Con su sonrisa imborrable y una voluntad de hierro, la socialista Ségolène Royal avanza a paso firme en su apuesta por el Elíseo y pide “audacia” a sus conciudadanos para escribir con ella una nueva página en la historia. La “audacia” de elegir a la primera mujer y además “libre”, como jefe de Estado.
Irrumpiendo en dominios tradicionalmente reservados a los hombres, los analistas la catalogaron como una “bocanada de aire fresco” en la anquilosada política francesa.
Lleva unos 25 de sus 53 años en la política y entró a ella de la mano de su compañero de vida y líder socialista, François Hollande, con quien convive desde hace 27 años y con quien tiene cuatro hijos.
La “candidata del cambio” y de la “fuerza tranquila” ya hizo historia en este país al convertirse en el 2004 en la primera mujer presidenta de una región, la de Poitou-Charentes. Royal no oculta su admiración por la labor del presidente de Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, así como el “coraje” de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, puede presumir también de ser la primera mujer con posibilidades reales de ser la presidenta de Francia.
Confianza en sí misma, tenacidad, sangre fría, resistencia y una innegable habilidad son algunas de las características de esta mujer, la cuarta de ocho hermanos educada con la férrea disciplina marcada por un progenitor muy conservador y de profesión militar.
Su personalidad se forjó en parte en oposición a su padre — a quien llevó a los tribunales y ganó, por no pagarle los estudios—, no ha dudado en usar su condición de mujer y madre.
Royal se ha quejado de ser víctima de ataques machistas, al tiempo que ha explotado a su favor su feminidad y atractivo físico sin caer en la frivolidad. El vestuario de esta mujer madura de aspecto juvenil, que luce una elegancia típicamente francesa y sin estridencias, ha sido más comentado que el de los otros.
Esta “hija política” del único presidente socialista, François Mitterrand, fue diputada a los 35 años y ministra a los 38. Desde 1981, Royal fue consejera de Juventud y Deportes y luego, también, de Asuntos Sociales del mandatario. De 1992 a 1993 fue ministra de Medio Ambiente. Fue de 1997 a 2002 cuando se forjó verdaderamente a la sombra del entonces primer ministro Lionel Jospin. De 1997 a 2000 ejerció como ministra delegada para la Enseñanza Escolar, donde se hizo muy conocida por disponer la gratuidad de la píldora abortiva “del día siguiente” en los institutos.