El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que la Venezuela de Hugo Chávez desea abandonar, fueron creados hace más de 60 años para ayudar al buen funcionamiento de la economía mundial y luchar contra la pobreza, pero son hoy muy criticados.
Estas instituciones son controladas desde su creación por Estados Unidos y Europa. En virtud de un acuerdo informal, un estadounidense dirige el Banco Mundial (BM), mientras que un europeo está al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El FMI fue concebido —como el BM— en la conferencia de Bretton Woods en 1944. Su misión principal es garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional, cuyo derrumbe a fines de los años 1920 provocó una crisis planetaria.
Desde hace unos 30 años el Fondo está esencialmente encargado de prestar fondos a los países que tienen dificultades financieras.
Gracias al fuerte crecimiento económico mundial de los últimos años, muchos de los países acreedores ya han devuelto sus préstamos y pueden renunciar a los servicios del FMI. Ello plantea problemas de financiación a esta institución, cuyo presupuesto depende de los intereses obtenidos de los créditos que concede.
Así, esta organización que agrupa a 185 países está en busca de nuevas misiones, mientras los movimientos antiglobalización denuncian sus métodos “liberales” y los países emergentes desean mayor poder en su seno. Una tímida reforma interna en este sentido ha sido lanzada.
El actual director-gerente del FMI es el español Rodrigo de Rato.
BM: “CON PESADA MAQUINARIA
Entre tanto el BM pretende encabezar la lucha contra la pobreza en el mundo, pero sus detractores denuncian su pesada maquinaria administrativa.
Creado originalmente como Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), el BM otorgó el año pasado 20,100 millones de dólares para 245 proyectos a escala mundial.
Los créditos distribuidos por la Asociación Internacional de Desarrollo (IDA) son reembolsables en 30 ó 40 años, con un período de gracia de 10 años y sin interés.
Los fondos de la IDA proceden de los 40 Estados miembros más ricos.
El Banco es, como el FMI, criticado habitualmente por los movimientos antiglobalización, que lo acusan de endeudar a países pobres prestándoles dinero en lugar de otorgarles fondos.
Su actual presidente, en funciones desde junio del 2005, el estadounidense Paul Wolfowitz, es muy criticado y ha sido acusado de favoritismo.
LLAMA A MENOR ENDEUDAMIENTO
Entre tanto el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, dijo que los países latinoamericanos deben reducir aún más su vulnerabilidad a las crisis financieras, mediante tipos de cambio flexibles y políticas fiscales robustas.
Destacó que el endeudamiento público todavía es alto en la región, al rondar, en términos medios, el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Añadió, de todos modos, que en algunos países como Brasil, Colombia y Perú la deuda ha disminuido.