Unas 185 familias campesinas de la comunidad de Isidrillo, ubicada a siete kilómetros al noreste de la ciudad de Estelí, manifestaron sentirse en el total abandono del gobierno local, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y de las instituciones del Estado.
Bayardo Reyes Pérez, coordinador del Comité de Desarrollo Comunitario; Leopoldo Pichardo Salazar, vicecoordinador y Jessenia Arce Mejía, secretaria, expusieron durante una comparecencia pública la problemática social de Isidrillo.
Dijeron que a pesar de contar con un centro de salud, éste se encuentra abandonado desde hace 16 años, al no recibir suficiente personal médico, ni enfermeras, mucho menos el debido abastecimiento de medicinas, lo que dificulta la atención a los centenares de familias que ahí habitan y tienen que viajar más de un kilómetro a una comunidad aledaña, o encaminarse en busca de atención médica al centro de salud Leonel Rugama de la ciudad de Estelí.
A estos problemas se les añade que en esta comunidad carecen de los servicios de alumbrado público y en algunos casos hay familias que no cuentan con el servicio eléctrico domiciliar, además de la falta de agua para el consumo.
LABRIEGOS SIN TIERRAS
La característica de esta comunidad esteliana es que la mayoría de sus pobladores campesinos, que se dedican a las labores de siembra de maíz y frijol, igual que al cultivo de la hoja de tabaco, no poseen parcelas de tierras propias, por lo que grandes finqueros de esa zona les alquilan entre una y cinco manzanas para la siembra de esos productos agrícolas.
Otro problema que enfrentan es con las entidades financieras, que no prestan dinero por no ser dueños de esas tierras.
Tampoco el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), del departamento de Estelí, los incluye en el programa de entrega de semilla certificada del Plan Libra por Libra, y desconocen si serán incluidos en el plan Cero Hambre que impulsa el Gobierno.
Los dirigentes del Comité de Desarrollo Comunitario (CDC) de Isidrillo señalaron que la gran mayoría de los habitantes de esa localidad no cuentan con una vivienda digna, sus casas están deterioradas, algunas llevan entre 50 y 60 años de haber sido construidas, y ya dieron su vida útil por estar edificadas de adobe o de madera vieja.
JOVENES EMIGRANTES
El problema más serio que enfrentan es la falta de fuente de trabajo por lo que en esa comunidad, con más de 2 mil habitantes, unos 80 jóvenes han emigrado de sus hogares en busca de mejores condiciones a países vecinos como Costa Rica y El Salvador. Los jóvenes envían dinero para para ayudar a las labores agrícolas y con el pago de deudas a prestamistas usureros que amenazan a las familias con despojarlas de las viviendas.