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(FOTOS/LA PRENSA/M. GARCÍA)
“La información da poder al consumidor”
María Olga Rehbein, presidenta de TransUnion para América Latina y el Caribe
La frase central de riesgos, no debe aterrar a los consumidores. Esa es la premisa de María Olga Rehbein, presidenta para América Latina y el Caribe de la compañía de central de riesgos TransUnion Internacional, para quien este tipo de empresas generan dos beneficios fundamentales: facilitan el acceso al crédito y dan al consumidor su historial crediticio con lo cual se le pueden abrir las puertas para obtener financiamiento para diversos usos
Arlen Cerda
economia@laprensa.com.ni

Hace 39 años, en Illinois, Chicago, en el norte de Estados Unidos, inició operaciones la compañía de central de riesgos TransUnion Internacional, una próspera empresa que actualmente opera en los 50 Estados de ese país norteamericano y cuenta con otras oficinas en más de treinta países de seis continentes, con un procesamiento promedio de 2.1 billones de registros de información al mes.

Año y medio atrás, esta compañía se instaló en Nicaragua, su mercado más reciente.

La presidenta de TransUnion Internacional para América Latina y el Caribe, María Olga Rehbein, visitó el país la semana pasada para ofrecer a la prensa económica un taller sobre las funciones de una central de riesgos, organizado por la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp).

Rehbein explica que la función de una central de riesgos es manejar información histórica crediticia y comercial positiva y negativa de personas, para permitir mayor acceso al crédito, ayudar al desarrollo del país, su calidad de vida y minimizar el riesgo crediticio de las empresas, a la vez que promueve el consumo interno.

Ella asegura que la información manejada por una central de riesgos empodera al consumidor, y está satisfecha por garantizar este beneficio.

¿Qué es una central de riesgos?

Una central de riesgos, como la define TransUnion, es un facilitador de negocios entre compañías y consumidores. Nosotros ayudamos a que exista el crédito porque, si usted sabe referencias de una persona, usted sabe si debe o no debe hacer negocios con esa persona. Entonces, realmente facilitamos el intercambio de información para que se puedan tomar buenas decisiones.

¿Cómo funcionan las centrales de riesgos?

Las centrales de riesgo, como TransUnion, funcionamos de la siguiente manera: funcionamos con un club de suscriptores, tenemos unos clientes que quedan afiliados a la base de datos. Todos los meses esos clientes nos mandan, de forma muy segura con todas las medidas de seguridad del caso, la información del comportamiento de pago de las personas y mes a mes nos van informando cómo van pagando sus obligaciones. Siempre la información que mandan es positiva y negativa.

¿Cómo es eso de información positiva y negativa?

La información positiva es la que habla bien de las personas que pagan bien todos los meses, y negativa si ha tenido atrasos de treinta días, de sesenta días. Todo eso se queda registrado.

¿Qué tipo de información maneja una central de riesgos?

La información que tiene una central de riesgos son datos generales de la persona: nombre, tipo de identificación, teléfonos, dirección donde se les pueda localizar y luego la parte más importante para nosotros que es la parte del comportamiento de pago, es decir, tipo de obligaciones que tiene, con quién tiene las obligaciones y mes a mes cómo paga esas obligaciones.

¿Hay algún tipo de información que no registran las centrales de riesgo?, ¿datos que no les interesen?

No nos interesa la información sensible a cada persona. Nosotros somos respetuosos de la privacidad de las personas. No nos interesa la religión, la orientación sexual de las personas, los datos clínicos, la salud, nada de eso. Nos interesa sólo lo que hable del comportamiento de pago de cada persona.

¿Cuáles son los parámetros para conocer ese comportamiento de pago?

El comportamiento de pago inicia cuando una persona adquiere una obligación con una entidad que le otorgó un crédito, llamado crédito de consumo en muchos casos o una tarjeta de crédito, y es la forma cómo mes a mes va pagando esas obligaciones. Generalmente éstas son cuotas mensuales. Entonces cada vez que paga la cuota que acordó pagarle a esa entidad, esa queda registrada como cuota pagada, eso es lo que nos llega a la central de riesgo todos los meses: el acuerdo de pago que sí se cumplió y que se mantiene actualizada para que nuestros clientes tomen las mejores decisiones, según una información al día.

¿Es esa la importancia de una central de riesgos?

Exactamente. Cuando hay información de las personas en la base de datos y una persona quiere tener un crédito ella pasa rápido porque se sabe de esa persona, se sabe cómo ha pagado otros créditos. Entre más personas tenemos en la base de datos, más personas van a poder tener más y mejor crédito.

¿Cómo sería si no existieran las centrales de riesgos?

En ese caso, el crédito de consumo tiene muchos más riesgos porque se presta con conocimientos más que todo demográficos y no de comportamiento de pago. Entonces la entidad puede prestarle a esta persona, pero no al resto, porque no la conoce.

Lo lindo de esto es que la central de riesgo es la película de cómo paga todo el mundo y los ahorradores tienen su plata más segura, porque saben que el banco está tomando mejores decisiones.

¿Qué beneficios concretos tiene un cliente al usar una central de riesgo?

El cliente al trabajar con una central de riesgos sabe que puede tomar mejores decisiones, sabe que la información de él es buena y seguramente lo es, pero sabe que al compartir la información con el resto obtiene más probabilidades de trabajar mejor y tiene un universo mucho más importante para saber que puede prestar mejor y tiene un universo mucho más importante para saber que lo está haciendo bien.

¿Qué tipo de empresas son los clientes de una central de riesgos?

Importante: no son sólo bancos. Son todas las empresas que otorgan créditos. Son clientes también las microfinancieras, almacenes de línea blanca u otro tipo, vendedoras de vehículos, telefonía y otros tipos más.

¿Y los consumidores registrados en la base de datos tienen beneficios?

Claro. Se empodera al consumidor, el consumidor sabe a partir de ese momento que él puede ir a visitarnos a nuestros centros de atención que tenemos en cada uno de los países donde operamos, y ya sabe cómo es su comportamiento de pago, cómo está registrado y sabe entonces a qué tiene derecho o no a qué le presten. La información da poder al consumidor.

Algo que uno teme cuando escucha la palabra central de riesgos o base de datos es que no sabe cómo se manejan esos datos y las políticas de privacidad. ¿Cómo abordan este aspecto?

Todo comienza cuando un consumidor llega a una entidad a pedir un préstamo y llena una solicitud donde autoriza a que su información crediticia pueda ser compartida en una central de riesgos. Eso se firma en el contrato. Se autoriza a consultar y a reportar información a la central.

Una vez que se aprueba el crédito, felizmente, a partir de cada mes y todos los meses mientras existe el pago de una obligación, dicho banco o entidad empieza a desplegarse esa información, que es verificada por la central, y así se comienza a escribir la historia de crédito de esa institución, autorizada siempre por el titular del crédito.

En TransUnion manejamos todos los más altos estándares de seguridad. el hecho de estar en más de treinta países desde hace más de treinta años habla bien de nuestra fama y de nuestro reconocimiento en los mercados donde operamos actualmente. Tenemos todos los récords de seguridad más importantes en el mundo y entendemos que la seguridad de todos es nuestra prioridad.

En un país no sólo opera una central de riesgos. Al menos en Nicaragua se conoce la operación de dos. ¿Qué valores debe cultivar una central de riesgos que debe posicionarse como la mejor?

Creo que la obligación nuestra siempre es antes que nada tener la obligación actualizada, cumplir con las leyes de cada país, y si no hay normativas, entonces autorregularnos, porque nos debemos a la confianza del público.

En los países donde han tenido que autorregularse, ¿cuáles son las prácticas que siguen?

Hay unos diez o doce países de los más de treinta en los que operamos, donde no hay regulación sobre las centrales de riesgos. Nosotros nos autorregulamos con las mejores prácticas. La primera es la autorización, porque la data debe estar autorizada y abrimos centros de atención para que el consumidor sepa cómo está su historial crediticio. Nadie nos obliga, pero nosotros tenemos centros de atención para nuestros consumidores donde le contamos cómo aparece en la base de datos y le damos toda clase de consejos para mejorar su historia de crédito.

Además, somos muy estrictos en que la información que nos llegue sea positiva y negativa y no mostramos fotos, sino películas, es decir no es el reporte “X”, sino la historia. Una persona que tuvo un retraso, pero que ya lo pagó. No fichamos a las personas para toda la vida.

¿Qué hace a una central de riesgos más competitiva que otra?

Tener la mejor información, tener mucha información de todo tipo de información y siempre mantenerla actualizada, sin errores y es muy importante no sólo tener más clientes que compartan información, sino también que entregue su información en tiempo y forma. Ese es parte del secreto del éxito de una central de riesgos.

Nicaragua: un mercado joven y buena paga

TransUnion Internacional llegó a América Latina en 1995, cuando inició operaciones en México. Tres años después se instaló en Colombia, país de origen de la actual presidenta de la compañía para América Latina y el Caribe, María Olga Rehbein.

A nivel mundial TransUnion ofrece servicios de consultoría para el desarrollo de infraestructura de reportes de crédito, administración de riesgo, registro de activos, administración de recaudos, de fraude e identidad y otra larga lista de servicios inmobilarios y al consumidor.

En todo el mundo, TransUnion cuenta con 4,100 empleados.

En América Latina y el Caribe, TransUnion también tiene oficinas en: Costa Rica, Guatemala, Honduras, Chile, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Trinidad y Tobago.

En el 2005, diez años después de aterrizar en el subcontinente, TransUnion se instaló en Nicaragua como la primera central de riesgos privada del país. Nicaragua es el mercado más reciente donde se ha instalado esta compañía.

En año y medio la central de riesgos ha conseguido en Nicaragua alrededor de cien clientes y ha procesado más de 700 mil registros para contar con una base de datos de más de 300 mil personas.

De estas personas registradas, según Somarriba, el 76 por ciento paga bien y sólo el 24 por ciento no lo hace. Rehbein celebra esta estadística como una muy buena carta de presentación de la mayoría de los nicaragüenses.

La meta de TransUnion Internacional en Nicaragua es seguir atrayendo clientes y ampliando su base de datos.

Desde Colombia, Rehbein debe fomentar el crecimiento y desarrollo de cada central de riesgos o buró de crédito en los países donde opera TransUnion.

Además, debe supervisar el plan estratégico para incursionar en nuevos mercados y el avance en la educación crediticia de los consumidores y empresas de la región.

Rehbein recuerda que se unió a TransUnion en el 2003, antes fue banquera y empresaria en el sector financiero de Colombia.

Diecinueve años atrás fue vicepresidenta de Ventas y Mercadeo de Citibank de Bogotá, la capital colombiana, donde trabajó durante 15 años.

La experta subraya que la central de riesgos sólo registra e informa el comportamiento de pago de los consumidores de los clientes financieros y comerciales para que éstos tomen su mejor decisión y aclara el límite de esta función.

“Nosotros, como central de riesgos, no decidimos si uno de nuestros clientes le va a prestar o no a un consumidor, sólo le damos la información sobre él y el cliente toma la decisión, según sus propias políticas de crédito y hay que ver que cada cliente tiene las suyas”, explica Rehbein, al tratar de aplacar las suspicacias que el público tiene sobre este tipo de compañías.

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