Economistas independientes consultados por LA PRENSA, coincidieron en advertir que el gobierno del presidente Daniel Ortega sacrifica la inversión y desarrollo energético del país por el consumo, al subsidiar el transporte colectivo de Managua con el combustible concedido por Venezuela a través de un financiamiento de 25 años y que representa para el país una deuda anual mínima de 240 millones de dólares con ese país sudamericano.
En reiteradas ocasiones Ortega ha asegurado que los barriles de derivados de petróleo traídos desde Venezuela, por los acuerdos firmados en enero pasado en el contexto de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), serán destinados para garantizar que el transporte urbano colectivo de Managua mantenga el costo de su pasaje en 2.50 córdobas, “en beneficio de la mayoría de la población que usa este transporte”.
Según Ortega, sin este beneficio el pasaje de este transporte rondaría en la actualidad los 3.50 córdobas.
Sin embargo, para el economista Alejandro Arauz, este consumo interno “puede provocar una solución de corto plazo pero a su vez puede generar el riesgo de inflación por la vía de la demanda”.
Para Arauz, el consumo presente no contribuye a la inversión de mediano y corto plazo, y más bien la sacrifica.
Arauz recomienda que el ahorro de la factura petrolera que significaría la concesión de los derivados del crudo venezolano debería invertirse en obras sociales o en el desarrollo del sistema energético.
DEUDA YMÁS DEUDA
Los acuerdos iniciales del Alba establecían que el país recibiría hasta 10 millones de barriles de petróleo al año, el equivalente al consumo anual de Nicaragua, cuyo 40 por ciento se pagaría a través de un crédito de 25 años, incluyendo dos años de gracia. Todo con una tasa de interés del uno por ciento.
Según cálculos del economista Sergio Santamaría, los acuerdos iniciales para la concesión de petróleo comprenden una deuda mínima de 240 millones de dólares al año, es decir 1,200 millones de dólares al cabo del período de cinco años del gobierno sandinista, más la tasa de interés acumulada durante los 25 años de plazo.
Esta deuda sería asumida por la empresa mixta Alba Petróleos de Nicaragua (Albanic) que al ser ahora liquidada recae sobre el Estado nicaragüense.
Por si no bastará, el martes pasado durante la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, Ortega anunció que el país ahora recibiría hasta 27 mil barriles de derivados del petróleo con un financiamiento del 50 por ciento, según un nuevo arreglo decidido a finales de abril entre él y su homólogo Hugo Chávez.
Los economistas no se atrevieron a calcular de cuánto más sería la deuda adquirida con Venezuela tras el nuevo acuerdo, que igual que el primero no ha sido aprobado por la Asamblea Nacional, según advirtió la diputada de Alianza Liberal Nicaragüense y presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores, Jamileth Bonilla, quien denunció el uso de la figura de la empresa Albanic para cubrir este endeudamiento.
SUGIEREN POLÍTICA DEENDEUDAMIENTO
El economista José Luis Medal también señaló que el gobierno nicaragüense no debe endeudarse en el largo plazo para financiar gastos corrientes en el corto plazo, refiriéndose a los convenios petroleros que el país firmó con Venezuela para la compra de petróleo a través de financiamientos blandos.
Según el economista, un financiamiento concesional como el de Venezuela, es positivo, “pero el gobierno debe presentar su estrategia de endeudamiento”.
Medal sugirió que esa política de endeudamiento defina cómo se utilizarán los recursos que Nicaragua pague hasta 25 años después.
Durante los últimos tres años, la deuda pública externa de Nicaragua se redujo en 2,069 millones de dólares, debido en parte a los procesos de condonación recibidos de organismos financieros internacionales y de países gracias a la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).
Según estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN), en el 2003 el monto de la deuda externa del país era de 6,596 millones de dólares y en diciembre del año pasado cerró en 4,527 millones de dólares.
La semana pasada, el también economista y ex viceministro de Hacienda y Crédito Público, René Vallecillo, advirtió que este nuevo endeudamiento afectaría también la capacidad de pago de Nicaragua cuando tenga que honrar los compromisos con Venezuela, una vez que se venza el plazo de gracia.