El trabajo remunerado a través de la pesca no es una alternativa de vida de los pobladores del balneario Huehuete. Este sitio es jurisdicción de Jinotepe y forma parte de las cuatro playas que bordean el Pacífico de Carazo. Estas corresponden a Jinotepe y Diriamba.
Medardo José López, habitante del lugar, dijo que entra al mar junto a otros pescadores en busca de producto marino, pero asegura que no vive de eso.
Según la historia, los antepasados se dedicaban a la extracción de sal, pero este oficio fue decayendo con el tiempo. El apacible lugar ahora se ha visto violentado por las actividades del narcotráfico, que aprovecha la pobreza de la comunidad y la falta de alternativas económicas.
“Aquí hay unos 60 pescadores, pero lo que sacamos del mar es para consumo familiar”, señaló López. No obstante Erling Rosales es el único que se dedica al acopio del poco producto que sale del mar y lo comercializa en escala menor.
A diferencia del vecino balneario Casares, donde la vida de los lugareños depende de la pesca, en Huehuete el cuido de quintas es el modus vivendi, según López.
Un cuido deja entre mil y mil 500 córdobas mensuales, mientras las mujeres se dedican a los quehaceres domésticos y también reciben una paga por limpiar y mantener ordenadas las casas de cuido.
En este lugar han venido surgiendo decenas de casas de verano muy lujosas, cuyos dueños suelen ser altos funcionarios del actual gobierno sandinista, así como políticos cercanos al reo Arnoldo Alemán, periodistas, diputados, magistrados, entre otros.
IMPUESTOS SIN DATOS HISTÓRICOS
En la Alcaldía no se logró conseguir el dato exacto de lo que genera en impuestos de bienes inmuebles este balneario. Históricamente, Huehuete ha sido una playa privada, donde los jinotepinos pudientes tienen propiedades heredadas de sus antepasados, por lo tanto sus habitantes han subsistido del cuido de estos inmuebles.
María Esperanza Zúniga, directora de relaciones con la comunidad de la Alcaldía de Jinotepe, dijo que el camino que en época de invierno dejaba incomunicado al poblado, ya se logró adoquinar hasta el sector de El Tamarindo, mientras el resto, que pueden ser tres kilómetros aproximadamente, está en gestión con el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).