Después de haber provocado tanta repercusión con una campaña promocional sin precedentes, de agotar todas las especulaciones posibles, de fabricar encendidas contradicciones, por fin, esta noche en Las Vegas, Oscar De la Hoya, la mayor atracción del boxeo desde el retiro de Julio César Chávez, enfrenta al difícil, versátil y atrevido, Floyd Mayweather.
Que ellos protagonizarán hoy en el ring del Hotel MGM en Las Vegas, una pelea intensa, electrizante, grandiosa, no debería ser una posibilidad, sino una obligación. Si no lo hacen, nuestras esperanzas terminarán destrozadas y los corazones arrugados, como ocurrió cuando se enfrentaron De la Hoya y Félix Trinidad en el Mandalay Bay, en 1999.
“No, eso no va a pasar porque lo voy a mantener tan ocupado que no podrá parpadear”, advierte Mayweather, un púgil en plenitud, que espera realizar una pelea de gran movilidad, apareciendo y desapareciendo como un ilusionista, entrando y saliendo, aplicando veloces combinaciones, evitando ser llevado a las sogas, cambiando de ritmo, perfil y distancia.
El reto de Mayweather es comparable con el de Ray “Sugar” Robinson subiendo temerariamente a la categoría semipesada para enfrentar a Joe Maxim en 1952. ¡Ah, si la pelea ha sido a 12 asaltos, Robinson hubiera estremecido el boxeo! Pero, terminó dramáticamente derretido por un calor infernal.
La última imagen de Oscar entre las cuerdas, es contra Ricardo Mayorga, resplandeciente, incontrolable, consiguiendo el crecimiento de sus mejores noches. Precisamente la impresión que dejó Trinidad en el Garden, antes de ser desvanecido por Winky Wright.
Mayweather es más difícil que Wright en todos los aspectos. Así que “la cacería” necesitará de muchos focos, escopetas y municiones. ¿Será capaz Mayweather de hacer ver a De la Hoya tan envejecido e inutilizado como lo hizo Wright con Trinidad?
El boxeo ofrece mayor espacio para la eterna incertidumbre que se teje entre lo imaginario y lo real. Sonny Liston debió haber controlado y hasta demolido a Cassius Clay; se suponía que Ingemar Johansson no tenía chance con Floyd Patterson; no se le concedió posibilidad a Sugar Leonard contra Marvin Hagler.
La pelea De la Hoya-Mayweather es tan complicada de vaticinar como los primeros enfrentamientos Leonard-Hearns, Durán-De Jesús, Alexis-Pryor, Chiquita-Carvajal, Monzón-Valdés, Frazier-Alí.
Factor clave en un duelo de este tipo, es la garra, que no se puede medir. ¿Quién colocará más intensidad tomando más riesgos? Frente a Trinidad, Oscar sorprendentemente decreció en los rounds finales. José Luis Castillo, Diego Corrales y Zab Judah demostraron que se puede golpear a Mayweather.
Por favor, no sigamos enredándonos en el mundo del acertijo. Esta noche, De la Hoya y Mayweather iluminarán el planeta boxeo. Eso sí, pienso, recordando a Mosley, que será la más complicada pelea de Oscar frente a un rival todavía invencible.
Por puntos o por nocáut técnico, Mayweather.