PARÍS.- El vespertino francés Le Monde se pronunció hoy a favor de la candidata socialista Ségolène Royal, que disputará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al conservador Nicolas Sarkozy el próximo domingo.
"Ségolène Royal ha esbozado un deseo de cambio. Es una apuesta. Merece jugarse, por el país", escribió el presidente de la dirección de Le Monde, Jean Marie Colombani en un editorial.
Un día después del debate en televisión que opuso a los dos candidatos, el diario estima que este cara a cara "no dará la vuelta a la campaña" y admite que el candidato de derecha, favorito según todos los sondeos, "tiene grandes posibilidades de convertirse en presidente".
Pero Le Monde reprocha al candidato conservador "una idea de la Historia revanchista" cuando critica por ejemplo, la herencia de mayo del 68 francés. Además, considera que Sarkozy "incomoda" cuando hace "la división entre trabajadores y ociosos o entre los que se levantan pronto y los perezosos, como si necesitara siempre encontrar un enemigo".
SARKOZY CON GRANDES POSIBILIDADES
Según Colombani, Sarkozy tiene grandes posibilidades de convertirse en presidente de Francia por tres razones: Porque tuvo éxito a la hora de dirigirse a los electores de la extrema derecha, porque su programa supo convencer y movilizar y no es, como ocurre a menudo con el voto de Royal, una reacción defensiva, y porque esta adhesión es fruto de una refundación de la derecha que comenzó hace cinco años.
"En definitiva, puede ser un proyecto discutible, criticable e impensable pero es coherente y controlado. Es su fuerza y una buena parte de su poder de convicción. Por eso es absurdo demonizarlo", agrega el diario.
Según Le Monde, Royal puede ayudar a la izquierda a salir "del callejón sin salida ideológico en el que está encerrada".
"Su derrota, sobre todo si es contundente, hundiría al Partido Socialista de forma inevitable en los ajustes de cuentas, el retorno del arcaísmo y de las utopías negativas", agrega el periódico.
"Su victoria, le daría la autoridad de iniciar el trabajo de reinvención indispensable", concluye Le Monde.