sea lo más suave posible.
Fuentes del entorno del candidato conservador anunciaron la celebración de una “gran fiesta popular” en la céntrica plaza de la Concordia, en París, si gana su líder.
Tras una intensa campaña que ha acaparado la atención no sólo en Francia sino también en el exterior, ambos han llegado a la segunda ronda tras haber apurado hasta el último minuto sus apariciones con el fin de conquistar esencialmente la gran porción de votos del centro.
Hay “un 30 por ciento de personas que todavía está pensando” por quién votar, declaró Royal el viernes, último día de campaña. En la primera ronda presidencial, el 22 de abril, Sarkozy se alzó con un 31 por ciento de sufragios y Royal con el 26 por ciento. Pero ambos batallan por los votos del centrista François Bayrou, quien obtuvo más del 18 por ciento de los votos, o sea casi 7 millones de electores.